Botero en Aragón: entre la sensualidad y la melancolía

Botero en Aragón: entre la sensualidad y la melancolía

El Museo Goya Colección Fundación Ibercaja acoge la primera retrospectiva sobre el pintor colombiano en Zaragoza. Un total de 40 obras entre pinturas, dibujos, acuarelas y pequeñas esculturas –algunas inéditas– repasan la trayectoria del artista, de inconfundible estilo, que a sus 90 años sigue creando.

Volumen, color y raíces colombianas. Esos son los tres elementos que mejor definen la producción de Fernando Botero (Medellín, 1932), un autor que comenzó a dibujar cuando tenía 15 años. Desde entonces, no ha dejado de experimentar con el lápiz, el pincel y el bronce. Prueba de ello son las obras que se exhiben en el Museo Goya Colección Fundación Ibercaja, que recorre desde sus primeras composiciones de los años 1960 hasta sus acuarelas más recientes, acabadas en 2022. Sensualidad y melancolía trata de mostrar el universo único del artista, plagado de bodegones y figuras humanas que se mueven entre la vida cotidiana y la religión.

Botero es un artista con formación clásica. Viajó a Italia para aprender de los maestros del Quattrocento. Allí pintó mucho al fresco, antes de viajar de nuevo al continente americano –Nueva York– y dejarse seducir por las formas modernas de los Expresionistas abstractos y el Pop Art.

Todo cuanto vio y aprendió en aquellos y otros países visitados formaron el caldo de cultivo de su estilo, universal e inconfundible, con nombre propio: «boterismo». El volumen de las formas es el elemento central de su obra sí, pero también lo son la armonía, la belleza y el color (con un punto naif o primitivista).

«Es un pintor de alma, detiene el tiempo en cada una de sus composiciones», explica Marisa Oropesa, comisaria de la muestra. Así parece suceder en Courbet en el campo y en Familia protestante por ejemplo, o en La carta, cuyo desnudo femenino sobre la cama nos hace viajar hasta las épocas de Tiziano, Velázquez o Manet.

Fernando Botero. Bailando. 2022. Grafito y acuarela sobre papel.
Fernando Botero. Músicos.

Otro de sus referentes es Francisco de Goya, que ocupa gran parte de las salas permanentes del museo zaragozano en el piso superior. De hecho, el artista colombiano reconoce su debilidad por las pinturas negras del aragonés, «porque son dramáticas, pero producen un placer extraordinario». Lo mismo que sus grabados de Los Caprichos o Los Desastres de la guerra, insignes vecinos con los que Botero comparte ahora espacio.

«Fernando Botero ha creado un canon que trasciende lo anecdótico –el volumen– para recalar en la humanidad a través de dos conceptos que enmarcan con justeza esta exposición: sensualidad y melancolía», mantiene Amado Franco Lahoz, Presidente de la Fundación Ibercaja.

Una de las novedades de la muestra es la serie de acuarelas llegadas directamente del estudio del artista, que con 90 años recién cumplidos sigue teniendo ganas de crear. Se trata de composiciones hechas a grafito y coloreadas con acuarela donde aparecen desnudos y parejas bailando.

Fernando Botero. Sensualidad y melancolía podrá verse en las salas de la Fundación Ibercaja hasta el 12 de febrero de 2023. Sol G. Moreno