Mariano Fortuny, dominador del dibujo, en el Museo Carmen Thyssen
El pasado viernes el Museo Carmen Thyssen Málaga presentó en su Sala Noble la exposición Mariano Fortuny. Dibujos, que reúne más de 30 obras, entre dibujos y grabados de un artista de primer orden en la segunda mitad del siglo XIX como Mariano Fortuny y Marsal (Reus, 1838 – Roma, 1874), en una disciplina en la que demostró un gran magisterio para sus coetáneos y discípulos, entre los que cabe citar a su hijo Mariano Fortuny y Madrazo (Granada, 1871- Venecia, 1949), otro creador multidisciplinar. La muestra de Mariano Fortuny en Málaga ha sido posible por la generosidad del Museo Goya de Castres (Francia), que ha cedido este conjunto de 28 dibujos y cuatro grabados de un autor internacional que murió prematuramente.
En concreto la nueva muestra, que permanecerá abierta hasta el 3 de mayo, se centra en su faceta como dibujante, disciplina en la que Fortuny fue un verdadero maestro, dotando a sus obras de una visión adelantada a su tiempo y volcando en ellas toda su original y moderna personalidad artística. ‘Mariano Fortuny. Dibujos’ reúne 28 dibujos y cuatro grabados del autor procedentes del Musée Goya de Castres (Francia).
En la presentación de la exposición estuvieron presentes, entre otras personalidades, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; la concejala de Cultura, Mariana Pineda; la directora del Musée Goya de Castres, Joëlle Arches; el responsable de relaciones institucionales de Cervezas Victoria (empresa que patrocina la muestra), Sergio Ragel; y la directora artística y el gerente del Museo Carmen Thyssen Málaga, Lourdes Moreno y Javier Ferrer, respectivamente.
En el recorrido se presentan los principales temas que Mariano Fortuny, uno de los pintores más internacionales de la segunda mitad del siglo XIX, trató a lo largo de su vida artística, tanto en su pintura como en los dibujos y grabados. De sus escenas de la vida cotidiana y temas orientalistas sobresale el minucioso y concienzudo estudio del natural que Fortuny aplicaba a sus retratos y personajes, cualidades que en la disciplina del dibujo cobraron singular fuerza expresiva.
Su fascinación por el paisaje y la naturaleza también destacan en esta exposición, con apuntes que evidencian el interés del artista por la luz y la pintura al aire libre, de la que sin duda un precursor anticipándose a la libertad de trazo que llegaría a finales del siglo, ya tras su fallecimiento, con el impresionismo.
Lourdes Moreno, directora artística del Museo, dijo que “si en 2025 iniciamos el año con Zurbarán, en este 2026 otro gran maestro del arte español abre nuestra programación expositiva: Mariano Fortuny y Marsal, una verdadera referencia de su tiempo que alcanzó la categoría de mito, quizá por su temprana muerte a los 36 años; un artista cuya sombra es muy alargada, gracias a haberse revelado como una inusitada punta de lanza de la modernidad en la pintura y, como puede verse en esta exposición, también en el dibujo”.
El conjunto de dibujos y grabados de Mariano Fortuny y Marsal procede del Musée Goya de Castres que, como señaló su directora, Joëlle Arches, “posee uno de los más importantes fondos de obra gráfica de Fortuny, compuesto por más de 80 dibujos y grabados y fruto de la generosa donación de Henriette Fortuny, nuera del artista, en 1950, y también de compras posteriores realizadas por el museo».

Y añadió que «periódicamente, destacamos a este gran artista de la escuela española del siglo XIX a través de exposiciones temporales. La más reciente, Visiones de Oriente, en 2025, con motivo del 150 aniversario de su fallecimiento y dedicada a sus obras de juventud, sobre todo las realizadas en su estancia en Marruecos, entre 1860 y 1862, y la fuerte impronta que este viaje dejó en toda su producción”.
Mariano Fortuny ya fue protagonista de una exposición temporal en el Museo Carmen Thyssen Málaga, en 2019, centrada en sus grabados, técnica también presente en Mariano Fortuny. Dibujos. Precisamente hace ahora un año, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando organizó una muestra colectiva dedicada a los aguafortistas españoles de la segunda mitad del siglo XIX, con obras de Fortuny Marsal, de su hijo, y de otros tan relevantes como Carlos de Haes, Juan Espina, Tomás Campuzano o Ricardo Baroja, entre otros. Y también ahí se pudo comprobar la destreza sobre el papel y el trabajo con la línea en las planchas de sus aguafuertes, de las que la muestra en Málaga expone cuatro piezas.
De este conjunto actual en Málaga es posible extraer una faceta especialmente íntima y libre del pintor, más allá de la función auxiliar del dibujo como estudios preparatorios o ensayos para sus pinturas y alejado también de las exigencias del mercado y de su marchante parisino, Adolphe Goupil, que determinaron el importante peso que la llamada “pintura de casacón” tuvo en su trayectoria comercial y oficial.
Enfrentando en soledad y para sí mismo el papel en blanco, Fortuny se entregó al mero placer de dibujar apasionadamente el mundo que le rodeaba. Su pasión viajera le llevó a vivir a lugares tan diversos como Barcelona, Marruecos, Roma o Granada, entre otros. Su preferencia por el mundo oriental le hicieron crear un corpus de obras que han sabido cautivar la mirada del espectador de entonces y de ahora, tanto por su vivacidad y sencillez como por su pericia técnica: con unos pocos y ágiles trazos de tinta, carboncillo o acuarela fue capaz de dar forma a personajes y ambientes en las más variadas actitudes.
Asimismo, Mariano Fortuny. Dibujos supone una oportunidad para calibrar la importancia que el dibujo ejerció en el crecimiento creativo del pintor de Reus. Formado en el sistema académico, donde el dibujo era la base de la práctica artística desde el Renacimiento, fue especialmente en esta disciplina en la que Fortuny dio rienda suelta a su talento, a su creatividad, a su capacidad de resolver retos compositivos. Y sobre todo a su exigencia que le hicieron transitar por la modernidad e innovación hasta lograr la admiración y cierto halo de fascinación en el mundo del arte.
Como complemento de esta muestra, en la sala dedicada al preciosismo se pueden ver dos pinturas de Fortuny que se cuentan entre las obras más destacadas del Museo Carmen Thyssen: Paisaje norteafricano (c. 1862) y Corrida de toros (c. 1867), dos temas recurrentes en la selección de dibujos y grabados.



