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Los tres goyas de Zubieta se presentan en el Museo de Bilbao


Hoy se han presentado en el Museo de Bellas Artes de Bilbao tres retratos de la familia Adán de Yarza, pintados por Francisco de Goya, y que se mostrarán en la sala W (War) del edificio antiguo del Museo vizcaíno hasta el próximo mes de septiembre. Estos tres retratos inéditos de esta familia vasca han sido estudiados y restaurados para su presentación y constituyen un acontecimiento porque hasta ahora se conocían por referencias bibliográficas académicas y fotografías de época, ya que fueron evacuadas por el Gobierno Vasco durante la Guerra Civil desde su ubicación en el Palacio de Zubieta en Vizcaya.

En la presentación de estas obras tan relevantes han estado presentes el diputado general de Bizkaia y presidente de la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbao, Unai Rementeria, que ha estado acompañada por Bibiñe Belausteguigoitia, viuda de José María Solano Gil-Delgado; Miguel Zugaza, director del museo; y los especialistas José Luis Merino Gorospe, Juliet Wilson-Bareau y Xavier Bray, actual director de la Wallace Collection de Londres.

El estudio técnico y la restauración de las tres obras de Francisco de Goya, realizado por el restaurador del Museo de Bilbao, José Luis Merino Gorospe, representan a tres miembros de la ilustre familia vizcaína Adán de Yarza, originaria de Lekeitio y cuyo linaje se remonta al siglo X. Son Bernarda Tavira, viuda y madre de Antonio Adán de Yarza, quien contraería matrimonio en 1787 con María Ramona de Barbachano. La historia de esta importante casa está ampliamente documentada en el estudio Antonio Adán de Yarza Tavira (1761-1835), que han llevado a cabo Susana Serrano Abad, investigadora y profesora titular de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco, y Mikel Urizar, jefe del Archivo del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Estos cuadros fueron muy probablemente pintados en Madrid hacia 1787-1790, período en el que Goya desarrolló una intensa actividad retratística cuando era pintor de cámara del rey. Llama la atención que los tres retratos conserven la primera tela y se encuentren clavadas sobre los bastidores originales de finales del siglo XVIII, dado que desde su evacuación a Francia hace más de 80 años han permanecido en el anonimato hasta su regreso a Vizcaya pero en buenas condiciones de conservación.

Las primeras menciones conocidas de estos retratos se remontan a 1916 y 1917, cuando el historiador del arte y futuro director del Museo del Prado, Aureliano de Beruete y Moret, los citó en sus dos primeros volúmenes monográficos dedicados a la obra de Goya. La acertada descripción de Beruete después de conocerlos en directo como “típico(s) de la época grísea… del año 1790 o poco posterior” se replicó en diversas publicaciones posteriores. Las primeras fotografías de las obras se las debemos a la revista Blanco y Negro que las publicó en 1930 como ilustración del artículo Mansiones hidalgas: Zubieta en Vizcaya. A los cuadros también se refirió en 1927 el historiador Fernando de la Quadra Salcedo en una colaboración en El Noticiero Bilbaíno, y más tarde, en 1936, en “Los Goyas inéditos de Vizcaya” en un texto publicado como folleto suelto y como artículo de la revista Vida Vasca.

Los tres retratos fueron embalados en la caja nº 10, que aún se conserva y ahora también se expone, y entregados finalmente por el Gobierno Vasco a su legítima propietaria, María Adán de Yarza que por entonces se encontraba refugiada en Francia, donde falleció en 1947 sin volver a su tierra y con ella tampoco hasta hoy los Goyas de Zubieta. El ensayo “María Adán de Yarza: una historia de guerra, arte y exilio”, a cargo del investigador Francisco Javier Muñoz Fernández, profundiza en estos avatares del patrimonio artístico vasco durante la Guerra Civil.

No será hasta 1989 cuando el historiador Kosme de Barañano vuelva a citar en un ensayo los tres retratos de Goya “en paradero desconocido”, poco antes de que el experto norteamericano William Jordan y la especialista inglesa Juliet Wilson-Bareau tuvieran la ocasión de localizar y estudiar los cuadros directamente en una investigación realizada entre 1990 y 1992, a la que se sumó también el profesor Nigel Glendinning.

En noviembre de 2017, gracias al interés de la familia, de los expertos y del Museo de Bellas de Bilbao se decidió dar a conocer las obras y tras la realización de la documentación técnica básica en el Museo del Prado, se trasladaron las obras al Museo de Bellas Artes de Bilbao, para su estudio y restauración bajo la dirección de José Luis Merino Gorospe, que ya restauró el Retrato del poeta Moratín (1824) de Goya de la colección del museo. La paciente labor de limpieza ha concluido recientemente. Las obras se encontraban muy sucias y nunca habían sido restauradas, pero, tras la limpieza de las capas de suciedad acumulada, se comprobó que tenían un buen estado de conservación e incluso se descubrió que en el retrato de Bernarda  Tavira se conservaba un papel autógrafo de Goya con el nombre de la retratada pegado en la parte posterior del lienzo.

El estudio histórico-artístico de los retratos, prácticamente inéditos, ha correspondido a Juliet Wilson-Bareau, a quien debemos su hallazgo contemporáneo, y a Xavier Bray, actual director de la Wallace Collection y comisario de la gran exposición Goya. The Portraits en la National Gallery de Londres (2015). En su ensayo Tres retratos recuperados de Francisco de Goya y Lucientes se desvela la originalidad de estas obras dentro de la intensa primera etapa de su, a partir de entonces, extraordinaria carrera como retratista, que enlazan con obras contemporáneas tan relevantes como fueron los encargos para el Banco de San Carlos y, muy especialmente, con el retrato de Francisco de Cabarrús (1788).

Además está previsto que se celebren unas jornadas de estudio que estarán abiertas a todos los investigadores antes de finalizar el período de exposición, prevista para septiembre de 2019, de acuerdo con los propietarios de los retratos.

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