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Las nuevas adquisiciones del Meadows Museum

El museo de Dallas acaba de anunciar la incorporación en sus colecciones de cuatro obras de arte español, que juntas abarcan tres siglos de historia. Las nuevas piezas son esculturas de Salvador Dalí y Manuel Ramírez de Arellano, un dibujo de Ignacio Zuloaga y una pintura de Emilio Sánchez Perrier.


Esta práctica que sucede cada año en el Meadows Museum testimonia su compromiso por coleccionar obras de los artistas más importantes del arte español y establecer puntos de referencia fundamentales dentro de su colección que fomenten nuevas investigaciones, exposiciones y publicaciones. Mark A. Roglán, Director del museo, mantiene que «a medida que continuamos adquiriendo obras, nos centramos en profundizar en los diálogos establecidos entre los objetos de nuestra colección, además de en crear nuevas conexiones que mejoren tanto el conocimiento académico del arte español como su disfrute por parte del público. Nos entusiasma particularmente la idea de incorporar estas cuatro obras a las colecciones porque representan testimonios importantes en la carrera de cada uno de los autores, así como un aporte fundamental a nuestra colección. Esperamos poder exponer estas obras en los meses venideros y contribuir al conocimiento sobre cada uno de los artistas».

Cabe destacar la obra de Nuestra Señora de la Soledad (1769) de Manuel Ramírez de Arellano, que representa tanto una novedad desde la perspectiva académica, como una importante mejora de la colección de esculturas en terracota del Meadows. Además, se suma a otras adquisiciones de los últimos años realizadas con la misma técnica. La escultura es de una singularidad excepcional, no sólo por lo que nos enseña acerca del alcance y profundidad de la obra de Ramírez, sino también por la información que ofrece sobre la producción misma de la obra. Así, aunque existen documentos que indican que Ramírez realizó esculturas en terracota a pequeña escala para el culto individual, Nuestra Señora de la Soledad permite probar este aspecto de su producción artística. En cuanto a temática, esta pieza es la primera imagen de una virgen dolorosa solitaria en las colecciones del museo. Esta incorporación ha sido gracias a la financiación de Barbara Wright McKenzie y Mike McKenzie.

La siguiente compra es la pintura de Emilio Sánchez Perrier titulada Huerto en Sevilla y datada hacia 1880. Este paisajista ya tiene su fama en las colecciones americanas, pues el Meadows ya había incluido su nombre en el catálogo de fondos propios con Paisaje fluvial (Vista del Sena en Villennes), hacia 1895. La nueva incorporación es importante para la colección ya que, mientras que el Paisaje fluvial es de la última etapa de su carrera, el Huerto en Sevilla pertenece a sus primeros años de producción.

Esta nueva pintura representa un jardín público adyacente al Real Alcázar de Sevilla, conocido como Huerta del Retiro, y la obra forma parte de un conjunto de pinturas sobre la ciudad. Sin embargo, la obra se destaca por dos características. En primer lugar, la precisión técnica que capta a la perfección el juego de luces en las copas de los árboles y las hierbas altas del jardín, así como en las paredes de los edificios que lo rodean. En segundo lugar, su tamaño: significativamente mayor al de las otras obras conocidas del artista.

Siguiendo un orden cronológico, tenemos en tercer lugar el dibujo de Ignacio Zuloaga. Se trata del Retrato de Margaret Khan (1923). La obra capta la relación que el pintor mantuvo con la elite estadounidense, ya que la representada era la heredera de una de las fortunas financieras de Nueva York. Aunque la mayoría de los encargos de retratos que recibió fueron óleos, sus dibujos revelan muchas de las mismas cualidades formales. Con este boceto, donado por Rafael de Zuloaga y Suárez –nieto del autor–, el museo añade un importante exponente del proceso y la técnica artística del autor. Es, además, el primer dibujo del artista en formar parte de la colección, uniéndose a tres importantes pinturas ya existentes: El torero “El Segovianito” (1912); Vista de Alquézar (hacia  1915–1920) y Retrato de la duquesa de Arión, marquesa de Bay (1918).

Por último, se incluye la versión en escayola de la Venus de Milo que Dalí realizó en 1936. Pasó prácticamente desapercibida hasta los años 60, cuando comenzó a reproducirse en infinidad de publicaciones que incluían amplias variaciones de la pátina y la altura de la escultura. La versión adquirida por el Meadows Museum —un bronce pintado de blanco para imitar el mármol original que lo inspiró— guarda una estrecha semejanza con la primera figura de escayola del artista en todos los aspectos, excepto por su pequeña escala. La adquisición de la Venus de Milo con cajones sigue a la exposición Dalí: Poética de lo pequeño, 1929–1936, que el Meadows celebró en 2018 y en la que destacaba la pintura de pequeño formato de Dalí como otro aspecto de la increíble variedad de su producción artística; la exposición captó la continua popularidad de la obra del artista. Esta nueva obra es también la primera escultura de Dalí en incorporarse a la colección del Meadows, lo que proporciona una mayor representación de su obra en las colecciones del museo. La Venus de Milo con cajones ha ingresado a la colección del Meadows como una donación del señor Daniel Malingue, quien colaboró con el museo en su reciente exposición de Dalí.

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