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Un velázquez redescubierto en el Metropolitan

Javier Portús devuelve a los pinceles del pintor de Felipe IV el denominado Caballero Marquand del museo neoyorquino y propone su identificación con Juan de Córdoba.


Añadir una nueva obra al catálogo de Velázquez siempre es noticia; máxime cuando viene de la mano de Javier Portús, una de las mayores autoridades mundiales sobre el pintor sevillano. En esta ocasión, Portús aborda (ver aquí), a partir de un estudio iniciado en el año 2014 con el equipo del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, la reatribución del Retrato de caballero, más conocido como Caballero Marquand. Donado en 1889 por el coleccionista Henry G. Marquand (1819-1902), la pintura ha tenido varias atribuciones a partir de su consideración inicial como un posible autorretrato de Velázquez. Los estudios radiográficos y reflectográficos, junto a las muestras de pintura analizadas en el laboratorio, permiten ahora ratificar su autoría y fecharlo durante el segundo viaje a Roma del pintor entre 1649 y 1651.

Su comparación con otras pinturas velazqueñas de esos años no ofrece dudas al respecto. Como demuestra Portús en su artículo, el modo de ejecutar los ojos, de encajar el cabello o los cuellos de sus personajes, entre otros muchos detalles, es similar al de los retratos de Juan de Pareja, también en el Metropolitan; del Caballero Bache del mismo museo que Jonathan Brown confirmó también en nuestra revista (Ars 5); o del retrato de Ferdinando Brandani del Museo del Prado. Otro de los datos que está suscitando gran interés es su posible identificación con el agente español en Roma, Juan de Córdoba, personaje que gestionó a Velázquez las adquisiciones de pinturas y la realización de los vaciados de esculturas clásicas para el Alcázar de Madrid.

Ars 42 trae además otras novedades de gran interés. En nuestra sección «Investigación«, la profesora de la Universidad de Sevilla, Clara Zamora Meca, recompone una serie de vistas de Venecia que Gaspar van Wittel pintó para el IX duque de Medinaceli. El contacto entre ambos personajes tuvo lugar en Roma en las últimas décadas del siglo XVII. Don Luis Francisco de la Cerda Fernández de Córdoba residió en la Ciudad Eterna entre 1687 y 1696 en calidad de embajador del rey Carlos II. Allí conoció a Van Wittel –que italianizó su nombre como Gaspare Vanvitelli– y le encargó, entre otras muchas obras, la serie de vedutte venecianas. Los avatares históricos hicieron que pocos años después esta se disgregara, pasando algunas de ellas a las colecciones reales españolas, mientras que otras quedaron en poder de los herederos del duque hasta nuestros días.

No nos olvidamos del arte contemporáneo. Así, dedicamos nuestro «Portfolio» a Miquel Barceló y al color azul en su obra, con el que plasma los tonos mediterráneos que percibe a través de su retina. Junto a ello, visitamos al estudio de Rafael Canogar, situado en el barrio de Embajadores de Madrid. Canogar es miembro fundador del grupo El Paso y uno de los principales representantes del arte abstracto en España.

También entrevistamos a C.D. Dickerson, conservador de la National Gallery de Washington, con motivo de la exposición que el museo dedicará a Alonso Berruguete en octubre de este año. Nuestra sección «Espacios» presta especial atención al edificio Telefónica de la Gran Vía madrileña. Diseñado por Ignacio de Cárdenas, cumple ahora 90 años y aúna modernidad y vanguardia. En él confluyen el espíritu de los exclusivos rascacielos surgidos contemporáneamente en el Loop de Chicago y el Downtown de la Isla de Manhattan, con la metamorfosis interior a la que se ha sometido en el siglo XXI para convertirlo en un espacio abierto al público.

Todo esto y mucho más en el nuevo número de Ars Magazine que el lector tiene ya a su disposición.

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Miquel Barceló. Ofici vell. 2018. Técnica mixta sobre sobre corteza de árbol. 70 x 40 x 15 cm. © Cortesía Galería Elvira González.
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