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Los ‘Universos’ de David Jiménez en el Museo de la Universidad de Navarra

Las obras del artista multidisciplinar David Jiménez (Alcalá de Guadaira, Sevilla, 1970) ocupan las salas del Museo de la Universidad de Navarra desde el 4 de marzo.


*Cerrada temporalmente al público, en este artículo trataremos de hacer un repaso por la intención artística del autor así como por el contenido de la exposición.


En esta muestra –producida por la Comunidad de Madrid y la propia institución–, Jiménez transforma el entorno en espacio poético y, gracias a la relación entre sus fotografías, proyecciones e instalaciones, se ponen en cuestión los límites de la representación. Son tres series –ROMA, Aura y Versus– las que articulan el recorrido basado en la trayectoria de más de 25 años de carrera del artista.

Frente a su anterior exposición, que fue acogida en la Sala del Canal de Isabel II con motivo de PHotoEspaña 2019, Universos se centra en una propuesta espacial y formal renovadas. Según declaró el artista durante la presentación de la exposición: “Busco crear universos de imágenes que sean mutables y se adapten a los espacios para generar experiencias únicas, de descubrimiento”. A estos comentarios se sumó el director artístico del Museo de la Universidad de Navarra, Valentín Vallhonrat: “Hay un gran esfuerzo por que las representaciones sean abiertas y es un trabajo que propone estructuras a las que tenemos que dotar de significado”.

En esa misma línea, Jiménez insiste en que no busca “explicar una idea, sino crear una experiencia, tanto en las obras individuales como en su conjunto, en la que se otorga al espectador un papel muy activo. Me interesa dejar pistas para que pueda completar lecturas y generar su propio itinerario de significados”.

Para el artista la regla más importante en su producción es la experimentación. A través de ella descubre relaciones, posiblemente pasadas por alto, entre las imágenes. Su método condiciona que los proyectos que emprende se solapen en el tiempo y se prolonguen durante varios años. Según explica David: “Intento hacer un poema, una metáfora acerca de la intuición en torno a los fenómenos del mundo que, en realidad, contienen una red oculta de relaciones entrecruzadas […] Me interesa cómo las cosas se transmutan unas en otras. Por ejemplo, las cuestiones elementales como el fuego, el agua o la tierra. Metafóricamente trabajo con esos elementos puros”.

El resultado es un espacio “en el que se combinan piezas físicas con proyecciones en movimiento. Me interesaba esa naturaleza diferente, la imagen evanescente que se proyecta, se va, o se integra con otra, como en los fundidos de las proyecciones”. Los retos materiales han estado a la altura de los intelectuales, y uno de los espacios más relevantes de la muestra es una sala de proyección construida dentro de la propia sala expositiva. Gracias a ese volumen creado exprofeso, se ha podido dividir ese espacio para también mostrar las series ROMA y Aura.

La primera de estas se desarrolló en la ciudad del mismo nombre durante la estancia de Jiménez en la Academia de España (no podemos dejar de notar lo relevante de la referencia en la coyuntura actual). Su contenido se relaciona “con el poder transformador del tiempo, cómo erosiona, transforma y recompone. Todo puede fragmentarse y reconstruirse. Roma es un laboratorio impresionante donde podemos ver ese trabajo del tiempo. Por ejemplo, hay algunas fotografías que reflejan fragmentos de esculturas e importa su capacidad de evocar al ser humano”.

En cuanto a Aura, se pueden rastrear sus orígenes en los viajes del autor a India, pero alejándose de cualquier intento de reflejar su difícil realidad social o su rica cultura. “Tiene que ver con India profundamente, pero en un sentido muy abstracto. Está relacionado con esa raíz de la filosofía hindú que habla de la interconexión de los fenómenos del mundo y la danza de la realidad”.

Por último, Versus, que se sitúa aislada de las otras dos series, está dividida en dos espacios, uno blanco y otro negro: “Plantea una fuerte dualidad entre dos universos complementarios, que en el fondo son el mismo, y se presentan, metafóricamente, como positivo y negativo. Hay numerosas imágenes que están relacionadas con alguna del otro ámbito. Estas pequeñas resonancias son muy importantes”.

La exposición, en suma, juega con ideas y conceptos, los une y separa, pero siempre aludiendo a una fuerza sintetizadora superior. Tal y como concluye Jiménez, “el arte es una actividad que sirve, sobre todo, para intentar ver el mundo con esquemas nuevos. Creo en él como método de conocimiento que nos permite ver y pensar de manera distintas”.

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