En Actualidad

Un viaje iniciático por la imagen del ser humano, en Caixaforum Madrid

La exposición La imagen humana. Arte, identidades y simbolismo pone el acento en la visión del ser humano a través de todos los tiempos y de las diferentes culturas. Para tal fin se han reunido casi un centenar y medio de obras de diversa índole que pertenecen a las colecciones de British Museum de Londres, institución con la que Fundación “la Caixa” vuelve a colaborar avalada por el éxito de muestras anteriores. Estas piezas establecen en diálogo con otras tantas pertenecientes a la colección de la propia fundación.


La representación de la imagen humana forma parte de todas las culturas desde tiempos inmemoriales. La plasmación concreta del cuerpo y, sobre todo, de los rasgos, para que perdurara su memoria en el tiempo, arrancó en el antiguo Egipto y se asentó con el cruce de las culturas egipcia, griega y romana a partir del siglo IV a.C. Buen ejemplo de este encuentro fueron los retratos funerarios del Fayum, donde la preservación de los cuerpos momificados se aunó con el interés por el retrato naturalista griego y la costumbre de las clases patricias romanas de hacer máscaras de cera de sus difuntos.

Esa necesidad de perpetuar la imagen se dio –y aún hoy sigue desarrollándose– a lo largo y ancho del planeta, con propuestas estéticas diversas y en los más variados soportes. También su finalidad se multiplicó rápidamente, desde la búsqueda del realismo a la idealización; de la esfera ideológica a la simbólica o la metafórica.

Con el fin de mostrar tan variado abanico de posibilidades acaba de inaugurarse en Caixaforum Madrid La imagen humana. Arte, identidades y simbolismo, una muestra colectiva que tiene como núcleo 145 piezas propiedad del British Museum de Londres que abarcan todas las épocas de la historia del arte. A ellas se suman otras siete que pertenecen a la colección de arte contemporáneo de Fundación “la Caixa”, un retrato de Isabel la Católica de Luis de Madrazo del Museo Nacional del Prado, una instalación del MACBA de Barcelona y una instalación interactiva del artista digital Rafael Lozano-Hemmer de la Galería Max Estrella.

La exposición se organiza en torno a cinco ámbitos temáticos que dejan a un lado una ordenación cronológica en pos de explorar la imagen humana desde los siguientes conceptos: Belleza ideal; Retratos; El cuerpo divino; El cuerpo político; y La transformación corporal. En este salto entre lo antiguo, lo moderno y lo contemporáneo, gracias a lo cual se generan interesantes diálogos transculturales entre las obras, figuran artistas de renombre como Alberto Durero, Edouard Manet, Henri Matisse, David Hockney, Christopher Williams, Koya Abe o Vanessa Beercroft.

Estos artistas se intercalan con otros anónimos de antiguas culturas. Tal es el caso del Cráneo humano modelado del antiguo Jericó, de hacia el 8.000 a.C., que tiene su contrapunto en la obra más reciente de las expuestas, una serigrafía del iraní Parviz Tanavoli realizada en 2016; o los desnudos clásicos grecorromanos y las figuras femeninas asociadas a la fertilidad datadas entre el 4.000 y el 2.000 a.C. que vieron la luz en Egipto, Oriente Medio o el Valle del Indo, contrapuestas a representaciones modernas como la sensual litografía de Henri Marisse Grande Odalisque à culotte bayadère o la visión de la Venus del espejo de Velázquez firmada por la artista digital Koya Abe.

Si hay un género capaz de percibir y atrapar el alma, ese es el retrato. Este puede ser puramente realista, idealizado o psicológico, todo un abanico de posibilidades que la exposición explota confrontado, por ejemplo, el del escultor Hubert van Eyden de Anton van Dyck, con el Autorretrato de Ali Kazim, donde el cuerpo desnudo e inerte del artista queda despojado de todo signo de identidad, clase y pertenencia; o con el del mentor y amigo de David Hockney Henry Geldzahler.

Más allá de la propia faz, el ser humano buscó en la divinidad y en sus gobernantes un icono en el que mirarse. En el primer caso, vinculó la idealización a las imágenes sagradas de dioses y diosas, ancestros y otros seres sobrenaturales, en los cuales cada gesto, indumentaria o atributo estaba perfectamente medido en pos de transmitir al fiel la ayuda divina y las virtudes necesarias. Algo similar ocurrió con la representación que calificaríamos como “política”, donde la autoridad y la subordinación debían infundirse con claridad. Vemos así el poder que emana de representaciones de dioses como Apolo, Buda o Visnú, o de representaciones de faraones, monedas romanas o imágenes más próximas a nuestra época como las de Napoleón, los reyes de Etiopía o la Reina Madre de Ghana.

El último ámbito de la exposición, el cuerpo transformado, aborda la presentación visual de la figura humana en una figura fantástica, camuflada o drásticamente alterada en la que se buscan significados trascendentales. La dualidad entre la materia y el espíritu; entre la vida y la muerte; entre lo real y lo imaginado o lo demoniaco. Ejemplos de todo ello son, por ejemplo, las máscaras rituales de diferentes culturas; la talla de un poblado kwakiutl en la costa del Pacífico de América del Norte, que muestra la metamorfosis de un chamán en oso; o los soldados con máscaras antigás del aguafuerte de Otto Dix, Sturmtuppe geht unter Gas vos. Finaliza este apartado con la instalación de Rafael Lozano-Hemmer, Recorder Assembly, donde los visitantes se convierten en los protagonistas al solaparse sus rostros con los de anteriores visitantes en varios monitores.

La imagen humana. Arte, identidades y simbolismo fue presentada a los medios el pasado 28 de abril por el director corporativo de Cultura y Ciencia, Ignasi Miró, Elisa Durán, directora general adjunta de la Fundación “la Caixa”; Isabel Fuentes, directora de CaixaForum Madrid, y, vía streaming, por Brendan Moore, comisario de la muestra y conservador del Departamento de Exposiciones Internacionales del British Museum. Podrá visitarse hasta el próximo 16 de enero de 2022.

Recommended Posts
0

Start typing and press Enter to search