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LA AGUDEZA PSICOLÓGICA DE DAVID HOCKNEY


En la trayectoria plástica de David Hockney (Bradford, Reino Unido, 1937) encontramos muchas miradas. En sus más de seis décadas de quehacer creativo este singular artista multidisciplinar británico, que ha cultivado con éxito no solo la pintura, sino también la fotografía, la escenografía y también la innovación gracias a las nuevas tecnologías digitales. Sus obras hoy forman parte de las colecciones de los mejores museos de arte contemporáneo del mundo. Vive y trabaja entre el Reino Unido y California.

Con el Museo Guggenheim de Bilbao ha mantenido una relación especial. Hace poco más de cinco años expuso una serie de paisajes donde este artista del pop con esa luz vibrante quiso revelar su pasión y fascinación por el paisaje, inspirándose en los espacios naturales del este de Yorkshire en Inglaterra. Ahora este alquimista del color presenta una nueva muestra en el museo vizcaíno: David Hockney: 82 retratos y 1 bodegón, comisariada por Edith Devaney, que también ha posado para el pintor británico. El retrato para Hockney ha sido uno de los géneros favoritos para él. En esta ocasión, vuelve a retomar con nuevo vigor su modo de aproximarse a esa serie de personajes, mucho de ellos amigo, para ofrecernos una visión íntima del modelo retratado. Muchos de los retratados pertenecen a la vida artística de los Ángeles, personalidades que se han ido cruzando en su devenir vital. La exposición ha sido organizada con la Royal Academy of Arts de Londres y permanecerá abierta en Bilbao hasta el 25 de febrero.

Este conjunto de retratos han sido realizados íntegramente en Los Ángeles, siendo pintados en un marco temporal de tres días con modelos sentados en la misma silla, que unido a la luz potente de California confiere un aire unitario a la ejecución y una singular coherencia a esta serie. El recorrido por la exposición con estas características permite una secuencia cronológico que no sólo agudiza la psicología de los personajes retratados sino también la evolución creativa y psicológica del propio Hockney, donde no sólo muestra emociones de otros, sino también las propias. El formato también contribuye a que esta muestra pueda considerarse un corpus artístico en la carrera del pintor inglés.

Durante la presentación de ayer en la que estuvo presente el director del Museo Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, la comisaria Edith Devaney comentó que el título de la exposición fue objeto de varias reflexiones entre el artista y ella, y estuvieron dándole vueltas a que se llamara “La comedia humana” porque cada personaje desprende una gran carga emocional. Y añadió que el pintor inglés se siente a sus 80 años lleno de energía, que  en breve se presentará una retrospectiva de su obra en el MET de Nueva York y que está comenzando nuevos trabajos retomando temas del pasado para dotar a sus creaciones de nuevos enfoques.

Bajo su mirada y su paleta han ido pasando una serie de amigos, familiares y personas de su círculo artístico y entre ellos encontramos a otros creadores como John Baldessari, su hermana Margaret con la que mantiene un vínculo muy especial, el galerista Larry Gagossian, la propia comisaria de la exposición Edith Devaney, a la que ha retratado en dos ocasiones, aunque sólo se ha incluido el realizado en febrero del pasado año, Barry Humphries, Jacob Rothschild, Rufus Hale, Earl Simms, Rita Pynoos, Celia Birtwell, David Juda, entre otros, que le sirven para repensar el retrato en esta sucesión de imágenes captadas por cámaras, móviles y tabletas, que están alterando por exceso uno de los puntos fuertes del género: la introspección.

Uno de los contrapuntos de la exposición es ese bodegón aislado, en medio de un conjunto de retratos soberbios, que revelan la empatia y simpatía que Hockney tiene sobre el ser humano, pero también por la naturaleza ordenada de un modo clásico. En Fruta sobre una banqueta, Hockney dibujó y pintó una serie de frutas y hortalizas que tenía en casa hasta terminar haciendo un retrato de una naturaleza muerta o quizás viva porque fue fruto de una sesión fallida con un modelo. A pesar de estar dentro de otro de los géneros que ha desarrollado Hockney el aire de familia con los más de 80 retratos es más que evidente, tanto por la luz como por la concentración de color en esa composición.

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