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 Un Sorolla y un Fortuny para la Colección Gerstenmaier

Hans Rudolf Gerstenmaier suma dos nuevas pinturas a su extensa colección de arte


Su colección abarca más de 500 años de pintura española, incluida la flamenca, cuando los Países Bajos aún formaban parte del imperio español. Este amplio panorama histórico se ve reflejado en las paredes que albergan su colección, en la que puede encontrarse un retrato de Alonso Sánchez Coello junto a un paisaje de Pérez Villamil. El interés de Hans Rudolf Gerstenmaier por el arte español no sólo se centra en las grandes figuras del siglo XVII. También le interesan, y mucho, los artistas del siglo XIX. Así lo declaraba en la entrevista que concedió a Ars Magazine en el año 2011 (ver aquí) y ahora vuelve a demostrarlo con la reciente adquisición de dos nuevos cuadros que han acaparado su interés.

El primero de ellos corresponde a los pinceles de Mariano Fortuny. Se trata de una versión hasta ahora sólo conocida por fotografías antiguas de El pórtico de la iglesia de San Ginés de Madrid que se conserva en la Hispanic Society de Nueva York (ver aquí), obra firmada y fechada en 1868. En la ficha que acompañó al cuadro neoyorquino en el catálogo de la exposición dedicada a Fortuny por el Museo del Prado el pasado año 2017 (pp. 190-191, nº cat. 47), ya se indicaba la existencia de esta segunda versión del tema, más acabada, de la que se tenía constancia sólo a través de una fotografía de taller del artista en Roma tomada hacia 1873-1874. En ella se veía, en la parte derecha, la versión que ahora nos ocupa, aún sin enmarcar. Durante largo tiempo ha pertenecido a una colección particular. De su análisis directo, ahora que contamos con una buena fotografía, se confirma lo que ya se vislumbraba en el catálogo del Prado: que es una obra más acabada, con ligeros cambios respecto al primero, y que se inspira, como la otra, en una pintura del mismo asunto realizada en 1867 por Raimundo de Madrazo. Del cuadro destacan los bellísimos tapices que enmarcan la puerta, y que han de ser aquellos que donó a la iglesia Victoria Oliva para revestir el templo durante las celebraciones religiosas de las Cuarenta Horas.

Al segundo cuadro adquirido ahora por Hans Rudolf Gerstenmaier tampoco le falta pedigrí. Se trata de Barcas en la Playa, Valencia, pintado por Joaquín Sorolla en 1894. El lienzo, firmado y fechado en el ángulo inferior derecho, fue comprado al artista por la parisina galería Georges Petit en 1912. En 1991 apareció en el mercado en la casa de subastas Reunier & Baylly-Pommery de París, y de nuevo lo hizo en noviembre de 2013 en Sotheby’s Londres (20-XI-2013, lote 13), con una estimación entre 300.000 y 400.000 €, pero no encontró comprador. La obra, que cuenta con un certificado de autenticidad de la especialista Blanca Pons-Sorolla, fue publicada por Bernardino de Pantorba en su monografía sobre el pintor (Madrid, 1970), quien aportó una fotografía del estudio de Sorolla donde aparecía el cuadro. Pertenece a la secuencia de pinturas inspiradas en la industria pesquera de Valencia que definió la producción del artista durante la década de 1890.

Con ambas piezas, el coleccionista da un nuevo paso en la necesaria puesta en valor de la pintura española decimonónica, que en los últimos años va cobrando cada vez más fuerza. Ahora sólo queda esperar a que podamos contemplarlas pronto y en directo en alguna exposición temporal.

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