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PONIENDO CARA AL POSIBLE CARAVAGGIO FRANCÉS

Se presenta en rueda de prensa la pintura de Judith y Holofernes cuya exportación denegó el Gobierno galo el pasado 31 de marzo por considerarla “posiblemente atribuida” al maestro milanés.

La noticia despertó las alarmas de los expertos hace una semana: el Estado francés denegaba el permiso de exportación a una pintura con la escena de Judith degollando a Holofernes porque pensaba que podía ser un original perdido de Caravaggio. En ese momento, se desconocía prácticamente todo de la obra, salvo que era un óleo sobre lienzo, fechado hacia 1600-1610, y que estaba en manos francesas. No había fotografías. Solo un par de líneas en el Journal Official –equivalente al BOE español– dejaban constancia de la existencia de dicha tela. Una obra que, por cierto, iba a ser vendida en el extranjero –posiblemente Estados Unidos–, pero que tuvo que quedarse en Francia porque no obtuvo el permiso para salir del país.

Decíamos entonces que había que esperar la reacción del dueño para conocer más datos y así ha sido. Esta mañana la misteriosa obra se ha presentado al público en una rueda de prensa, donde el experto y galerista Eric Turquin ha defendido su autoría. «Esa particular forma de iluminar la escena y esa energía típica de Caravaggio, sin correcciones, con mano segura, demuestran que es un original”, defiende. Turquin ha aprovechado para explicar que la obra se descubrió accidentalmente en 2014, en el ático de una casa situada a las afueras de Toulouse. Sus propietarios la encontraron cuando intentaban arreglar una fuga de agua y accedieron al desván, un cuartucho del que ni siquiera tenían llaves. La pintura llegó a manos de los propietarios actuales a través de un familiar que fue oficial del ejército de Napoleón –es posible que la tela tenga procedencia española– y durante más de un siglo la obra ha permanecido oculta, debido a la violencia de la escena. “Esta no es la típica pintura que uno colgaría en su comedor”, ironiza el experto francés.

Las similitudes entre esta pintura recién descubierta y Judith y Holofernes de Caravaggio, conservada en la Galleria Barberini de Roma, debieron de llamar la atención de sus dueños, que enseguida contactaron con la casa de subastas Marc Labarde para tasar la pieza. Pero este prefirió solicitar un estudio más exhaustivo a Eric Turquin. Ambos defienden la autoría de Caravaggio. No obstante, el experto francés es consciente de la dificultad de obtener un sí definitivo por parte de la comunidad de especialistas. “Nunca habrá consenso”, admite. Mina Gregori ha aventurado que podría ser del maestro, pero sus compañeros italianos –Gianni Papi y Giuseppe Porzio, entre ellos– se muestran un poco más cautos y escépticos con respecto a la paternidad de la obra.

Ante la duda, el Gobierno francés ha decidido mantener Judith y Holofernes en territorio galo y seguir investigando. De momento, la obra ha sido declarada “trèsors nationaux”, lo que significa que no podrá venderse fuera del país en los próximos 30 meses. Tiempo más que suficiente para que los museos estatales –el Louvre, por ejemplo– se lo piensen bien antes de dejarlo escapar.  Sol G. Moreno 

* Vídeo explicativo de Eric Turquin sobre “Judith y Holofernes”. 

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