El resurgir de las subastas en Hong Kong
El glamour ha vuelto a las subastas en Hong Kong. El 2025 cerró datos prometedores que parecen anunciar un nuevo ciclo. El número e importancia de las piezas ofrecidas a la venta, las pujas reñidas, los remates récord, son ciertamente noticias que celebrar, pero todavía más positiva es la corriente de renovación que transpira.
Atrás quedan los años anodinos posteriores a la pandemia y aquel calentamiento artificial producido por la súbita irrupción de compradores chinos a menudo con motivaciones ajenas al arte en sí.
Las casas de subastas internacionales con intereses en Asia-Pacífico concentran el grueso de su actividad en Hong Kong, lo que convierte a este enclave en la capital del arte en la región.
Es digno de reseñar el profundo arraigo aquí de las más señeras. Sotheby’s, la pionera, se estableció en la entonces colonia británica en 1973, seguida de Christie’s en 1986. Ambas continúan reinando sobre un mercado en continua expansión, fruto de la incorporación de los coleccionistas chinos.
En los últimos quince años, Bonhams, Phillips, y las chinas Poly Auction (de titularidad estatal) y China Guardian, han abierto sus puertas en la ciudad, todas ellas de considerable tamaño y patrones de gestión altamente profesionales.
“2025 ha sido un año verdaderamente fascinante para Sotheby’s”, comenta Cristine Li, del departamento de Obras de Arte Chinas: “Solo en nuestra serie de otoño, las ventas de arte asiático han logrado tres ventas de guante blanco (todos los lotes vendidos) y un total asombroso de 153 millones euros, un récord desde 2013, con 34 lotes que superaron el millón de euros cada uno”.
Entre los momentos estelares del año pasado, hay que destacar la caligrafía china más valiosa vendida por Sotheby’s el pasado mes de abril, obra de Rao Jie, calígrafo de la dinastía Yuan (1271-1368), que desencadenó una puja histórica (95 minutos y más de 200 pujas).
El rollo de mano, antaño parte de la colección imperial de la corte Qing, multiplicó 25 veces su estimación y alcanzó los 27 millones y medio de euros entre un estruendoso aplauso.
Para dar una idea de la importancia de esa venta, Christie’s acaba de vender un paisaje en tinta sobre papel de Ni Zan (siglo XIV), uno de los pintores más célebres en la historia del arte chino, por 17,5 millones de euros, cantidad inferior a la caligrafía de Rao Jie.
Y se trata de una de las pinturas más conocidas de Nizan, obra publicada en numerosos libros de arte chino y expuesta frecuentemente, incluyendo en el Metropolitan, y con una distinguida procedencia: la más prominente familia sinoamericana, patrones de las artes, y vinculada con el eminente coleccionista C. C. Wang y con el ilustre académico de Princeton Wen Fong, cuya contribución al conocimiento del arte chino en occidente es de sobra conocida.
Y dos récords de subasta de arte japonés. En octubre, el Museo Okada ofreció a través de Sotheby’s Hong Kong las joyas de su colección con enorme éxito: 125 lotes que alcanzaron los 75 millones y medio de euros.
Entre ellos, la famosa estampa de Hokusai, Bajo la ola de Kanagawa, conocida popularmente como La gran ola, se vendió por 2.380.696 euros a un coleccionista japonés, superando así el récord anterior para esta obra de la que apenas se conservan unas 130 impresiones.
Y la monumental acuarela –no grabado– Fukagawa en la nieve, de Utamaro, que alcanzó la extraordinaria cifra de seis millones de euros, estableciendo un nuevo récord para el artista y un nuevo récord como la pintura del género Ukiyo-e más valiosa jamás vendida en subasta.
También aquí, un coleccionista japonés se hizo con la obra maestra panorámica. Estas ventas son un evento excepcional porque Hong Kong apenas pone a la venta arte japonés, dominado en Japón por marchantes y pequeñas subastas gremiales. ¿Un cambio de antiguas pautas en favor del territorio autónomo?
Es por el contrario habitual la venta en Hong Kong de arte chino que parte de colecciones japonesas, de hecho, las más renombradas, como la Colección Ise de obras maestras de arte chino ha sido vendida recientemente por Sotheby’s Hong Kong con rotundo éxito.
