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¿UN NUEVO CARAVAGGIO EN FRANCIA?

El Ministerio de Cultura galo acaba de denegar el permiso de exportación a un lienzo parisino con la escena de Judith y Holofernes porque la considera “posiblemente atribuida” al maestro milanés. 

Podría formar parte de los tesoros nacionales de Francia, por eso los funcionarios galos no han querido que la obra salga del país. Se trata de Judith y Holofernes, un óleo sobre lienzo, fechado hacia 1600-1610, que ha sido identificado con una posible composición perdida de Michelangelo Merisi, Caravaggio. El Ministerio de Cultura se pronunciaba el pasado 25 de marzo sobre la conveniencia de mantener la tela en las manos privadas donde se encuentra, a la espera de un mejor y más profundo estudio de la composición.

La decisión se hizo pública en el Journal Official el 31 de marzo, donde se explica que se ha denegado el permiso de exportación a “una obra atribuida posiblemente a Michelangelo Merisi, conocido como Caravaggio”. También aduce que la tela “recientemente descubierta y de gran valor artístico” podría ser identificada como una composición perdida del maestro milanés. De este modo, y en virtud de la ley 111-2 de Patrimonio que defiende los “trèsors nationaux” deniega el certificado de exportación.

Se desconoce quién es el misterioso dueño de la obra, solo que es parisino. Tampoco se han hecho públicas imágenes de la tela. Pero la noticia ha despertado el interés de los expertos en Caravaggio, dada la gran cantidad de versiones y copias que se conservan de sus composiciones. El periódico La Tribune de l’Art especula con la cifra que podría alcanzar esa pintura en el mercado, de ser cierta la atribución: hasta 110 millones de euros.

La única versión que se conserva autógrafa del maestro de Judith y Holofernes se encuentra en las Galerías Nacionales de Arte Antiguo de Roma. Sin embargo, Frans Pourbus habla en una carta de 1607 de una segunda versión de Caravaggio, realizada en Nápoles, que el pintor flamenco vió en el taller de su compatriota Louis Finson. Este último hizo una copia del cuadro original (perdido en la actualidad). La tela de Finson perteneció primero a la banca italiana y ahora es propiedad de la Banca Intesa San Paolo de Nápoles.  Pero Finson no ha sido el único en copiar al maestro, Artemisia Gentileschi también debió de inspirarse en la terrible escena de Caravaggio para concebir su propia versión de Judith decapitando a Holofernes (1612-1613), conservada en el Museo de Capodimonte.

Volviendo al lienzo francés recientemente descubierto, solo cabe hablar de cautela. Sin fotografías, ni documentos ni procedencia de la tela, resulta imposible hacer una valoración. Habrá que esperar la reacción de su misterioso dueño. SGM

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