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Los dibujos de Christo para su próximo proyecto en París, entre las primeras ventas de Brafa 2020

El trabajo del artista búlgaro para embalar en septiembre l’Arc de Triomphe acapara grandes atenciones durante la jornada inaugural de la feria de referencia en Bruselas, gracias a unos bocetos preparatorios que la galería Guy Pieters ha vendido por unos precios que oscilan entre los 600.000 y el millón de euros. Varias obras de James Ensor ofrecidas por Samuel Vanhoegaerden y una máscara Mbete de Costa de Marfil expuesta en Adrian Schlag se suman a las ventas iniciales de la 64ª edición de Brafa, que abrió sus puertas el pasado domingo con el mismo número de participantes que el año pasado (133).


Fiel a su filosofía que mezcla eclecticismo, calidad y confrontación de estilos, Brafa 2020, –26 de enero/2 de febrero– presenta un panorama rico y diverso, tanto de arte antiguo, como moderno o contemporáneo. Gracias a un vetting que figura entre los más estrictos del sector, la feria sabe cumplir los requisitos más exigentes de coleccionistas y aficionados al arte, al proponerles una relectura de la Historia del Arte a través de las edades, los estilos y los diferentes continentes.

Este año, el evento apuesta por la proyección internacional, como demuestra la diversidad de procedencia de las nuevas galerías participantes. Actualmente, la proporción es de 50 comerciantes nacionales (37%) por 83 de origen extranjero (63%). Entre estos últimos, también podemos distinguir ciertas tendencias; aunque Francia sigue enviando el contingente más importante (43 expositores), poco a poco se van sumando otros países como Gran Bretaña (13) o Suiza (7). Además, en 2020, dos países refuerzan su presencia: Italia, que pasa de 6 a 10 expositores, y Países Bajos, que pasa de 2 a 6.

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En este tipo de ferias, el arte contemporáneo es el que gana más terreno. Basta fijarse en las primeras ventas para corroborarlo. Ensor, Brauner y, sobre todo, Christo. Del artista búlgaro se vendieron varios dibujos de gran formato en la galería belga de Guy Pieters, en los que muestra cómo piensa embalar el Arco del Triunfo de París. Este proyecto no se realizará hasta el próximo mes de septiembre, pero ya hay coleccionistas que han pagado entre 600.000 y un millón de euros por tener los detalles dibujados de ese futuro trabajo en su propia casa.

El expresionista James Ensor fue otro de los autores que más atención acaparó el pasado fin de semana. Según el galerista Samuel Vanhoegaerden, su stand causó sensación gracias a un conjunto de lienzos firmados por el pintor, algunos de los cuales se vendieron por entre 50.000 y 700.000 euros (según tamaño y complejidad de la escena). Además, un singular retrato del artista judío rumano Victor Brauner encontró comprador en la galería Fleury por 300.000 euros. 

Decíamos al inicio que el eclecticismo es uno de los sellos propios de esta feria, por eso no sorprende la gran participación de galerías dedicadas a los objetos arqueológicos de diversas civilizaciones –especialmente la egipcia– y al arte tribal (en concreto el africano y el asiático). Tampoco es extraño que el coleccionista acuda precisamente en busca de este tipo de piezas, como la máscara Mbete de Costa de Marfil que alguien adquirió a Adrian Schlag por 150.000 euros. Dentro de este sector merece especial mención  Montagut, única representación española y galería que también trabaja con autores de los siglos XX y XXI. Su stand combina así piezas tribales con obras de, por ejemplo, Miró.

Un paseo por la feria permite apreciar cómo, a este singular foco de piezas arqueológicas, se le ha sumado un especial interés por la venta de objetos curiosos fabricados por la propia naturaleza. Por ejemplo, la galería italiana Theatrum Mundi lleva, entre otras piezas, una cabeza de dinosaurio aéreo (Eurhinosaurus longirostris) y nada menos que un meteorito de Marte de 1,992 kg, el más grande en el mercado hasta la fecha. Por otro lado, una galería de diseño ha llevado por segunda vez consecutiva un objeto ciertamente curioso: una piedra de cuarzo formada hace más de 30 millones de años, que presenta unas formas  de roleos y espirales que parece hecho por un escultor.

Finalmente, y como decíamos hace unas semanas, la feria nos ha acostumbrado a presentar un invitado de honor: museos, fundaciones o artistas internacionales. En esta ocasión, Brafa ha decidido apostar por una iniciativa inédita. Con motivo del trigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, ha organizado una venta benéfica de varios segmentos originales del muro.

Esta venta excepcional, abierta hasta que acabe la feria, destinará su recaudación íntegramente a cinco beneficiarios –asociaciones y museos– que trabajan en los ámbitos de la investigación contra el cáncer, la integración de las personas discapacitadas y, por supuesto, la preservación del patrimonio artístico. Los bloques del muro se han colocado fuera del edificio, como bienvenida a los visitantes. Ana Robledano Soldevilla y ARS

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