En Mercado

Un Filósofo de Ribera supera los 1,8 millones de euros

Con una carta del profesor Nicola Spinosa, se ofrecía en Daguerre con una estimación de 200.000 a 300.000 euros, y pasa a ser la cuarta obra más cara del pintor valenciano.


Jusepe de Ribera (Játiva, 1588 – Nápoles, 1656), nuestro valenciano José de Ribera, el Españoleto, como firmaba muchas en sus obras, no es hoy lo mismo que hace 50 años. Me explico. Ribera fue en el mundo artístico del siglo XVII, italiano primero y europeo después, una figura meteórica; formado al calor de Caravaggio, supo volar más allá de las enseñanzas del maestro, con una personalidad propia, muy singular, y alcanzar unas cotas tan sorprendentes, que rápidamente fue seguido e imitado.

Pero casi todo ello cayó en el olvido con el pasar de los siglos; me refiero no a su calidad, imposible de negar o de no apreciar, sino a la fuerza con la que intervino en la historia romana y napolitana, creando modelos y composiciones novedosas que por ende superaron pronto las fronteras del mundo italiano. Pero pasados los años, esos trabajos de juventud, esos modelos con una gran potencia, calidad e innovación quedaron primero como desdibujados, borrosos después y posteriormente olvidados. De tal manera que en 1943 nada menos que Roberto Longhi [«Ultimi studi sul Caravaggio e la sua cerchia», Proporzioni, I, pp. 5-63 (p. 58, n.º 80)] había individualizado esos trabajos juveniles, pensando que eran obras de una altísima calidad…, pero del Maestro del Juicio de Salomón.

Y no fue hasta el año 2002, cuando Gianni Papi escribió su revolucionario artículo titulado «Jusepe de Ribera a Roma e il Maestro del Giudizio di Salomone» [Paragone, 44 (629], cuando el genio del valenciano se reveló a los ojos de los especialistas, aunque José Milicua ya sabía de ello y se adelantó con una compra excepcional en 2001 que podemos disfrutar actualmente en el Museo del Prado (ver)…

En 2009, Papi publicó con Nicola Spinosa, para el primer número de Ars, un resumen de los pasos que dio para llegar a esa conclusión junto a un estado de la cuestión en aquel momento de las obras que atribuían al joven Ribera, titulado “La revolución de Ribera” (ver).  El propio Papi volvía sobre lo mismo al confesar en 2011 -en su artículo “Ribera en Roma. La revelación del genio”, para el catálogo de la gran exposición El joven Ribera del Museo del Prado (ver), que “había llegado el momento, y se habían reforzado mis convicciones, para salir a cielo descubierto y dar a conocer la identificación que daría un nombre al Maestro del Juicio de Salomón y restituiría a Ribera las obras maestras de su etapa romana: el Juicio de Salomón de la Galleria Borghese de Roma [cat. 2], los cinco apóstoles de la Fondazione Longhi [cat. 3-6 y fig. 52], La negación de san Pedro de la Galleria Corsini de Roma [cat. 13], el Orígenes que en 2002 estaba a punto de ser donado por los herederos Volponi a la Galleria Nazionale delle Marche de Urbino [cat. 11], el Jesús entre los doctores de la iglesia de Saint-Martin de Langres [cat. 7], el Profeta del Museo Civico di Castello Ursino en Catania [fig. 20] y el Cristo escarnecido, de ubicación desconocida, documentado solo por una fotografía conservada en la Fondazione Longhi de Florencia [fig. 24] (pág. 32)”.

Sirva esta larga introducción para hacer ver la revolución que suscitó no ya la calidad del joven Ribera y su irrupción entre 1610 y 1615 en Roma, sino también la producida recientemente, siglos después en el mercado, al poder valorar ya en su justa medida el alcance de la influencia del español, muy por encima del de los más conocidos seguidores del Caravaggio.

