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Arte y seducción en la moda de Victorio&Lucchino

La historiadora y periodista Clara Zamora Meca traza una radiografía por la trayectoria de la firma sevillana a partir de sus referencias, tanto textiles como pictóricas. Un libro gestado durante la pandemia que está cargado de testimonios y anécdotas personales.


El trabajo de José Víctor Rodríguez Caro –Victorio– y José Luis Medina del Corral –Lucchino­– como diseñadores está irremediablemente unido a la realidad social, artística y económica del último tercio del siglo XX. Así lo cuenta la autora del libro Victorio&Lucchino, Arte y seducción publicado por Declara Editores, donde repasa no solo la trayectoria del binomio de creadores, sino que aprovecha también para hacer un repaso por la historia de la modernidad española.

En las 176 páginas que componen este volumen, Clara Zamora compendia toda la información, las anécdotas y los testimonios que durante los últimos meses ha conseguido reunir de muchos allegados de la pareja de diseñadores, que alcanzó la cima de la moda española y ha exportado su marca por todo el mundo.

Inspirados por la belleza y el barroco andaluz inherente a Sevilla, Victorio&Lucchino han hecho de sus vestidos creaciones familiares y próximas, siempre con un inconfundible sello español. Primero fueron las telas y luego vinieron los perfumes. Hoy pueden presumir de haber vestido a grandes estrellas como Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Madonna, Penélope Cruz o Cayetana Fitz-James Stuart (duquesa de Alba).

José Luis estudió Derecho e ingresó en la Academia General Militar de Zaragoza por deseo de su padre, aunque su vocación eran las Bellas Artes. Ya de pequeño cosía los disfraces de sus hermanas menores y les hacía muñecas recortables con decenas de vestidos que eran la envidia de sus amigas. Por su parte, José Víctor llenaba de telas, lunares y diseños propios la tienda de alimentación de sus padres. En 1975 se fueron a vivir (y trabajar) juntos, justo en el año en que Zara abrió su primera tienda en Coruña. Los andaluces establecieron su primer centro de operaciones en la calle Sierpes de Sevilla unos años después (en 1979). Eran los albores de la década de los 80 y los diseñadores más españoles con nombre italiano –elegido al azar de entre varias opciones metidas en un recipiente– montaron el negocio más vanguardista de aquel momento en la capital hispalense. Después establecieron su taller en la casa natal de Velázquez (vendida en 2018 para montar un futuro centro de divulgación del pintor).

El relato de la autora presenta, de manera cronológica, las pautas de una trayectoria que suma ya más de cuatro décadas y aún sigue desarrollándose. Sus inicios en Sevilla y posterior salto a Madrid; el primer desfile en Nueva York; su paso por Tokio y otras tantas ciudades cosmopolitas; o su capacidad para vestir tanto a novias románticas como a seductoras cármenes.

Zamora Meca recuerda que desde los años noventa la Pasarela Cibeles y la feria ARCO coinciden en los recintos de Ifema, demostrando la simbiosis entre ambas disciplinas.

Algo que corrobora en cierto modo Lucchino, cuando explica: «Aunque resulta difícil comparar un cuadro con un vestido, existe cierto paralelismo entre la pintura de Pedro [Simón] y nuestros diseños, sobre todo en la relevancia que otorgamos al color». Por eso no extraña que el artista madrileño de origen cubano y los diseñadores expusieran juntos en la galería Marta Moore en 1989, gracias a Los Pedro Simón de la colección Victorio&Lucchino.

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