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La mirada lúcida y comprometida de Amar Kanwar


Coincidiendo con ARCO 2019, el Museo Thyssen-Bornemisza acoge la primera exposición de una serie de ocho, dos cada año, organizada por la TBA 21 (Thyssen Bornemisza Art Contemporary, fruto de un convenio de colaboración entre ambas instituciones que permitirá el diálogo entre una colección como la del museo madrileño con obras muy contemporáneas impulsadas por Francesca Thyssen-Bornemisza, hija del barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza. La primera exposición está dedicada a varias obras del artista y cineasta indio Amar Kanwar, que reúne dos proyectos, El bosque soberano y Testimonios relámpago, que además de incluir una videoinstalación monocanal, otra multicanal, proyecciones y otra serie de elementos que exploran situaciones de injusticia, denuncia de políticas públicas y reflexiones sobre noticias falsas, entre otros aspectos, que afectan a las poblaciones más vulnerables de su país y lo hace con un lenguaje sutil, lleno de matices, pero sin menoscabo de mostrar la violencia institucional. Este primer proyecto cuenta con el comisariado de Chus Martínez y con el apoyo de la Fundación Ecolec y Signus.. Y se podrá visitar hasta el próximo 19 de mayo.

En la presentación Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, destacó el compromiso de Francesca Thyssen con los artistas y con las causas sociales que ellos defienden y añadió que con esta nueva iniciativa el museo adquiere una nueva vida al conectar las colecciones que se exhiben ahora con la creatividad más contemporánea. Francesca Thyssen explicó que “contribuir a este museo forma parte de nuestra tradición familiar” y resaltó que la obra de Amar Kanwar , al que conoció en un viaje a India, supondrá para los visitantes poder revisar su escala de valores a través del arte con temas que son relevantes a escala global como la justicia social o la degradación del medio ambiente, enfocados desde la vida real y con una interpretación poética.

Chus Martínez, comisaria y directora de la Escuela de Arte de Basilea, sugirió que con las dos obras de Kanwar podría establecerse una serie de conexiones entre lo real y el futuro, y en ellas nos plantea muchas preguntas sobre la justicia, el papel que juegan los hábitos, la concordancia entre el tiempo histórico y vital de las cosas y, por supuesto, la experiencia real como poética. Y mencionó que existe una gran correlación entre las imágenes recogidas y la investigación constante del artista. Por último, Amar Kanwar subrayó que ha dedicado varios lustros a este trabajo audiovisual y piensa que lo que describe no solo está ocurriendo en el subcontinente indio sino que está directamente relacionado con el sistema de valores imperante y cómo nos enfrentamos y damos respuesta a los retos que tenemos. Su trabajo es un proceso continuo, con nuevas preguntas y alguna respuesta a la realidad en la que vivimos.

Amar Kanwar reside en Nueva Delhi y en sus documentales, videoinstalaciones y otros objetos aborda aspectos directamente relacionados con los derechos humanos: la justicia, la política, el poder, el nacionalismo, la violencia, la religión y los abusos sexuales, que relacionan historias personales con sucesos colectivos sociales y políticos, vinculando tiempos remotos y rituales con símbolos y acontecimientos actuales. Ha participado cuatro veces en la Documenta de Kassel y ha expuesto en museos como el Stedelijk de Ámsterdam o la Tate Modern.

El primero de los proyectos, El bosque soberano, comenzó en 2011 y todavía sigue en desarrollo. Supone una investigación del cineasta que surgió del conflicto en Odisha, una región agrícola del este de India, con grandes tensiones entre comunidades locales,  grandes empresas y el gobierno por las tierras de cultivo y la naturaleza en general, cuyas consecuencias más inmediatas han sido el desplazamiento forzoso de indígenas, granjeros y pescadores y finalmente ha provocado estallidos de violencia. Kanwar ha filmado durante casi dos lustros una serie de intervenciones o invasiones industriales que está destruyendo muchas zonas en este estado indio.

El recorrido de El bosque soberano se inicia con un video monocanal titulado La escena del crimen, que dura más de 40 minutos . y donde vemos los paisajes naturales de Odisha previos a su destrucción. Son imágenes de gran belleza, que definen muy bien los bosques, el cauce de los ríos o la hierba de los campos y la reflexión sobre una forma de vida que está progresivamente extinguiéndose, de ahí que haya una visión de pérdida.

En la sala siguiente, con una iluminación muy cuidada podemos ver la instalación, La sala de semillas, en la que encontramos tres películas proyectadas sobre libros de papel artesanal y una habitación con pequeños contenedores de semillas autóctonas de Odisha, un total de 272 especies de semillas de arroz, que revelan la diversidad que ofrece la naturaleza, y que poco a poco están desapareciendo.

En los tres grandes libros hechos a mano por el diseñador y realizador de documentales, Sherna Dastur, que colabora con Kanwar en sus proyectos. El artista indio escribe historias en las grandes hojas para denunciar una serie de problemas: Las Hermanas Contadoras y otras historias, en la que alterna textos e imágenes de la segunda versión de La Escena del crimen; La predicción, donde mezcla hechos reales con fotografías, e imágenes de un video filmado un día después del asesinato de un líder sindical de la región de Chhattisgarh; y La Constitución que incorpora frases muy cortas, a modo de titulares, y que permite evocar a través del tacto del papel y las texturas todo un rico mundo de naturaleza que está, poco a poco, transformándose hacia otros modos de vida.

El segundo proyecto, Testimonios relámpago, ocupa la última sala de la muestra y bajo la mirada de Amar Kanwar se recogen los testimonios de varias mujeres que han sufrido y opinan de los secuestros y la violencia sexual contra mujeres en India, con un planteamiento historicista que abarca desde los hechos acaecidos en 1947 con la partición de India hasta las protestas de 2004  en Manipur contra las agresiones sexuales masivas, en un intento de denunciar el silencio que muchas veces ha habido con estos episodios traumáticos para la mayor parte de la población.

En el punto de vista de Kanwar hay mucha empatía con las víctimas ya sea en India o Bangladesh, aunque también incluye aspectos de la cultura popular como la música, las representaciones teatrales que le sirven para acercar a los espectadores de otras latitudes su personal lucha por los derechos de las mujeres y por las personas que sufren. Julián H. Miranda

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