Elena Asins regresa a Málaga personalizada en Antígona

Elena Asins regresa a Málaga personalizada en Antígona

Dos obras finales de la autora conceptual, su escultura Antígona y su película Hemón –que ahora se exhibe con la música inédita creada por la propia Asins mediante ordenador– se presentan en el Museo Picasso de Málaga a modo de alegato filosófico-artístico. La muestra, que se enmarca dentro del programa de Obras invitadas de la institución, conmemora el décimo aniversario del fallecimiento de la madrileña.  

Elena Asins. Antígona, 2014.Instalación en el Museo Picasso Málaga. Acero Corten (estructura interior tubular), soldadura TIG y pintura de poliuretano bicapa. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. Herencia Elena Asins, 2017. Fotografía: Ciro Frank Schiappa © Museo Picasso Málaga.

Elena Asins regresa a Málaga, al mismo lugar donde en los años setenta expuso sus piezas. Entonces lo hizo en el llamado Museo de Bellas Artes situado en el Palacio Buenavista, edificio que ahora habita el Picasso de Málaga. Ha pasado más de medio siglo y el palacio se ha restaurado, también ha cambiado, pero sus interiores vuelven a acoger los trabajos de la autora, cerrando así el círculo.

Si hace cinco décadas esta pionera del arte computacional en España presentaba unas obras rompedoras hechas con diagonales y formas geométricas abstractas difíciles de entender, ahora muestra sus últimas piezas, que funcionan como una especie de alegato final sobre su arte.

Quizá sorprenda una muestra integrada por solo dos obras: una escultura y un vídeo, pero son suficientes para recoger el pensamiento de Asins, donde siempre confluyeron arte y lenguaje, filosofía, cálculo y poesía.

Antígona es el título de la muestra, pero también el personaje que obsesionó a la madrileña los dos últimos años de su vida. «Yo creo que se convirtió en su alter ego», confiesa Miguel López-Remiro, comisario de la exposición y director del centro malagueño, «porque fue alguien que luchó contra el poder y se rebeló contra la obediencia ciega de las normas».

No hay más que ver dónde vivió, en Azpíroz, un pueblo en medio de la montaña a medio camino entre Pamplona y San Sebastián, donde el propio comisario la conoció en los años noventa. Alejada de la civilización, del ruido de la urbe y, por supuesto, de las tendencias culturales del momento, desarrolló un arte tan personal como complejo sin ningún tipo de distracción.

Y si al inicio de su carrera comenzó cantando a Orfeo con su poesía concreta, en los últimos años regresó a la literatura clásica para reclamar la valentía de Antígona. La heroína trágica de Sófocles le sirvió para reflexionar sobre la idea de superar las normas establecidas –la hija de Edipo desafió las leyes de Creonte, Asins las del universo plástico–, pero también para desarrollar su propio discurso sobre abstracción, crítica artística e incluso filosofía. Todos estos componentes se entrelazan de nuevo en Málaga, en un recorrido visual de gran impacto, que sorprende al espectador nada más entrar en las salas (prácticamente a oscuras). Es el homenaje que el museo y el propio López-Remiro, mentorizado por ella, quieren hacer a la autora, cuando se cumple justo una década de su fallecimiento.

«A mí lo que me interesa es la estructura del mundo, la esencia de las cosas. Lo que de alguna manera nos lleva a mundos más… no sé, más perfectos. Y más interesantes», comentaba la propia artista.

Quizá por ese interés en ir al origen de las cosas, y en un alarde de minimalismo, en Antígona crea una escultura a partir de la palabra misma y los caracteres griegos que forman su nombre que, para más inri, mantiene la tipografía de una máquina de escribir (origen de las computadoras que tanto utilizó).

Esta pieza, prestada por el Museo Reina Sofía para la ocasión, no está sola. La acompaña en una sala contigua Hemón, un vídeo que muestra justo la faceta opuesta del personaje femenino, porque representa al antihéroe: el amante fallecido.

Se trata de una proyección de más de ocho horas de duración que se presenta, por primera vez, con la música creada por Asins mediante un sintetizador.

«Hizo decenas de versiones. La que aquí exponemos es la número 89, hecha el 19 de mayo de 2015, de la que conservo una copia», recuerda López-Remiro. El personaje masculino se convierte en un eco audiovisual de su prometida, como el lamento del que observa sin poder intervenir.

Elena Asins. Hemón, 19 de mayo de 2015. Museo Picasso Málaga. Vídeo, blanco y negro, 8 h 48 min 30 s. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. Herencia Elena Asins, 2017. Fotografía: Ciro Frank Schiappa © Museo Picasso Málaga.

Es curioso comprobar cómo la autora encontró en el vídeo la forma de crear esculturas infinitas, pero resulta más impactante aún ver cómo esa señora de 74 años todavía tenía humor para crear una melodía con una computadora. Y es que Elena Asins encarna como nadie la figura de artista radical; fue de las primeras en recurrir a la programación y los algoritmos, generando piezas realmente complejas y de un alto contenido intelectual. Precisamente por eso, en esta ocasión la zona de didáctica se hace más importante que nunca, para mostrar quién fue y qué hizo la artista conceptual, especialmente con un vídeo cargado de testimonios suyos y de críticos que nos ayudan a comprender mejor su trabajo.

Elena Asins. Antígona es una propuesta coorganizada junto al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y podrá verse hasta el 3 de mayo. Sol G. Moreno