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UNA CÁMARA DE LAS MARAVILLAS PARA EL REY DE ESPAÑA

El Centro de Estudios Europa Hispánica presenta un estudio sobre Juan de Espina realizado por el músico e historiador del arte Pedro Reula. El acto tuvo lugar en el Palacio de Sástago de la Diputación de Zaragoza.


El camarín del desengaño. Juan de Espina, coleccionista y curioso del siglo XVII es un apasionante y singular estudio de historia cultural enmarcado en la España del Siglo de Oro, editado por el Centro de Estudios Europa Hispánica. “El libro parte de mi interés por los instrumentos musicales del siglo XVII y por un personaje pintoresco y extremado como es Juan de Espina”, apunta su autor, el músico, miembro del prestigioso grupo Los Músicos de Su Alteza e historiador del arte zaragozano Pedro Reula.

Espinosa, hidalgo madrileño visitado por Baltasar Gracián, dirigió a Felipe IV un memorial en 1632 con la pretensión de adaptar la música de su tiempo al perdido género enarmónico; es decir, aquel con el que los antiguos obraban prodigios sobre los ánimos de los hombres. Sin embargo, Juan de Espina fue mucho más complejo. No solo atendió a las disquisiciones teóricas de la música, sino que también reunió una colección de curiosidades de la naturaleza y del artificio, instrumentos científicos, obras de arte e incluso los cuchillos con los que degollaron a Rodrigo Calderón, el orgulloso valido de Felipe III. De modo que consiguió un camarín o cámara de las maravillas que legó en su testamento al rey Felipe IV.

A pesar de su afán por mantener en secreto sus colecciones, se sabe que llegó a poseer nada menos que dos códices de Leonardo da Vinci (con toda probabilidad, los mismos que hoy atesora la Biblioteca Nacional de España y que exhibe públicamente con motivo del quinto centenario de la muerte de Leonardo).

Este personaje pasó a la historia como un nigromante de comedia de magia, en parte, por haber organizado de extravagantes fiestas de magia natural de las que se hizo eco Quevedo. Pero también fue célebre por haber sido el modelo del mago protagonista de dos comedias de José de Cañizares.

Este libro ha pretendido diferenciar al Juan de Espina de leyenda del histórico y, sobre todo, cubrir una laguna en la bibliografía, que solo contaba con el breve opúsculo publicado por Emilio Cotarelo en 1908 y con varios estudios parciales. “Mi propuesta ha sido hacer una lectura cultural de Espina, aportar una visión conjunta de todas sus facetas, aparentemente inconexas. Su observación bajo el prisma del neoestoicismo ha revelado un tipo de personaje que buscaba la virtud en el conocimiento y en el desengaño de lo terrenal”, comenta el profesor Reula sobre este personaje, que “su época definió como curioso”.

Irremediablemente, este enfoque cultural de las inquietudes de Espina ofrece una panorámica de la cultura española del siglo XVII marcada por el engaño y el desengaño, y no muy bien avenida con la curiosidad. Esta monografía de casi 500 páginas constituye una isla en la bibliografía española, una investigación ejemplar digna de las “vidas por oficio” de Julio Caro Baroja. Ricardo Centellas

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