Yuko Mohri o la curiosidad como base del acto creativo

Yuko Mohri o la curiosidad como base del acto creativo

El Centro Botín presenta la primera exposición de Yuko Mohri en España, con una selección de piezas cinéticas que atrapan la curiosidad del espectador. La artista japonesa juega con elementos encontrados como perchas, cazos y conos de tráfico que combina con agua, frutas y peces en una sinfonía de obras móviles y musicales.

Retrato de Yuko Mohri en el Centro Botín. Fotografía: Belén de Benito.

Pocas veces sucede. Que una exposición de arte esté llena de referencias mecánicas y genere tanta intriga, que quieras rodear las piezas con afán científico más que estético. ¿Estará enchufada a algo para generar esa electricidad? ¿Cómo consigue mover toda esa agua sin un motor? ¿De qué manera el piano que tengo delante reproduce los sonidos de las olas que vemos en el vídeo?

La respuesta a todas estas preguntas es Yuko Mohri. La artista japonesa que se estrena en nuestro país de la mano del Centro Botín con una muestra donde la luz de la bahía y el mar del Cantábrico le han inspirado sumamente. Cazos con agujeros que inician un ciclo hídrico inventado, bombillas que se encienden con una naranja y otras originales piezas que parecen experimentos en sí mismos.

Quizá por eso, Fátima Sánchez destaca que esta exposición titulada Entrelazamientos es pura creatividad. “Estamos seguros de que va a generar curiosidad y asombro, que es el primer paso para desarrollar la creatividad”, destaca la directora del centro santanderino.

Una capacidad creativa que la artista –representante del pabellón de su país en la pasada edición de La Biennale de Venecia– desarrolla de manera diferente en cada lugar y en cada contexto cultural, del que habitualmente se sirve para completar los montajes de sus propuestas expositivas. En Taiwán, por ejemplo, recurrió a las típicas arroceras para concebir Moré Moré, mientras que en Santander ha optado por “los grandes limones” locales para completar su proyecto DeComposition. Su trabajo bebe, por tanto, de Duchamp, Cage y Calder, pero también de las leyes del movimiento, la física o el electromagnetismo.

Yuko Mohri. Moré Moré. 2024. Fotografía: Belén de Benito.

De las ocho piezas que Mohri presenta en las inmensas salas concebidas por Renzo Piano, junto a varios dibujos, destaca Same as it Ever Was. Según explica la autora, se ha inspirado en las goteras del metro de Tokio para crear un curioso sistema acuático donde unos guantes de fregar se llenan de agua que va drenando sobre un cono de tráfico que hace las veces de embudo, que a su vez filtra el líquido hasta un bidón antes de volver a empezar el ciclo.

Un sistema repetido en bucle que tiene la poética de ese eterno retorno que se repite una y otra vez. Todo ello, por cierto, aderezado con unos cascabeles que golpean tímidamente un tambor, simulando ese sonido de las gotas al caer.

Yuko Mohri. Moré Moré (Leaky): Flow #2, Same as it Ever Was. 2018. Fotografía: Belén de Benito.

Este y el resto de artefactos que integran el recorrido comisariado por Bárbara Rodríguez Muñoz indagan en los vínculos que existen entre los objetos encontrados a los que recurre la artista, las fuerzas magnéticas invisibles y los sonidos. El resultado son unos ensamblajes efímeros creados entre el año 2000 y 2025 que pretenden llamar la atención sobre cuestiones sociales o medioambientales.

Entrelazamientos es en realidad una versión de la retrospectiva que ya se mostró en el HangarBicocca de Milán, pero como la relevancia del entorno expositivo es tan importante, las piezas aquí parecen diferentes. En ocasiones, incluso generan movimientos distintos y, por tanto, sonidos diversos.

Ahí reside el encanto de las piezas de Mohri, que se funden con el espacio allá donde se presentan de un modo único. Las obras que exhibe en Santander podrán verse hasta el 6 de septiembre, donde estamos seguros que despertarán la curiosidad del público. Sol G. Moreno

Yuko Mohri. DeComposition (detalle). 2024. Fotografía: Belén de Benito.