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 RENZO PIANO ATRACA SU PARTICULAR BARCO EN LA BAHÍA DE SANTANDER 

Los Reyes de España inauguran el Centro Botín, un edificio de cerámica y cristal que se eleva 20 metros sobre los Jardines de Pereda y a la orilla del mar. Es el primer proyecto del Premio Pritzker italiano en nuestro país. 


No es ni sobrio, ni tímido. Pero tampoco arrogante. El edificio que el arquitecto italiano ha concebido para el Centro Botín “asume su propia responsabilidad” y busca conseguir el mejor continente para un nuevo centro cultural basado en la formación y exposición de las diferentes disciplinas artísticas. Al mismo tiempo, se integra en el paisaje con sus tonos blanquecinos, que enlazan bien con la calima típica de Cantabria.

“Queríamos hacer un edificio que vuela, que está en suspensión. Y añadir otro barco a la bahía”, explica el propio Renzo Piano de su obra. Por eso la construcción no pisa tierra, sino que está suspendida sobre varias columnas. Parece una vela desplegada o una nave a orillas del mar que se divide en dos grandes espacios, separados por una plaza abierta (el pachinko). Hay quien ve incluso un pez fuera del agua o unos prismáticos cuyas lentes acristaladas apuntan hacia el horizonte. Las metáforas son numerosas, tantas como opiniones ha escuchado el Premio Prizker antes de dar por finalizado el proyecto.

Ajeno al endiosamiento que a menudo lleva consigo el reconocimiento de este prestigioso premio internacional, el italiano considera que “hablar es importante, pero también es fundamental escuchar”. Lo primero que ‘escuchó’ el arquitecto italiano cuando visitó por primera vez Santander fue el mar; el mar y la luz. Precisamente por eso el Centro Botín “corteja el agua” y está diseñado con 270.000 piezas de cerámica, con el doble objetivo de potenciar la ligereza de los volúmenes y reflejar la luz de la bahía.

Después vinieron sus conversaciones con Emilio Botín, principal promotor del proyecto. Por cómo habla Piano del banquero fallecido, no parece que le haya costado mucho escuchar y tener en cuenta sus puntualizaciones. “Amaba el mar y amaba esta tierra. Ha sido un cliente leal, emotivo y generoso”, recuerda. Finalmente, el arquitecto escuchó las opiniones de su equipo y de los lugareños, que también aportaron su granito de arena. “Alguien se quejó de que el edificio estaba mal ubicado y poco después, cuando Martina volvía del mercado de tomar un café se fijó con atención. Dijo: ‘no es la posición justa’”. Por eso se hicieron las modificaciones pertinentes. “He hecho un edificio cultural para las personas”, insiste.

El nuevo centro de la Fundación Santander es un proyecto “social, global y local al mismo tiempo”, en palabras de Javier Botín, su presidente. «Global porque aspira a contribuir en el mundo del arte con la presencia de creadores internacionales, y local porque quiere potenciar la vida de los santanderinos”. Exposiciones, conferencias, talleres, conciertos, cine, danza, etc se sucederán a partir de ahora en el Centro Botín y sus alrededores.

Lo cierto es que el proyecto no se limita solo al edificio. También se ha querido rehabilitar la zona portuaria y hacer más cálido el paseo por los Jardines de Pereda, situados en un área industrial. Para ello, Piano ha contado con la colaboración del paisajista Fernando Carancho, que ha conseguido duplicar la extensión de los jardines y creado zonas verdes que llegan hasta el mar. “Los arquitectos debemos hacer edificios que transformen ciudades”, defiende el autor italiano. Santander parece que ya ha iniciado ese proceso de transformación gracias al Centro Botín.

PROGRAMA EXPOSITIVO

Tres serán los ejes fundamentales en torno a los cuales girará el nuevo Centro: investigación, formación y exposiciones. Los dos primeros puntos se desarrollarán en una de las alas del edificio, mientras que las obras de arte colgarán de las salas del ala contigua.

Para inaugurar el Centro Botín, se han organizado tres exposiciones: una clásica, otra moderna y una tercera con fondos propios. es la primera individual de Carsten Höller en nuestro país; el autor ha creado para la ocasión «un parque de atracciones para la mente» con toboganes luminosos e instalaciones interactivas para el público. Este podrá incluso disfrutar –hasta el 10 de septiembre– de una estancia nocturna en la Elevator Bed que sube y gira sobre sí misma creada por Höller (previo pago del módico precio de entre 250 y 350 euros).

Ligereza y atrevimiento. Dibujos de Goya presenta una selección de 83 dibujos del Museo del Prado (hasta el 24 de septiembre). Se trata de un adelanto de la investigación llevada a cabo por los especialistas en el pintor aragonés, que culminará en 2019 con la publicación de los cinco volúmenes del catálogo razonado de los dibujos de Francisco de Goya. Finalmente Arte en el cambio de siglo exhibe la primera muestra con fondos de la Fundación Botín, fruto de las becas y talleres que ha promovido en los últimos años. Sol G. Moreno

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