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Millares, el zarpazo silencioso

El Centro Botín de Santander presenta una exposición inédita sobre la obra en papel del pintor canario, perteneciente al Grupo El Paso, en la que se reúne un centenar de dibujos -82 pertenecientes a la familia- que permiten redescubrir una de las facetas más íntimas del autor (como dibujante y como poeta).


Para Manolo Millares, el arte no debía agradar sino doler «rabiosamente». Quizá por eso, empleó todos sus esfuerzos en desarrollar una producción marcada por la protesta y por ese gesto silencioso y violento que se clava como un zarpazo en cada una de sus piezas, especialmente en las arpilleras desgarradas, recosidas, perforadas y después recompuestas.

Igual que «maltrató» la tela de saco, el pintor canario arrugó y mutiló también el papel, un material que le acompañó toda su vida, desde sus primeros dibujos y acuarelas de la adolescencia hasta las obras de madurez hechas con tinta china. Aprendió a dibujar con apenas 10 años, gracias a los libros de la biblioteca familiar. Sobre los márgenes de uno de ellos se atrevió incluso a plantear un relato ilustrado a modo de cómic; era Historia general de las Islas Canarias escrito por su bisabuelo: Agustín Millares Torres.

El Centro Botín recupera ahora esta faceta para mostrar una completa retrospectiva dedicada íntegramente a su producción sobre papel. El grito silencioso ofrece un recorrido cronológico por las diferentes etapas creativas de Millares; un paseo completo y pausado, sobre todo inédito, que tiene como punto de partida esas singulares y divertidas Viñetas de Historia dibujada de Canarias, realizadas con trazo torpe e infantil en 1936 sobre el libro de su bisabuelo.

La exposición está comisariada por María José Salazar, miembro de la Comisión Asesora de Artes Plásticas de la Fundación Botín. Ella es la responsable de haber aglutinado cerca de un centenar de dibujos del artista, todo un reto que se planteó en 2014 y que no podría haber llevado a buen término sin la ayuda y colaboración de la propia familia del artista (que ha cedido 82 obras, la mitad de ellas desconocidas hasta la fecha). «Elvireta [viuda del pintor] ha sido el alma y el apoyo fundamental de esta retrospectiva», confesaba Salazar durante la presentación.

Cuatro salas condensan lo mejor del dibujo de Millares. La primera exhibe sus creaciones iniciales de la década de 1940, en las que se aprecia una formación académica, además de un interés por buscar un estilo propio, permeable a autores ya consagrados como Picasso o Miró. Le siguen sus composiciones surrealistas y, más tarde, las investigaciones que desarrolla influido por el arte guanche locales.

La última sala se centra en la producción realizada en la Península, a la que llegó en 1955. Son obras de madurez, de gran fuerza y personalidad, que llevan ya el sello indiscutible de uno de los creadores más importantes de su época, que veía el mundo tricolor: blanco, negro y rojo. «Se trata de una exposición que habla muy claramente de cómo era mi padre. Creo que, en cierto modo, es una forma de redescubrirle», mantiene Coro Millares.

Manolo Millares (Las Palmas de Gran Canaria, 1926 – Madrid 1972) fue un pintor informalista español que revolucionó la escena nacional con sus obras hechas a base de arpilleras, sacos y cuerdas. Fundó junto a otros artistas el Grupo El Paso (1957) e impulsó un cambio conceptual en el dibujo, a menudo considerado como una disciplina menor.

Esta muestra se enmarca dentro de la línea de investigación y difusión del dibujo de maestros españoles iniciada por la Fundación en el año 2006 (que le ha llevado a organizar tanto las exposiciones como los catálogos razonados de Maella, Alonso Cano, Murillo y Goya, entre otros autores). Con el pintor canario parece que se inicia una vía orientada más hacia el dibujo contemporáneo que, según anuncian los organizadores, tendrá una continuidad en los próximos años.

Recuerda la hija del artista que «detrás de cada autor que se dedica a la abstracción, hay un gran dibujante». El grito silencioso. Millares sobre papel, que puede visitarse en el Centro Botín hasta el 15 de septiembre, es una ocasión estupenda para comprobarlo. Sol G. Moreno

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