En cuanto a las categorías más apreciadas, la porcelana imperial de las dinastías Ming y Qing continúa demostrando ser un valor seguro. Pero también se expande el rango de categorías que cotizan al alza, como la caligrafía, la pintura y, curiosamente, la cerámica arcaica, pero de enorme carácter de las dinastías Sui (581-618) y Tang (618-907), lo que demuestra la confianza de coleccionistas entendidos.
Pola Antebi, hasta hace unas semanas vicepresidente y directora internacional de cerámica y obras de arte chinas en Christie’s Hong Kong, una de las profesionales más queridas y respetadas en el sector, y que acaba de dejar la firma tras 36 años, comparte con Ars Magazine sus impresiones:
“La demanda de obras clásicas de arte chino con procedencia bien documentada continúa, especialmente en categorías como la cerámica Song y las pinturas de maestros antiguos. Si bien el mercado se ha vuelto más exigente en general, las obras de más alta calidad y rareza siguen atrayendo un gran interés. Esto se ha visto claramente ilustrado este año por los excelentes resultados obtenidos por varias obras de arte de colecciones privadas recién llegadas al mercado. Los cambios recientes en la participación de los compradores, impulsados por los controles cambiarios en China y la introducción de aranceles en EE. UU., han subrayado aún más el énfasis del mercado por los ejemplares excepcionales”.
Como ejemplo, las ventas en Christie’s de la Colección Ai Lian Tang, concentrada en los objetos del estudio de la corte, muestra del carácter erudito y soberano del emperador, alcanzó la cifra de 16 millones de euros. Mientras que la colección de cerámica china de Au Bak Ling alcanzó un total de 11,8 millones de euros.
Entre los aficionados a la cerámica dio mucho que hablar la venta también en Christie’s de un magnífico y extremadamente raro jarrón de gres de los hornos Ding, de la dinastía Song del Norte (960-1127), con diseño cincelado de peonias y cubierto con un esmalte blanco cremoso.
Una pieza bien conocida por los amantes de la cerámica Song, originalmente en la Colección de Sir Alan y Lady Barlow, después en la del arquitecto hongkonés y coleccionista polifacético Simon Kwan, y con una larga historia de exposiciones y publicaciones. Alcanzó los 2,46 millones de euros.
Fuentes de Sotheby’s coinciden en ese punto: “El excelente rendimiento de las colecciones de un solo propietario este año reafirma la importancia de la procedencia en una categoría donde los coleccionistas más exigentes examinan con atención las cadenas de propiedad: obras que en su día estuvieron en manos de distinguidos conocedores siguen generando entusiasmo en el mercado y despertando un interés excepcional”.
Y a esto añaden otros aspectos relevantes en lo que al arte asiático se refiere: “La temporada también registró el mayor número de nuevos postores en 14 años, con pujas globales de muy diversa procedencia”. En Christie’s también subrayan la incorporación de nuevos compradores en esta región de Asia-Pacífico, jóvenes en particular.
Esto nos lleva a reconocer los esfuerzos de las casas de subastas no solo por responder a los tiempos sino también anticiparse y estimular una nueva clientela, replanteando sus estrategias a largo plazo. Las ventas online, venta directa (sin pujas), y ventas más pequeñas, sectoriales.
También se renueva la forma de presentar el arte a la venta. Christie’s Hong Kong acaba de abrir sus nuevas oficinas y salas de exposición en el edificio diseñado por Zaha Hadid, The Henderson, inaugurado este año póstumamente, con vistas al corazón de Central.
Sotheby’s ha apostado por un planteamiento atrevido y novedoso para mostrar sus colecciones. También en el distrito financiero de Central y bajo el nombre Sotheby’s Maison, la firma ha abierto sus salas de exposiciones en una zona elevada con gran tránsito de público a través de modernos edificios de oficinas. Las casas de subastas que antes tenían un carácter exclusivo ahora se acercan invitando a la pausa y la contemplación del arte al público general y sin perder con ello su aire sofisticado: En un espacio más recogido, pero también de libre acceso se reserva para exposiciones de mayor valor expuestas con criterios museísticos rompedores, iluminación y muestras muy cuidadas, obra del presidente de Sotheby’s en Asia, Nicolas Chow, además esteta y bibliófilo.
En las actuales circunstancias de una economía aún llena de incertidumbre, el mercado del arte –como el financiero– parece disociarse de la “economía real” tomando su propio camino, y para bien. Juan José Morales.





