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Nueva polémica por la venta de obras de arte de los museos americanos

El pasado 19 de mayo la sede neoyorquina de Sotheby’s puso a la venta 15 obras pertenecientes a varios museos para hacer frente a su costoso mantenimiento. De ellas, la más señalada por los medios de comunicación ha sido el lienzo titulado El arco de Nerón de Thomas Cole, hasta entonces propiedad de The Newark Museum of Fine Art, que ha rozado el millón de dólares en su remate. Con esta operación, la casa de subastas ha alcanzado unos beneficios de 715 millones de dólares.


A lo largo de la segunda mitad del año pasado fuimos testigos de sucesivas ventas de fondos por parte de algunos museos europeos y americanos a fin de sufragar los gastos derivados de su financiación a causa de la pérdida de visitantes ocasionada por la COVID-19. Entre ellos, nos referimos a la Royal Academy de Londres y al Brooklyn Museum de Nueva York.

En esta ocasión ha sido The Newark Museum of Fine Arts (Nueva Jersey, Estados Unidos) el que se ha visto obligado a vender varias de sus obras de arte para sufragar el mantenimiento de la institución. De ellas, la más destacada ha sido El arco de Nerón, un lienzo pintado por Thomas Cole en 1864, tal y como han informado The New York Times y The Art Newspaper. La pintura, que partía con una estimación de salida entre los 500 y los 700.000 dólares por parte de Sotheby’s Nueva York en la venta titulada American Art, se remató el pasado miércoles 19 de mayo en 988.000 dólares impuestos incluidos.

Curiosamente, no ha sido la obra con una cifra más alta en su remate, pues la impresionista Piazza di Spagna en Roma de Childe Hassam (1897. Lote 33) se vendió por 1,23 millones de dólares y Hojas de roble de Giorgia O’Keeffe (Lote 7) pasó de una estimación en torno a los 500.000 dólares, a los 1.169.500$ de remate.

Todo ello a pesar de la oposición de numerosos críticos e historiadores del arte, amén de conservadores de otros museos americanos, que han lamentado el lento pero progresivo desangramiento de estas instituciones para mantenerse a flote. Por su parte, la directora del Museo de Newark, Linda Harrison, ha defendido la venta calificándola de «cuidadosamente considerada» y añadiendo que representaba una pérdida de menos del 1 por ciento de las 130.000 obras de arte que posee la institución. La defensa de Harrison frente a las numerosas críticas ha pasado también por ahondar en la necesidad de renovar tanto las colecciones como las “narrativas viejas y obsoletas que han colgado en nuestras galerías”, toda una declaración de intenciones que parece encarnar aquel dicho de que “no existe mejor defensa que un buen ataque”.

Gracias a William L. Coleman, conservador del museo entre 2017 y 2019 y actual director de colecciones y exposiciones de Olana Partnership (Hudson, NY), hemos sabido que el lienzo ha sido adquirido por la Ph D Foundation, una entidad de carácter privado con sede en Saint Louis dirigida por los coleccionistas Thomas H. y Diane DeMell Jacobsen. Su intención, según señalan tanto de Art Newspaper como The New York Times, sería la de poner la pintura a disposición de los principales museos americanos en calidad de préstamo temporal.

A la vista de los acontecimientos, parece que esta no será la última de las ventas a las que asistiremos en los próximos meses; un negocio, por cierto, que parece estar danto grandes beneficios a las grandes casas de subastas internacionales.

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