La obra que salía ayer a pujas en la sala Daguerre de París, Un philosophe: l’heureux géomètre (O/L, con restauraciones antiguas, 100 x 75,5 cm; lote 23), pertenece a ese momento estelar y, de alguna manera, es un magnífico y muy temprano ejemplo de lo que haría posteriormente en repetidas ocasiones. Sus intelectuales comenzaron a ser buscados entre los humanistas y los principales coleccionistas, especialmente por los interesados en cuestiones más filosóficas, en los cenáculos de los neoestoicos. Caracterizados con libros e instrumentos científicos, estos intelectuales fueron presentados no al modo renacentista, como ejemplos de una perfección inalcanzable, sino de un modo popular, como muchos de sus personajes ya más habituales como apóstoles, santos, profetas o representantes, por decirlo de alguna manera de los cinco sentidos: amigos del vino, alegres hasta presentar casi una sonrisa bobalicona, con la piel curtida por el sol y hasta cierto punto con andrajos.

Es interesante comprobar, seguimos avanzando, que el personaje retratado, el que hace de Filósofo geómetra sonriente, deriva de un modelo creado probablemente por el exquisito Guido Reni: Esclavo de Ripa Grande, de la Galería Spada (ver), y que había aparecido ya en varias obras del joven Ribera. Las tres primeras citadas ya por Papi en su artículo de 2002: La negación de San Pedro, de la Galería Corsini (ver); Jesús entre los doctores, hoy en el Museo de Langres (ver; una versión interesante, pero inferior, se adjudicó en Sotheby’s Londres en julio de 2012 por 99,650 GBP, ver); y el San Bartolomé, del apostolado adquirido en 1916 por Roberto Longhi, procedente de la  colección del español Pedro Cosida (ver). El cuarto, sería el maravilloso de Susana y los viejos, comprado años después por los Caylus en la subasta de Sotheby’s Londres en diciembre de 2006, atribuido al pintor de Lucca, Pietro Paolini, y por tanto muy barato… (ver)

Y esto lo digo porque no deja de ser sorprendente que esta composición relativamente sencilla, con un personaje que ya ha aparecido en escena varias veces, se disparase ayer hasta adjudicarse por 1.400.000 euros de martillo, 1.820.000 euros con las comisiones y los impuestos incluidos.

Lo cual la hace situarse inmediatamente por detrás de El martirio de san Lorenzo, vendido en Christie’s Londres en diciembre de 2006 por 1,352,000 GBP (1.999.746 euros; ver), seguido del espectacular Prometeo vendido en Sotheby’s Londres en julio de 2009 por 3,849,250 GBP (4.450.118 euros: ver), y a mucha distancia ya de los nada menos que 5,743,000 GBP (6.398.872 euros) pagados en la misma sala en julio pasado por la fantástica Niña con pandereta (Sentido del oído), ver).

Terminamos. Sin embargo, entre los asuntos pendientes, el más importante es el señalado por el propio Papi, y que nos debe hacer pensar: «creo que todavía no se ha advertido el completo cambio de las precedencias en la elaboración del lenguaje naturalista en los años en que son evidentes las sustanciales y profundas innovaciones lingüísticas, tanto a nivel estilístico como iconográfico, que Ribera aportó a aquel ambiente» (pág. 33-34).

Uno de los otros, lógicamente, será saber -esperemos que dentro de poco tiempo- quién ha sido el comprador y dónde podremos verlo. Daniel Díaz @Invertirenarte

Jusepe de Ribera. Filósofo, un geómetra feliz. Estimación: 200.000 a 300.000 euros. Remate: 1.400.000 euros
Jusepe de Ribera. Filósofo, un geómetra feliz. Estimación: 200.000 a 300.000 euros. Remate: 1.400.000 euros
Jusepe de Ribera. Jesús entre los doctores, Museo de Langres
Jusepe de Ribera. Jesús entre los doctores, Museo de Langres
Jusepe de Ribera. La negación de San Pedro, Galería Corsini
Jusepe de Ribera. La negación de San Pedro, Galería Corsini
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