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Pierre Soulages celebra su centenario en el Louvre


 

Pierre Soulages (Rodez, 1919), pintor del negro y de la luz y una de las figuras más destacadas de la pintura figurativa desde la década de los 40 del pasado siglo hasta la actualidad acaba de cumplir 100 años y con ese motivo el Museo del Louvre le dedica una exposición de homenaje en el Salón Carré, ubicado entre la Galerie d’Apollon y la Gran Galerie y que solía albergar el Salón de París.

Esta exposición rinde tributo a su quehacer pero sobre todo permite observar cronológicamente su evolución artística, desde 1946 hasta la actualidad, gracias a una selección realizada por los comisarios Pierre Encrevé y Alfred Pacquement. Esta larga carrera plástica,   a través de una pequeña selección de obras creadas a lo largo de ocho décadas. La carrera excepcionalmente larga de Soulages se ilustra con algunas de sus piezas más importantes, procedentes de museos franceses y de otros internacionales. Están presentes todos los períodos, incluso los polípticos de outrenoir. Además se pueden admirar una serie de pinturas muy grandes ejecutadas en los últimos meses, que demuestran la notable vitalidad de Soulages, que nunca ha dejado de trabajar.

Pierre Soulages estudió en la Escuela de Bellas Artes de Montpellier y trabajó como viticultor. Posteriormente se trasladó a París y con 27 años comenzó a realizar sus primeros trabajos abstractos. Tres años después, en 1949 la Galería Lydia Corti le organizó su primera muestra individual y cinco años después sus obras pudieron verse en la Galería Kootz de Nueva York.

Sus pinturas, a menudo de gran formato, y su abundante trabajo como grabador, se mostró ampliamente desde la década de 1950, especialmente en Europa y Estados Unidos, donde exhibió muy regularmente. Sus creaciones fueron muy apreciadas en los museos de Hannover, en Houston y en París durante la década de los 60 y 70.  En 1979, se embarcó en una nueva fase en su trabajo con una muy diferente tipo de pintura que llamó outrenoir, presentada en una exposición que tuvo lugar en el Centre Pompidou.

Sus obras también fueron valoradas en Rusia y Asia. Y además concluyó unas vidrieras para la Iglesia de la Abadía de St Foy en Conques en 1994, año de publicación del primer volumen del catálogo razonado editado por Pierre Encrevé (seguido de otros tres volúmenes). En 2009, el Centro Pompidou celebró una gran retrospectiva que coincidía con su 90 cumpleaños. El trabajo de Soulages ha tenido una exhibición permanente en el Musée Fabre en Montpellier desde 2007. En 2014, el Musée Soulages abrió en Rodez, su ciudad natal. Actualmente vive y trabaja en París y en Sète.

Esta es la primera exposición individual en el Museo del Louvre, pero ya antes se habían exhibido algunas de sus obras en dos ocasiones: en 1990 en la muestra Polípticos: pinturas de paneles múltiples desde la Edad Media hasta el siglo XX (Hall Napoléon), en la que Michel Laclotte estableció una línea evolutiva desde los polípticos medievales a Francis Bacon, y donde se incluían dos cuadros de Pierre Soulages; y en 2009 cuando se colgó su obra Pintura. Ya anteriormente, en 1969 Soulages había colaborado con el nuevo diseño de las salas del Louvre dedicadas a la pintura francesa del siglo XIX cuando eligió un intenso color rojo para las paredes.

Pierre Soulages optó por la abstracción total desde el comienzo de su carrera, lo que supuso un desafío a las premisas tradicionales de la pintura. Tuvo un enfoque singular, tanto en los materiales que utilizó (por ejemplo, mancha de nuez y alquitrán), como en sus herramientas que eran más similares a las que usaban los pintores de la construcción, en su decisión de nombrar su trabajo de acuerdo a su técnica, dimensiones y fecha de ejecución en lugar de fijar títulos que iban a influir en la percepción de los espectadores. En 1948 había escrito:  «Una pintura es un todo organizado, un conjunto de formas (líneas, superficies coloreadas) sobre cuya superficie emergen y se desmoronan nuestras interpretaciones «.

La exposición muestra la continuidad del trabajo del artista y sus diferentes  períodos, cada uno reflejando su ambición de sacar a relucir luz a través de contrastes entre el color negro y las áreas claras, a través de capas y raspado, y en la forma de aplicar un solo pigmento.

En 1979, cuando ya llevaba más de tres décadas pintando, Soulages se embarcó en una nueva fase en su trabajo: apostó por un nuevo tipo de pintura que llamó outrenoir – ultra negro o más allá del negro. Sus obras hasta ese momento habían experimentado la relación entre negro y claro, pero con outrenoir, que hizo uso de los reflejos de la luz, de las coordenadas espacio-tiempo por lo que su pintura adquirió un multiplicidad luminosa completamente nueva. Contrario a un trabajo monocromático, «son las diferencias de texturas, lisas, fibrosas, tranquilo, tensas o agitadas que, al capturar o bloquear la luz, resaltan los negros grises y los negros profundos «.

Quizá la intención del Museo del Louvre sea mostrar a la vez la coherencia y la diversidad que desprenden las obras de Pierre Soulages, cuyo trabajo desde hace más de cuatro décadas se ha basado en la relación entre el negro y la luz pero también en las coordenadas espacio-tiempo de la pintura lo que arroja una multiplicidad luminosa muy novedosa porque como él ha dicho: «Es lo que hago lo que me enseña lo que estoy buscando». Una búsqueda constante y no programada de los senderos por donde transita su arte. Julián H. Miranda

  • Hasta el 9 de marzo
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