El Estado compra las dos “alhajas” de La Roldana en Abalarte
Una es la primera obra documentada de su trabajo en Madrid procedente de la colección del conde de Ruiseñada
Como adelantamos en nuestro artículo de previos (ver), la sala Abalarte se desmarcaba frente al resto de licitaciones de artes decorativas ofreciendo dos bellos grupos en barro cocido de la escultora barroca Luisa Ignacio Roldán Villavicencio La Roldana (Sevilla, 1652 -fecha de bautizo)-Madrid 1706) de notable procedencia, y ampliamente recogidos en bibliografía de especializada.
Los grupos formaron parte de la colección Güell, El descanso en la huida a Egipto firmado y fechado en 1691, también conocido como El nacimiento del Niño Jesús por el Conde Güell, 1925, es la primera obra de la que se tiene constancia de su periodo madrileño.
La segunda obra en terracota policromada de La virgen aprendiendo a leer sobre base de madera tallada (núm. 1450) también conocido como el grupo de la Virgen San Joaquín y Santa Ana por el Conde Güell en 1925, había permanecido junto a la primera a lo largo de los años en la misma colección.
Ante estos antecedentes se podía atisbar el posible interés del Estado por adquirirlas, que finalmente hemos visto plasmado en la compra por el precio inicial de salida de 275.000 € c.u (premium no incl.). Al parecer, una de las obras tiene previsto depositarse en el Museo del Prado, y la otra en un museo de titularidad estatal de Valladolid. Una pena la separación de este sobresaliente dúo.
También hubo otros buenos remates de piezas que ya destacamos como los 7.000 € ofrecidos por la llamativa mesa rectangular francesa de estilo Imperio en madera de caoba según Jacob Desmalter, Francia siglo XIX (núm.1493), cuyo tablero estaba soportado por cuatro figuras de esfinges aladas en bronce dorado, o los 4.000 € en los que se remató la cómoda Imperio en madera de caoba, Francia, primer cuarto del S. XIX, a la manera de Bernard Molitor (núm. 1467).
El interesante juego de café y té de HENRI DUPONCHEL, Paris, hacia 1850 (núm.1368) que portaba un escudo heráldico en todas las piezas, y cuyo peso de 13 kg sin duda colaboró en la subida de los 15.000 € solicitados hasta los 17.000 € en los que se remató. En platería igualmente sorprendió la escalada hasta los 6.000 € desde unos 3.000 € iniciales de la lámpara de techo votiva en plata (núm. 204), finales S. XIX, con decoración manierista con grifos, retratos en tondos, alegorías y bustos de Jesús con corona de espinas. Noemí Marín





