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Víctor Erice vuelve al Museo de Bellas Artes de Bilbao

El museo presentó ayer el libro Piedra y cielo. Jorge Oteiza, una evocación. El ensayo tiene como eje la videoinstalación que el cineasta vasco inauguró en 2019 sobre el monumento conmemorativo al músico Aita Donostia creado en 1959 por Oteiza junto al arquitecto Luis Vallet en el monte Aguiña. La publicación se inscribe dentro el marco del Programa de Videoarte y Creación Digital fomentado junto a la Fundación BBVA.


Víctor Erice (Carranza, Vizcaya, 1940) es uno de los cineastas españoles más apreciados y galardonados de nuestro país, con títulos tan relevantes como El espíritu de la colmena (1973) o El sur (1983). Su trayectoria profesional también ha estado marcada por su mirada a la historia del arte, como lo puso de manifiesto en 1992 cuando rodó El sol del membrillo, un largometraje experimental sobre el pintor Antonio López. El propio Miguel Zugaza, durante los años en los que dirigió el Museo del Prado, intentó embarcarlo en un proyecto sobre Las meninas, aunque finalmente no prosperó. A Oteiza, al que admiró, lo conoció siendo muy joven, a finales de los años cincuenta, y pronto entabló relación con él durante la siguiente década.

En noviembre de 2019, el cineasta impartió una conferencia en el Museo de Bellas Artes de Bilbao con motivo de la inauguración de Piedra y cielo, una instalación suya de videoarte sobre el monumento dedicado por Jorge Oteiza y Luis Vallet al compositor y musicólogo Aita Donostia (1886-1956) situado en la cima del monte Agiña (Lesaka, Navarra). Esta se inscribía dentro del Programa de Videoarte y Creación Digital impulsado por el museo en colaboración con la Fundación BBVA. Dos años más tarde y dentro de ese mismo marco colaborativo, ve la luz el libro Piedra y cielo. Jorge Oteiza, una evocación, un proyecto editorial a modo de ensayo dirigido por Guillermo Zuaznabar, investigador y profesor de Teoría del Arte y de la Arquitectura de la Universidad Rovira y Virgili.

El monumento a Donostia, enraizado en la tierra a modo de crómlech funerario megalítico, fue llevado a cabo a instancias de la Sociedad de Ciencias Aranzadi e inaugurado el 20 de junio de 1959. Consta de dos elementos: una estela funeraria creada por Oteiza y una capilla levantada por Vallet. Erice lo calificó así en 2019 durante la presentación de su obra en Bilbao: “Situadas [la estela y la capilla] frente a la cámara de video […] han sido sometidas en Piedra y cielo a un proceso de ‘cinematización’ donde la luz, el sonido y el tiempo desempeñan un papel esencial. La visión diurna […] establece un contraste con la nocturna. La primera ofrece unas imágenes donde la naturaleza convive con las huellas de la historia […] la segunda intenta captar algo de la dimensión metafísica del escenario iluminado por la luna […]. En definitiva, los elementos propios de lo que Oteiza identificó como la ‘Cultura del Cielo’ […]”.

El ensayo que ahora se presenta recoge una reflexión del cineasta sobre sus distintas colaboraciones con museos y centros de arte, que entiende en “clave cinematográfica”. Acto seguido, aborda la figura de su admirado Oteiza y el proceso de creación de su videoinstalación de 2019, sirviéndose para ello de un texto que Guillermo Zuaznabar escribió en 2005, cuando fue comisario de la exposición Piedra en el paisaje que el museo de Alzuza (Navarra) dedicó al monumento.

A la presentación del libro asistieron Rafael Pardo, director de la Fundación BBVA; Víctor Erice; Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao; y Gillermo Zuaznabar, director del proyecto editorial.

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