La Real Fábrica de Tapices restaura tres alfombras del Teatro Real
Se ha presentado la restauración de tres alfombras que la misma Real Fábrica creó para el Teatro Real, personalizadas con los logotipos de ambas instituciones. Ahora regresan a sus talleres para ser intervenidas.
Confeccionadas en sus propios obradores en 1997, tenían como único destino el Teatro Real, que con motivo de su remodelación durante aquella década se vio sometido a varios cambios. Su diseño, elaborado mediante nudo turco, recuperó uno concebido en un proyecto decorativo de 1924.
Esta técnica anuda dos hilos de urdimbre simultáneamente, de lo que resulta un tejido simétrico. Se trata del método idóneo de cara a conseguir formas onduladas, figuras curvas y mayor fluidez en los dibujos (adornos florales o jarrones, por ejemplo).
Esa libertad y naturalidad características en las formas se aprecian con claridad en las alfombras ahora restauradas. Pero, además de lucir como elementos decorativos que embellecen las salas del teatro, estas obras de arte no dejan de cumplir también –y principalmente– un uso cotidiano: reciben cientos de miles de visitantes cada temporada y contribuyen a ofrecerles una acogida cómoda.
“Cuando llegaron en el verano de 1997, los salones del teatro estaban desnudos, después empezaron a ser espacios más cálidos”, comenta en ese sentido Nuria Gallego, directora de Sostenibilidad, Accesibilidad e Infraestructuras de la Fundación del Teatro Real.
El director general del Teatro Real, Ignacio García-Belenguer, también subraya esa importancia de cara al público: “Su espléndida factura y diseño, hacen que pisar, disfrutar estas alfombras sea parte importante de la experiencia de venir al Real”.
No obstante, como consecuencia del paso del tiempo, sufren un inevitable desgaste que se materializa en desgarros, flecos deteriorados y pérdida de lana.
Por ello, 30 años después, las piezas regresan a los obradores en los que se fabricaron para ser intervenidas por sus especialistas. Artesanos con décadas de experiencia en el oficio que dedican aproximadamente una semana de paciente y minuciosa labor por cada alfombra.
Además, la Real Fábrica dispone de una amplísima gama cromática gracias a la lana que conserva durante años y clasifica meticulosamente en su almacén. Junto a los materiales de la mejor calidad que emplean, queda asegurado el total respeto a la confección, dibujo y color originales una vez finalizada la restauración.
La documentación del Archivo Histórico de la Real Fábrica muestra que la colaboración entre las dos instituciones se remonta a 1913, con la reutilización de dos alfombras para confeccionar una gran pieza destinada al Asilo de Lavanderas.
La intervención presente es una muestra más de la confianza mutua y la importante labor cultural conjunta que llevan a cabo. Más de un siglo después continúan fortaleciendo un vínculo histórico, unidas por el compromiso con la conservación del patrimonio. Pedro Luis Costa


