Es la primera exposición que muestra en Estados Unidos la obra gráfica del artista valenciano, 25 años después de su última retrospectiva en el continente americano.


José de Ribera. “Escena fantástica: caballero con hombrecillos subiendo por su cuerpo. Finales de 1620. Museo Nacional del Prado, Madrid.

Santos, personajes fantásticos, torturas, escenas costumbristas, empalados… José de Ribera dibujó con ansia y curiosidad creativa todo cuanto vio, aprendió e imaginó en vida para perfeccionar su arte. Desde el cielo al infierno, la anatomía o la mitología, el pathos y el ethos, todo lo exploró este artista nacido en Xátiva y emigrado a Italia desde muy joven (primero a Roma, después al virreinato de Nápoles). Su mano captó con trazo magistral barbas, arrugas, gestos grotescos y cuerpos contorsionados que dejó plasmados en tinta, pluma o lápiz.

Una parte de estos dibujos se presenta por vez primera en América, concretamente en el Meadows Museum de Dallas, tras su paso por el Museo Nacional del Prado de Madrid. Ambas instituciones, en colaboración con la Fundación Focus, han trabajado de manera conjunta para organizar esta exposición sin precedentes con doble sede que recoge un tercio de la producción gráfica de Ribera y se completa con la edición del primer catálogo razonado sobre su obra en papel (escrito en español e inglés).

José de Ribera. “San Pedro penitente”. 1621. Meadows Museum, SMU, Dallas.

La versión americana de la muestra presenta algunas novedades con respecto a la muestra que se ha podido ver en Madrid. Between Heaven and Hell: the drawings of Jusepe de Ribera se vertebra en torno a temas en lugar de cronológicamente, para buscar paralelismos con las obras creadas a lo largo de su trayectoria; además muestra 47 dibujos y 12 grabados, algunos de los cuales no se han podido ver en Madrid. El recorrido se completa con 11 pinturas que contribuyen a una mejor contextualización de la producción del maestro.

Motivos recurrentes como los ermitaños y los mártires están presentes en el apartado de asuntos religiosos. A ellos le siguen otros dibujos mitológicos, escenas fantásticas y alguna ejecución de la Inquisición que debió de ver en su niñez. No podía faltar una sección especial para los seres deformes y feos que tanto le gustaron al Spagnoletto, donde refleja su capacidad inventiva.

Aunque algunas de las hojas expuestas son bocetos de lienzos posteriores –como puede ser San Pedro penitente del Meadows–, lo cierto es que la mayoría de ellos son dibujos con entidad propia. Solo unos pocos son estudios preparatorios, lo cual demuestra la independencia con la que el pintor concebía su obra gráfica.

“Con Ribera presentamos casi un tercio de los dibujos conocidos del artista, en una visión muy completa de su producción”, afirma Mark Roglán, director del Meadows Museum. La exposición americana, comisariada por Edward Payne, supone una ocasión excepcional para comprobar el legado gráfico de todo un maestro del papel. Sol G. Moreno