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La mitología como fuente inagotable de inspiración 

Phaidon edita un libro sobre las 25 historias de los dioses y héroes griegos más repetidos en la historia del arte, desde la Antigüedad hasta nuestros días. Cerca de 200 autores como Botticelli, Ingres, Velázquez, Anish Kapoor o Damien Hirst, entre otros, interpretan mitos como el de Narciso, Pandora o Ícaro.


Del toque de Midas a los trabajos de Sísifo o Hércules, del rapto de Europa al talón de Aquiles o la caja de Pandora, los personajes de la mitología clásica griega y romana han estado presentes en la iconografía artística desde el origen mismo de esas historias.

La bella y sensual Venus, el atrevido de Ícaro o el monstruoso Minotauro son seres ficticios nacidos de la pluma de escritores insignes como Hesíodo y Homero. Sin embargo, han sido retratados tantas veces, que nuestra retina los ha aceptado casi como seres reales o personajes de carne y hueso.

Lo cierto es que el mito siempre ha tenido algo de verdad (también algo de mentira). Es como un reflejo distorsionado de la realidad, una ‘leyenda viva’ que ha perdurado a través de fuentes posteriores: desde la pintura renacentista o la épica hollywoodiense a los anuncios publicitarios, los dibujos de Disney o las canciones actuales.

Volar demasiado cerca del sol. Mitos en el arte demuestra así que la mitología clásica no es una reliquia de las culturas antiguas, sino un producto de la imaginación –literaria y artística– en constante evolución a lo largo de la historia.

Lo cierto es que el mito siempre ha tenido algo de verdad (también algo de mentira). Es como un reflejo distorsionado de la realidad.

Si nos fijamos en la figura de Aracne, por ejemplo, podremos ver cómo ha cambiado la imagen de esta joven que desafió a Atenea en un concurso de tapices. Para Velázquez, por ejemplo, es una mujer sin apenas rostro que viste según la moda del siglo de Oro en Las Meninas, mientras que para Damien Hirst –Metamorfosis– se trata de un ser extraño con cabeza de araña y cuerpo de mujer. El proceso de transformación parece haber desaparecido del todo en Louise Bourgeois, cuya Mama ha eliminado toda huella humana para mostrar un arácnido grande y amenazante.

De mujer a araña, de la belleza ideal al expresionismo abstracto, esta historia sirve para ilustrar cómo el mito se ha mantenido durante épocas. A pesar de las vanguardias, del rechazo por las reglas clásicas y de los deseos renovadores de los artistas del siglo XX, las leyendas griegas perduran en el arte contemporáneo como un relato visual.

En el caso concreto de Ícaro, el muchacho que quiso surcar el cielo con unas alas tan efímeras como su sueño volador, esa alegoría visual se convierte en una metáfora de la sociedad destrozada tras Segunda Guerra Mundial, como demuestra John Armtrong y su globo terráqueo roto y alado. También puede interpretarse como un soñador que toca las estrellas por un segundo –recordemos la célebre silueta abstracta de Matisse– o directamente como un suicida (como refleja la fotografía Salto al vacío de Yves Klein).

Este y otros 24 mitos aparecen recogidos en el libro de Phaidon, en el que colaboran James Cahill –experto en la influencia de la Antigüedad clásica en el arte contemporàneo–, Richard Stone –ex director de The Burlington Magazine– y Helen Luckett (ex comisaria de la Hayward Gallery de Londres). Se trata del primer volumen que muestra cómo la mitología ha inspirado a artistas durante los últimos 2.500 años. Una historia legendaria, alegórica y visual que se puede ‘leer’ a través de cada una de las escenas representadas en este libro. Donde no faltan, por supuesto, las Poesías que Tiziano pintó para Felipe II. Sol G. Moreno

Volar demasiado cerca del sol. Mitos en el arte 

Varios autores

272 páginas con 220 ilustraciones en color

Editorial Phaidon

PVP: 49,95euros

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