Un nuevo Rubens en BRAFA
Estudio de la cabeza de un hombre es la más reciente de las adiciones al catálogo de Rubens. Se trata de un descubrimiento del galerista Klaas Muller, cuenta con el beneplácito del ex director del Rubenshuis, Ben van Beneden, y se presentará en BRAFA la semana que viene.
Las ferias son desde hace tiempo el lugar ideal en el que desvelar los descubrimientos del mercado. Dada la intervención cada vez más importante del sector del anticuariado en sacar a la luz las nuevas obras de los mejores artistas, las ferias se presentan como un foro perfecto: no hay que renegar del mercado –al fin y al cabo, son una encarnación del mismo– y tampoco hay que renunciar a la academia (los expertos no solo las visitan, sino que son fundamentales a la hora de atribuir, estudiar y contextualizar las piezas).
Por eso no es de extrañar que Klaas Muller haya decidido presentar su último descubrimiento en BRAFA, que se celebra en Bruselas del 25 de enero al 1 de febrero y de la que, además, es su nuevo presidente.
Se trata de un Estudio de la cabeza de un hombre –un óleo sobre papel– que ha sabido reconocer como obra de Rubens. Muller reconoció en la pintura el mismo modelo y composición que el Santo Tomás del pintor conservado en el Museo Nacional del Prado y perteneciente al apostolado encargado por el duque de Lerma (Nico van Hout documentó la existencia de un boceto para este modelo en paradero desconocido).
Algunos expertos se mantienen al margen de esta atribución (hasta que puedan ver la pintura en directo). Pero una de las voces con mayor autoridad en el estudio de Rubens, Ben van Beneden –ex director el Rubenshuis– sí apoya la teoría de Muller. Tal y como declaró a The Guardian: «Creo que es muy posible. Hay que ser cautos porque no se trata de una obra destinada al mercado, sino que era material de trabajo. Pero la calidad es excepcional, es muy realista».
Con ese uso alejado del mercado Van Beneden se refiere a que se trata de un boceto que el taller de Rubens habría conservado para reproducir en distintas composiciones (como el mencionado Santo Tomás). Además, tiene la particularidad de ser un papel reutilizado: si se gira 180º, se puede apreciar una composición subyacente de una cabeza de mujer.
Al ser preguntado sobre la procedencia, el galerista solo ha declarado que pujó por la pieza hace tres años en una subasta online del norte de Europa y pagó algo menos de 100.000 euros. ¿El nombre de la casa? No lo ha revelado y, sorprendentemente, no es fácil de encontrar.
Uno de los problemas de los ojeadores del mundo del arte antiguo desde que estamos en la era digital es, precisamente, que todos tenemos acceso a todo. El privilegio de las fuentes secretas está en peligro de extinción. Es el panóptico del mercado del arte.
En este nuevo clima, la nueva esperanza son los tapados. Buenas obras a la vista de todos pero que solo el ojo experto podrá reconocer. El caso del Rubens es sin duda muestra de esto, pero la falta de trazabilidad también lo convierte en un raro ejemplo de la discreción que caracterizaba al sector hace décadas.


