La Victoria de Pernambuco contada en imágenes

La Victoria de Pernambuco contada en imágenes

La Victoria de Pernambuco contada en imágenes

El Museo Naval presenta una exposición que cuenta la gesta del almirante Oquendo, quien acudió en socorro de los brasileños capturados por las naves holandesas en 1631 y encargó una serie para inmortalizar la batalla. Es la primera vez que los cuadros de Juan de la Corte se reúnen siglos después de colgar en el Alcázar de Madrid.


Es la historia de unos cuadros dominada por el fuego. Primero, porque surgieron gracias a la presencia de una llama, la que cayó sobre el galeón holandés, permitió la victoria de la armada española en Pernambuco y dio origen a la serie que el propio almirante Oquendo encargó en 1632 a Juan de la Corte para regalársela a Felipe IV. Segundo, porque sobrevivieron al incendio en el Alcázar madrileño en la Nochebuena de 1734. Aquella noche ardieron lienzos de Velázquez y Tintoretto, pero las escenas navales se salvaron porque alguien consiguió cortar las telas del bastidor y arrojarlas por las ventanas.

Más de 250 años después, las cuatro pinturas que integran la Batalla naval de Pernambuco o de los Abrojos se reúnen nuevamente en el Museo Naval, en una exposición comisariada por Clara Zamora Meca y patrocinada por Navantia, además de Lockheed Martin. La muestra se completa con otra pintura de la misma época e igual asunto que el almirante encargó para sí mismo, de autor anónimo, y el estandarte español que llevó en su nave durante la batalla (y presente en cada una de las escenas que se exhiben en la exposición).

Almirante Antonio de Oquendo y Zandátegui.

LA BATALLA NAVAL: En el siglo XVII Las Provincias Unidas de Holanda tenían el monopolio del mercado oriental y el tráfico de esclavos entre América y África. Su aspiración era convertirse en la primera potencia comercial del mundo, por eso se acercaron a las costas brasileñas y ocuparon el puerto de Pernambuco en 1630, para dominar también la producción de azúcar. Apenas unos días después, el almirante Antonio de Oquendo y Zandátegui recibía una carta de Felipe IV con instrucciones claras: socorrer a los brasileños y recuperar las costas de Pernambuco lo antes posible. Los preparativos duraron seis meses y el 5 de mayo de 1631 la flota española zarpaba de Lisboa rumbo al Atlántico.

Serie de las cuatro escenas que componen la "Batalla de Pernambuco" pintada por Juan de la Corte.
Anónimo. "Batalla de Pernambuco. Vista II".

Cuando el almirante Oquendo oteó a la armada holandesa tras dos meses de navegación exclamó: «Son poca ropa», una frase que ha quedado para la historia. En realidad, las tropas enemigas casi les doblaban en número, pero eso poco le importaba al militar vasco, dispuesto a llevar a cabo las instrucciones reales. El enfrentamiento naval tuvo lugar entre los días 12 y 13 de septiembre. Murieron más de 600 personas y hubo cerca de 200 heridos. Sin velas ni jarcias, y con la flota visiblemente diezmada, los cañonazos aún se sucedían. Finalmente, la fortuna se decantó por el bando español cuando una súbita llama cayó sobre la nave de Adrian Hans-Pater y la incendió. El almirante holandés solo tuvo tiempo de tirarse al mar y morir ahogado. El 21 de noviembre de 1631 Oquendo regresó victorioso a Lisboa, tras la liberación de Pernambuco. En un acto de inteligencia diplomática y política, encargó una serie de cuadros a Juan de la Corte para celebrar su victoria.

Juan de la Corte. "Batalla de Pernambuco".

UNA SERIE DE JUAN DE LA CORTE: La sala que habitualmente muestra los tesoros del pecio de San Diego ha cedido temporalmente su espacio a esta exposición,La Victoria de Pernambuco, que presenta una de las primeras batallas navales narradas en serie. Como se ha mencionado anteriormente, los cuatro cuadros pintados por Juan de la Corte en 1632 fueron un regalo que el almirante Oquendo quiso ofrecer al rey Felipe IV para conmemorar su victoria. Muestran cuatro momentos diferentes de la batalla, desde que se alinean ambas flotas frente a frente, hasta el incendio final que acaba con la capitana holandesa.

En 1734, cuando se recortaron deprisa y corriendo de los bastidores en el Alcázar, perdieron los rótulos que tenían en la parte inferior y que explicaban cada escena. Por fortuna, la copia anónima que Oquendo se quedó sí que mantenía la cartela, razón por la cual se pudo identificar posteriormente el origen de esos cuadros de Juan de la Corte.

Estandarte del almirante Oquendo. Museo Naval, Madrid.

Estos cinco cuadros que se exhiben en la exposición tienen un elemento que se repite: el estandarte que portaba el almirante español durante la batalla. Pues bien, el original también se puede ver en la sala, de hecho pertenece a la colección permanente del Museo Naval. La inmensa tela mide cuatro metros y está pintada al óleo sobre seda. Impone su presencia al espectador con un montaje barroco y efectista, gracias a un espejo que refleja el estandarte y parece levantarlo sobre nuestras cabezas.

El relato de este episodio glorioso de la armada española se puede conocer ahora en las salas del Museo Naval hasta el 7 de enero de 2018. SGM