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Los secretos del retablo del Maestro los Santos Juanes, al descubierto

Una reciente publicación del equipo de restauración de I&R, encabezado por Adelina Illán y Rafael Romero, ha arrojado interesantes datos sobre el proceso de creación de un retablo, hoy desmembrado, que fue pintado hacia 1525-1530 por el denominado “Maestro del retablo de los Santos Juanes”. Gracias a las reflectografías infrarrojas se han podido identificar tres manos distintas, así como diferentes medios a la hora de realizar los dibujos subyacentes.


Durante las últimas décadas han aparecido numerosas tablas de los siglos XV y principios del XVI que han puesto de manifiesto la realidad y complejidad de la pintura castellana de aquellos tiempos. En su mayoría anónimas, los estudios técnicos realizados arrojan luz sobre los procesos de trabajo empleados para su ejecución, poniéndose así de manifiesto el funcionamiento de los obradores de los artistas.

En ocasiones, estos hallazgos son excepcionales en tanto en cuanto afloran conjuntos completos de retablos, hoy desmembrados, que permiten reconstruir, aunque solo sea en parte, la producción de un autor anónimo al que puede darse un nombre de manera provisional. En este contexto, se incluye un conjunto de tablas adscritas al denominado “Maestro del retablo de los Santos Juanes” –acaso Jerónimo de Amberes, yerno de Juan de Flandes–, un pintor activo en Castilla entre 1520-1545 con fuertes influencias de Pedro Berruguete (hacia 1445/50-1503) y Juan de Flandes (hacia 1465-1519).

El conjunto, pintado hacia 1525-1530, está compuesto por 12 tablas que, aunque conocidas desde antiguo, fueron estudiadas y adscritas a un único artista por Isabel Mateo para la Galería Caylus en 1993*. De ellas, ocho poseen dimensiones similares (aproximadamente 125 x 90 cm) y procedían del mercado italiano, mientras que las más pequeñas que formaron parte de la predela (50 x 60 cm), pertenecieron en su día al Metropolitan Museum y aparecieron en 1992 en el mercado neoyorquino**.

La restauración y los estudios técnicos realizados a algunas de estas tablas por parte de I&R ha permitido conocer interesantes datos, recientemente publicados en Ciencia & Ensencia. Cuadernos de Conservación yTecnología del Arte. El empleo de las reflectografías infrarrojas ha sido fundamental para conocer el funcionamiento del obrador del “Maestro del retablo de los Santos Juanes”.

Tras haber preparado las tablas según el procedimiento habitual de la época, los artistas procedían a realizar un dibujo previo en el que definían con precisión todos los detalles de cada una de las escenas. Según la envergadura del proyecto, el maestro procedería a dibujar y pintar la obra en cuestión, ayudado por los oficiales del obrador si el encargo así lo requería. Es precisamente aquí donde se ha producido el hallazgo más importante, pues a través de las imágenes infrarrojas se han identificado hasta tres manos distintas en el dibujo subyacente, lo que indica la multiplicidad de autores que intervinieron en ellas.

Además de estas variaciones estilísticas, se han identificado diferentes elementos para la realización del dibujo. En el que se muestra mayor destreza, seguramente realizado por el propio maestro -presente en las tablas de Juliano el Apóstata y El milagro del dedo de san Juan-, se empleó un pincel. Mientras que en la Predicación de san Juan Bautista, el trazo más fino apunta al manejo de la pluma.

Muy interesantes son los datos de las tablas de la predela, todas con las mismas características técnicas y en las que se observan sutiles rayados realizados a pincel fino repasados posteriormente en los contornos y elementos principales con un segundo pincel más grueso. Como indican los restauradores, “estas variaciones […] ponen de manifiesto que nos encontramos ante un proyecto constructivo de envergadura, que implicaba, con toda probabilidad, a todos los miembros del obrador”.

Por lo que se refiere al proceso de ejecución pictórica, es uniforme en todas las tablas, con las habituales diferencias entre lo dibujado y lo pintado finalmente. Algunas figuras fueron suprimidas, como un sayón en la Flagelación de Cristo; otras, modificadas y recolocadas, como el rostro de Jesús en Cristo ante Pilatos, en origen situado más a la derecha.


* Mateo Gómez, Isabel. “El prendimiento de San Juan Bautista”; “Juliano el Apóstata haciendo quemar los huesos de san Juan; “La Última Cena”; “Cristo ante Pilatos”; y “La Flagelación”. En: De la Edad Media al Romanticismo. Madrid: Caylus, 1993, pp. 34-43. Posteriormente han sido estudiadas por Fiz Fuentes, Irune. «A propósito del Maestro de los Santos Juanes». Archivo Español de Arte, nº 295, 2001, pp. 257-272; e Idem. «Nuevas obras del Maestro de los Santos Juanes: Escobar de Campos (León) y Becilla de Valdedaduey (Valladolid). Precisiones estilísticas e iconográficas». Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, nº 74, 2008, pp. 280-284.

** En la actualidad, El milagro del dedo de san Juan, Juliano el Apóstata quemando los huesos de san Juan, El milagro de las piedras antes el filósofo Crato y la Predicación de san Juan Bautista a fariseos y saduceos forman parte de una colección particular. Las cuatro tablas de la predela, la Última Cena, Cristo ante Pilatos, la Flagelación de Cristo y El milagro de la copa envenenada, pertenecen a la Galería Caylus.

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