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Tesoros de la Hispanic Society en el Museo de Albuquerque


El sábado 10 de noviembre se abre al público en el Museo de Albuquerque (Nuevo México, USA) la exposición Visiones del mundo hispano: Tesoros del Museo y Biblioteca de la Hispanic Society (HSA), comisariada por el director ejecutivo de la HSA, Mitchell A. Codding, y que cuenta con el apoyo de Vara Wines y New Mutual de México. La magna muestra cuenta con más de dos centenares de piezas del arte hispánico, entre restos arqueológicos, objetos islámicos, pinturas, esculturas, manuscritos, textiles y artes decorativas, que abarcan más de 3.000 años de las colecciones de la Hispanic Society of America en Nueva York. Esta exposición itinerante comenzó  en abril de 2017 en el Museo del Prado con un gran éxito de público, luego se exhibió en el Museo Palacio de Bellas Artes de México y ahora en Albuquerque. Muchas de las obras expuestas en Madrid, Ciudad de México  y ahora en el Museo de Albuquerque no se habían exhibido fuera de la HSA y otras resultarán  inéditas al estar en los almacenes de la institución neoyorquina.

En el Museo de Albuquerque de Nuevo México (USA) se ha estructurado en dos partes, la primera que se podrá ver desde el 10 de noviembre al 31 de marzo incluye obras de arte antiguo, islámico, medieval, el Siglo de Oro español, el arte colonial y de América Latina, con grandes pinturas de El Greco, Zurbarán, Murillo y Velázquez, entre otros; y la segunda que se inaugurará el 22 de diciembre y hasta la misma fecha de clausura, 31 de marzo, estará dedicada al período que abarca desde Francisco de Goya hasta las dos primera décadas del siglo XX, con pinturas del genio aragonés y de los grandes pintores de finales del siglo XIX y principios del XX como Sorolla, Zuloaga, Rusiñol, Nonell o Anglada Camarasa por citar a los más relevantes.

Andrew Connors, director del Museo de Albuquerque, destacó que la exposición “cuenta una rica historia de culturas que se establecieron en España y nos ofrece los mejores e innovadores ejemplos del patrimonio histórico de la Península Ibérica y de las colonias españolas” y añadió que “las obras de arte desde la Prehistoria hasta la era moderna demuestran la riqueza de conocimiento que podemos obtener de las nuevas comunidades que deseen contribuir de la mejor manera a una nueva tierra”.

Por su parte, el comisario Mitchell A. Codding manifestó que la selección de obras que conforman la exposición suponen un recorrido por la historia española e hispánica, desde su rica arqueología, pasando por el arte islámico, la pintura de sus grandes maestros, las artes decorativas, los manuscritos medievales y mapas, junto a las artes plásticas y editoriales de América Latina. Una parte muy importante de lo expuesto y de la mayoría de piezas de la HSA, más de 500.000, no hubiera sido posible sin la pasión por el arte hispano, de América y de Filipinas de Archer M.  Huntington, coleccionista, filántropo y fundador de la HSA hace más de un siglo, que quedó deslumbrado al visitar el Museo del Prado cuando tenía 22 años.

En el recorrido de esta primera parte, hasta el siglo XIX, los visitantes encontrarán cuencos campaniformes de gran antigüedad, joyas celtíberas, bronces y platería de Roma, algunos objetos de arte islámico como el bote de marfil de Medina Azahara, ciudad palatina cercana a Córdoba (España), tejidos nazaríes, cerámicas, custodias procesionales, pero también esculturas romanas como ese busto del retrato de un joven (130-50 d. C), una medieval tardía en alabastro con la efigie de Doña Mencía Enríquez de Toledo, duquesa de Albuquerque (finales del siglo XV), maderas policromadas con san Martín (León, ca. 1475-1500), sin olvidar algunas policromías hispanoamericana, el gran panel temprano del altar de Santiago Matamoros (México, ca. 1600) y El destino del hombre (Ecuador, ca. 1775) compuesto por cuatro figuras diminutas, atribuidas a Manuel Chili, conocido como Caspicara.

Quizá el apartado de pintura sea uno de los mejores momentos al visitar la exposición con obras cumbres de Velázquez: Retrato de una niña (ca. 1638-42), el retrato de Camillo Astalli, ambos en magnífico estado de conservación tras su restauración, y el retrato del Conde Duque de Olivares, que apenas se había visto excepto en la HSA; tres composiciones de El Greco, otras de Luis de Morales, de Antonio Moro, de Zurbarán y de Murillo, entre otras joyas, sin dejar de hablar de una pintura sobre cobre de Sebastián López de Arteaga.

Y como no mencionar del período colonial en América las lacas de los siglos XVII y XVIII, las cerámicas de Tonalá y Puebla, la plata boliviana, porcelanas de la Real Fábrica del Buen Retiro o vidrios de la Granja (Segovia, España). Y por último apuntar documentos históricos de algunos reyes españoles, mapas indígenas ilustrados, mapas del mundo como el de Juan Vespucci (1526), el Atlas portolano del mundo de Agnese (Venecia, ca, 1550), así como manuscritos ilustrados sobre pergamino Privilegio rodado (ca. 1255) por Alfonso X, rey de Castilla y León; un misal tarraconense y una Biblia hebrea (España y Portugal, 1450-96) en una sucesión de maravillas que detienen la mirada del espectador en tiempos pretéritos de nuestra historia común. Julián H. Miranda  

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