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Una Biennale reivindicativa

La 58º edición de la Bienal toma como lema una frase de Robert F. Kennedy pronunciada en Sudáfrica en 1966.


«Ojalá vivas tiempos interesantes». Con este lema arranca este año la Biennale; una antigua maldición china que, tal y como aclara el comisario del evento, Ralph Rugoff, nunca existió «a pesar del hecho de que los políticos occidentales se hayan referido a ella en discursos durante más de cien años». Toda una declaración de intenciones por parte de su responsable, que incide en la idea de que «este tipo de artefacto incierto sugiere posibles líneas de exploración que vale la pena seguir en la actualidad, especialmente cuando los «momentos interesantes» que evoca parecen estar con nosotros una vez más. Por lo tanto, la 58ª Exposición Internacional de Arte de La Biennale di Venezia se titulará después de una falsificación de la maldición».

Este año participan un total de 90 países, con cuatro incorporaciones significativas: Pakistán, Madagascar, Ghana y Malasia; países que, además, traen a colación algunos de los temas sobre los que gira la bienal: el cambio climático, el racismo, las migraciones o la descolonización. Precisamente por ello, el artista suizo-islandés Christoph Büchel ha trasladado hasta el Arsenale los restos de una embarcación procedente de Libia que se hundió en el 2015 en el Canal de Sicilia. Allí podrán verlo quienes visiten el evento desde el próximo sábado 11 de mayo hasta el 24 de noviembre de 2019.

La presencia española para esta 58º edición ha corrido a cargo de Peio Aguirre, que ha contado con la participación de los artistas Itziar Okariz y Sergio Prego. Bajo el epígrafe perforado, proponen una perforación, en sentido metafórico y literal, a través de performance, sonido, imagen, escultura y aquitectura. Mientras que Prego, partiendo de estrategias en el arte de los años sesenta y setenta, redefine las relaciones entre el arte y el espacio expositivo, el trabajo de Okariz cuestiona las normativas en torno al lenguaje y a la producción de los signos que nos definen como sujetos para aproximarse al espacio privado y público desde una perspectiva feminista.

El proyecto de Sergio Prego ocupará el jardín trasero del Pabellón español con un conjunto escultórico en armonía con el paisaje veneciano y su vegetación. En contraposición, el de Itziar Okariz se ubicará en el interior, convirtiéndose así en la mayor instalación de sonido y performance que haya tenido lugar en el pabellón de España.

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