Horacio era un enmarcador. Era esa persona que pone a cada cuadro el marco que le conviene. Una tarea que aparentemente es fácil pero que todo el mundo sabe que no lo es. No me extrañó cuando el Museo del Prado le contrató para ir renovando los marcos de su galería; trabajo complicadísimo hoy, pues los marcos originales son muy codiciados y están carísimos. TEXTO: Fernando Rayón
En ARS Magazine respetamos tu privacidad. Utilizamos cookies estrictamente necesarias para garantizar el correcto funcionamiento de nuestro sitio web. Asimismo, utilizamos cookies opcionales con fines estadísticos y analíticos para personalizar tu experiencia de navegación y presentarte información acorde a tus preferencias. Tienes la opción de aceptarlas todas, de ajustar su configuración según tus preferencias o de rechazarlas. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Leer más
