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‘La Anunciación’ de Fra Angelico recupera su esplendor tras su restauración


Hoy se ha presentado la restauración de La Anunciación de Fra Angelico (Guido di Pietro Muguello, h. 1395/1400-1455), acometida en el taller del Museo del Prado, realizada por Almudena Sánchez Martín, que ha devuelto el esplendor a una de las obras maestras del Prado del que está considerado uno de los grandes autores del Renacimiento florentino. En torno a esta pintura, y junto a otras dos recientemente incorporadas a la colección del Museo: el Funeral de San Antonio Abad que acompañó a la adquisición de la Virgen de la Granada, ambas procedentes de las colecciones del duque de Alba, a finales de mayo se presentará una de las mejores exposiciones del bicentenario del Prado: Fra Angelico y el origen del Renacimiento florentino, comisariada por Carl Brandon Strehlke, conservador emérito del Museo de Arte de Philadelphia, que reunirá casi ochenta obras.

La limpieza y restauración de La Anunciación y de algunas piezas que se están recuperando en Italia como Virgen con Niño, y querubín de Michele da Firenze, propiedad del Museo Nazionale del Bargello; la terracota de Donatello, Virgen con Niño en trono, con dos ángeles y dos profetas, del Museo di Palazzo Pretorio; o Trinidad de Gherardo Starnina en la Collezione Chiaramonte Bordonaro, no hubiera sido posible sin el generoso mecenazgo aportado por dos instituciones filantrópicas: American Friends of The Prado Museum y Friends of Florence, que han aportado al 50% los 150.000 euros necesarios para poder contemplar la belleza de esas cuatro composiciones.

Esta obra maestra de Fra Angelico, datada hacia 1425-6, es el primer altar florentino de estilo renacentista en el que se utilizó la perspectiva para organizar el espacio. Las arquerías góticas se abandonan a favor de formas más rectangulares, siguiendo la estela que Brunelleschi perseguía en sus innovaciones arquitectónicas de San Lorenzo y el Santo Spirito en la capital toscana. Este cuadro llegó a España en 1611 y tras varias vicisitudes llegó al Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, muy probablemente a través de una hermana del Duque de Lerma.

En la presentación de la restauración de La Anunciación de Fra Angelico, Andrés Úbeda, director adjunto de Conservación del Museo del Prado dijo que era muy importante recuperar una obra tan importante de las colecciones del Museo del Prado y agradeció a las dos instituciones que lo han hecho posible, representadas por Simonetta Brandolini, presidenta de Friends of Florence; y Christina Simmons, directora ejecutiva de American Friends of the Prado Museum, y reiteró también al presidente de la Fundación Iberdrola España, Fernando García, el apoyo sostenido de esta institución como miembro protector del Programa de Restauraciones del Museo del Prado desde hace varios años que ha hecho posible recuperar numerosas piezas maestras.

Por su parte, Almudena Sánchez Marín, restauradora del Museo del Prado, hizo una descripción pormenorizada del proceso de estudio, limpieza y restauración de la obra maestra de Fra Angelico, en la que se ha trabajado durante un año, para “devolver la luz, el color y el espacio que el paso del tiempo había oscurecido” y dijo que para ella ha sido una gran responsabilidad acometer dicho proyecto. Y añadió dos cosas muy relevantes: en el proceso se vio que las alas no eran simétricas y un hallazgo nos permitió descubrir su forma original que ahora pueden verse como las concibió el maestro florentino; y destacó “la fuerte iluminación de la escena, que sobrecoge al espectador y le hace partícipe del misticismo de la composición”.

El principal objetivo ha sido recuperar el brillante colorido y la luz intensa que desprende la escena, dos características que definen esta obra y la trayectoria de Fra Angelico, porque el paso del tiempo ha ido ensuciando la superficie de la pieza. Por ello se ha tenido que limpiar la capa gris, se han eliminado repintes de pasadas intervenciones que ha tenido la composición, y se ha demostrado la fragilidad de la estructura por tener un soporte de cuatro paneles de madera. Toda esa inestabilidad ocasionó pérdidas de capa pictórica en la unión de dos paneles y probablemente para asegurar la conservación de la obra se repintaron amplias zonas de la pintura de pintura original, lo que afectó a la figura del ángel y al manto lapislázuli de la Virgen e incluso quizá llegó a impedir el buen entendimiento de la composición original del artista.

En el proceso de restauración cuando se eliminó del ala del ángel quedaron al descubierto elementos originales de oro que aportaron la información necesaria para su restitución. Recuperar el dibujo del ala original del arcángel Gabriel ha constituido uno de los momentos de mayor transcendencia de todo el proceso de restauración, por el gran protagonismo de esta figura en la escena y la situación de este elemento recuperado en el centro de la composición.

El taller de restauración del Prado cuenta actualmente con numerosos medios técnicos y con una alta preparación de los profesionales que integran el equipo lo que ha permitido que la limpieza y eliminación de los repintes se haya realizado con rigor y plena garantía para la obra de Fra Angelico, usando un gel de silicona que ha ayudado a eliminar la capa de polución adherida. Solo una labor concienzuda ha hecho que los repintes al óleo se hayan disuelto para recuperar la pintura original. Con esos procesos se ha recuperado la luminosidad casi sobrenatural que  produce varios efectos: modular el volumen de cada elemento, inundar el pórtico con un resplandor sin producir sombras, y revelarnos la gran pericia técnica de Fra Angelico al extraer esos tonos lapilázuli, laca roja o verde malaquita.

Además de esta recuperación se ha procedido al estucado para devolver las faltas de color y nivelarlas a la superficie, así como una reintegración cromática de las mismas, primero con acuarela y luego con pigmentos al barniz, gracias una labor minuciosa dada la maestría para la miniatura de Fra Angelico, un creador de gran sutileza. Asimismo el jardín con la gran variedad de plantas, el detalle del Ángel encima de ellas, y Adán y Eva componen una escena de gran fuerza, a pesar de ser una parte secundaria del relato propuesto por el maestro florentino.

La buena conservación de esta pintura ha hecho que hayan llegado hasta hoy elementos muy frágiles de la composición, elaborados con un pincel de muy pocos pelos y sin apenas materia pictórica, como las pestañas de la virgen o del ángel, la barba de Adán o las minúsculas letras del libro apoyado sobre el manto lapislázuli de la virgen. En suma, contemplar esta joya de cerca conmueve por el trabajo riguroso realizado y ver esta pieza junto a otras en la próxima exposición organizada por el Museo del Prado, que abre al público el 28 de mayo, es una ocasión única para descubrir matices de la escuela florentina del Quattrocento. Julián H. Miranda

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