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Destacaron además las ventas de las copias antiguas de Reni

Como comentamos en nuestro artículo de previos (leer), la subasta de ayer en Durán era de transición, bien planteada eso sí. Y como tal hay que ver los resultados, que no hablan de grandes ventas, pero sí de pequeñas y continuadas.

El lote más atractivo era la vanitas de Antonio Tibaldi (1635-1675), un bodegón de grandes dimensiones titulado Sentidos y Fortunas (O/L, 144 x 220 cm; lote 85); despertó el interés de varios coleccionistas en sala y al teléfono que subieron sus 6.000 euros iniciales hasta los 10.000 finales, ofrecidos por el teléfono, un precio más acorde con los remates obtenidos por otras piezas suyas en el extranjero.

Parecía que la pintura antigua acababa aquí, pero las oportunidades que señalamos en el artículo fueron vistas por varios coleccionistas que pujaron con fuerza. Y así, destacaron las ventas de las dos copias de Guido Reni, de Escuela italiana antigua al decir de la casa, que salían por apenas 500 euros cada una: la Natividad (O/L, 171 x 120 cm; 82) se disparó hasta los 5.000 euros, y fue superada incluso por los 5.500 euros pagados finalmente por el Descendimiento (O/L, 175 x 125 cm; 83), también por un activo comprador en sala. De menor importancia, pero interesantes también, fueron los remates de las siguientes piezas: la tabla con la Piedad (16,5 x 13,5 cm; 59), como de Escuela española S. XIX, subió de 200 a 2.250 euros; Obispo infante (O/L, 69 x 49 cm; 53), de Escuela española S. XVIII, fue adquirido por un teléfono que ofreció los 2.250 euros finales, tras comenzar por 200 euros; y Adoración de los Reyes (O/T, 86 x 74 cm; 46), de Escuela española S. XVI o posterior, de 650 a 1.300 euros.

Las otras atracciones pertenecían al siglo XX. Como ya viene siendo habitual en esta sala, se vendió también el nuevo lienzo de Mériem Mézian; esta vez se trataba de Kashbah (O/L, 75 x 100 cm; 113), que se lo adjudicó un teléfono por los 13.000 euros de la salida.

Mucho más interés despertaron los lienzos vascos, a pesar de su estado de conservación. De Ramón de Zubiaurre, Padre e hija junto a la ventana, 1957 (O/L, 66 x 81 cm; 93), respiraba calidad más que suficiente en los rostros y el bodegón del primer plano, pero el barrido de la zona izquierda hizo que subiese apenas de 5.000 a 6.500 euros. Algo similar sucedía con el lienzo de Alberto Arrúe, El pretendiente (O/L, 60 x 51 cm; 94), con la zona inferior media y derecha en mal estado; pero quizá el que no afectara a los personajes hizo que subiese de 2.500 a 4.750 euros. Sorprendió, eso sí, la lucha por el lienzo con Gitana (O/L, 43 x 38 cm; 41) atribuido a Francisco Iturrino, que partiendo de 600 se remató por 2.250 euros.

Por último, de Isabel Guerra (1947), la monja pintora, se subastaban cuatro obras. Bodegón (O/L, 49 x 65 cm; 98) se vendió por los 1.200 euros de la salida, y Bodegón de bebidas (O/L, 50 x 60 cm; 99) pasó de 1.000 a 1.500 euros, muy lejos de los 5.000 euros finales, defendidos en la mesa por una puja por escrito, por Hermana con las gallinas (O/L, 92 x 60 cm; 101), que partió desde 1.500 euros. No hubo interesados, en cambio, por su dibujo Monja sentada (lápiz y gouache, 32 x 23,5 cm; 100) pues su pretensión de 1.200 euros era claramente excesiva.

En obra gráfica destacaron, para terminar, las serigrafías que Eduardo Chillida editó con Maeght para Standard Eléctrica, de 250 ejemplares cada una: Esku (43 x 52 cm; 185) se vendió por 475, y otra Esku (52 x 43 cm; 186) por 550 euros. Y es que siempre hay interesantes oportunidades en Durán. @Invertirenarte

 

 

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