Michaelina Wautier y Pontormo: descubrimientos en Brafa 2026

Michaelina Wautier y Pontormo: descubrimientos en Brafa 2026

La feria de arte de Bruselas saca lo mejor de sí misma en su 71º edición, en la que aumenta el número de galerías a casi 150, amplía su superficie y cuenta con la participación de la Fundación Rey Balduino como invitada de honor. Y con la presentación de Diógenes leyendo de Michaelina Wautier por Colnaghi y Ecce Homo de Pontormo por Giammarco Cappuzzo Fine Art, eleva su perfil en el contexto del mercado del arte internacional de arte antiguo.

¿Cuál es el papel de las ferias de arte? Creo que esta pregunta es la que está rondando la cabeza de todos los directores de ferias desde 2020. Con los costes derivados del transporte de obras de arte todavía al alza y la creciente inestabilidad política, la idea de que es necesario para el funcionamiento del mercado montar pequeños museos durante una semana –o menos– ya no se da por sentada.

Esto a pesar de que es evidente que todos los agentes que intervienen disfrutan –a pesar del esfuerzo, físico y económico– al poder reunirse bajo el mismo techo y compartir la experiencia.

De hecho, mientras que el turismo vive un momento dorado debido, precisamente, a que son las “experiencias” lo único deseado universalmente, las ferias han tenido que buscar argumentos más elaborados.

Pero encontrarlos no ha sido muy difícil. Estas citas siempre han representado el cruce de caminos de todos los que intervienen, ya no solo en el “mercado” del arte, sino en el “mundo” del arte.

Son los foros en los que se manifiesta el gusto colectivo, donde los artistas –si están vivos– pueden hacer oír su voz, donde los comisarios van en busca de nuevos talentos, donde los coleccionistas pueden ser mecenas contemporáneos y, también, donde los historiadores del arte, en asociación con los galeristas, pueden presentar sus últimos descubrimientos.

Michaelina Wautier. Diogenes leyendo. Hacia 1650. Colnaghi.
Pontormo. Ecce Homo. Giammarco Capuzzo Fine Art.

Brafa, que con 71 ediciones es una de las ferias más antiguas de Europa, ha sabido moverse con facilidad en los cambios que ha sufrido el sector en los últimos tiempos.

Hace años hablábamos de la integración del diseño contemporáneo, que estaba en auge, y en esta edición hay que destacar que, aunque no ha desaparecido, ha dado paso a una faceta más actual: los descubrimientos.

Para los amantes del arte antiguo hay tres especialmente destacables: un Diógenes leyendo de Michaelina Wautier en Colnaghi, un Ecce Homo de Pontormo en Giammarco Cappuzzo Fine Art y el boceto de Rubens de Klaas Muller (del que ya escribimos).

El primero de ellos preside el stand de Colnaghi, y se trata de una obra inédita de una de las artistas del momento: Michaelina Wautier (de la que todavía se puede visitar su monográfica en el Kunsthistorisches en Viena).

Su provenance solo se puede trazar hasta 2005 en Roma cuando se atribuyó a un seguidor de los hermanos Le Nain. Esta ausencia de documentación ha sido, probablemente, una de las causas de que se haya dilatado durante 20 años su identificación.

No ha sido hasta el estudio firmado en 2024 por el Dr. Jahel Sanzsalazar y la aprobación de la atribución por la Dra. Katalijne Van der Stighelen, que se ha alcanzado un consenso sobre su autoría.

La galería traza un paralelismo con la composición del San Joaquín leyendo de Wautier conservado en el Kunsthistorisches y fechado en la década de 1650 (que es también la fecha que se supone para el Diógenes).

Colnaghi también ha hecho espacio en su stand para sus otras dos especialidades: obras sobre papel –con una serie de ilustraciones de ciencias naturales de Nicolaas Struyck– y antigüedades (entre las que destaca una máscara funeraria grecofenicia).

En cuanto al Pontormo, su descubrimiento es todavía más reciente, la galería Giammarco Cappuzzo Fine Art aún está en el proceso de publicación del catálogo en el que detalla la investigación.

Pero sí ha comunicado que además del estudio firmado por Philippe Costamagna, también cuenta con la bendición de Viviana Farina –contribuidora del catálogo– y de Bastian Eclercy, del Museo Stadel de Franckfurt. También sabemos su precio: 1,7 millones de euros.

La misma galería también expone un curioso Apóstol de Ribera inacabado que ponen en relación con el conjunto conservado en el Museo del Prado por el que se piden 600.000 euros.

En la misma categoría de maestros antiguos y antigüedades cabe la pena destacar la magnífica mesa de piedras duras –a la venta por 260.000 euros– de Desmet Fine Arts que se expone en conjunto con una Flora Farnese; o la Venus púdica del mismo estilo que la Venus Médici de la Galería Uffizi en el stand de Dei Bardi Art, dividido en dos partes, una clásica y otra medieval.

Además de Colnaghi, la presencia española está asegurada con la galería Jordi Pascual, que tiene un stand que gira en torno a las vanguardias del siglo XX –con un Leger de 1937 como plato fuerte– pero que tampoco descuida el contemporáneo, con una gran pintura de Miquel Barceló. Precisamente, del mallorquín también se puede encontrar una cerámica en Almine Rech, Magdalénien Tardif, que se vendió inmediatamente tras la apertura de las puertas.

Por último, una pieza que hará que los entendidos se detengan en seco: un uncu –una especie de poncho– ceremonial plumario en excelentes condiciones de conservación perteneciente a la cultura nazca y fechado, nada más y nada menos, del 200 al 500 d.C. Se trata de una pieza con pocas comparaciones, más allá de las conservadas en el Metropolitan de Nueva York –con una cronología muy posterior– y que Grusenmeyer Woliner ofrece por 350.000 euros.

Todas estas piezas excepcionales demuestran que Brafa es uno de los mejores escaparates que puedan desear los galeristas y, claro, los coleccionistas.

Fernand Leger. Racine. Galería Jordi Pascual.