En Actualidad

La resistencia de Kidlat Tahimik en el Palacio de Cristal


Hoy el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, y el artista y cineasta filipino Kidlat Tahimik (1942) han presentado en el Palacio de Cristal la muestra Magallanes, Marilyn, Mickey y fray Dámaso. 500 años de conquistadores RockStar, un proyecto especialmente creado por Tahimik para este edificio, que revisa el pasado del Palacio, la historia del colonialismo en Filipinas y la influencia del imperialismo cultural en la actualidad. Ha sido coordinada por Soledad Liaño con la colaboración de Carlos González y permanecerá abierta hasta el 6 de marzo de 2022.


La muestra se articula a través de un gran escenario épico compuesto de tres conjuntos escultóricos que remiten a otros tantos momentos clave en la historia del colonialismo en Filipinas: en 1521, la llegada de la expedición de Magallanes y la muerte de este a mano de los nativos; en 1887, la creación del Palacio de Cristal para la Exposición General y el contexto revolucionario del héroe nacional filipino José Rizal; y por último el choque cultural actual entre el colonialismo americano y la resistencia indígena a la importación de modelos culturales extranjeros como Spiderman, Mickey Mouse o Marilyn Monroe, entre otros.

En esta ocasión, el Palacio de Cristal del Parque del Retiro, que se construyó con motivo de la Exposición General de las Islas Filipinas de 1887, es un marco adecuado para una reflexión sobre los diferentes procesos de colonización en Filipinas, cinco siglos después de la llegada de los europeos al archipiélago. El modo de trabajo de Tahimik es crear instalaciones de gran envergadura, aparentemente caóticas, que le ayudan a articular relaciones anacrónicas de carácter narrativo, apoyándose en las fuentes históricas y en las mitologías contemporáneas.

En el acto informativo con los medios Manuel Borja-Villel destacó que Kidlak Tahimik es una cineasta reconocido por Susan Sontag y Coppola que con la cámara une al espectador con su entorno y la biosfera, a la vez que cuestiona elementos de nuestra sociedad. Y añadió que en su obra como cineasta, autor de instalaciones y perfomer late la idea del viaje como un elemento de la modernidad. Por su parte, el artista filipino, ataviado con un taparrabos y ropa autóctona de Filipinas, dijo que llevaba este atuendo como recuerdo y homenaje a aquellos indígenas que fueron expuestos en este mismo Palacio de Cristal hace más de un siglo. «No soy un historiador sino un artista que juega con la historia porque siempre se adopta el punto de vista de los historiadores de los colonizadores y quería plantear aquí la percepción de los colonizados».

El primer conjunto escultórico, situado en la zona derecha del palacio, toma como punto de partida la expedición de Fernando Magallanes (1480-1521) y la muerte del navegante portugués en los enfrentamientos con los indígenas por  la isla filipina de Mactán. Lapulapu, el datu o jefe tribal de la isla, se opuso a la colaboración con los conquistadores y es visto como un símbolo de resistencia de la cultura oriunda sobre la del invasor, algo que vertebra la trayectoria de Tahamik. Se puede ver a Magallanes cayendo al suelo rodeado de las figuras de Lapulapu y su esposa, la reina Bulakna, que sería la que atestó el golpe de gracia al descubridor portugués. Según Tahimik: “La batalla entre Magallanes y Lapulapu es también una batalla cultural”.

En esa misma instalación se reivindica el papel que tuvo en la expedición el esclavo Ikeng, también llamado Enrique de Malaca (nacido en Indonesia, Malasia o Filipinas, ca. 1495), que apoyado en los saberes tradicionales basados en la astrología y en su conocimiento de la naturaleza pudo indicar a Magallanes el camino que les conduciría al mar del Pacífico a través del Estrecho conocido posteriormente con el nombre del navegante portugués. Esta circunstancia, ignorada por la historia oficial, no se corresponde con la versión de Antonio Pigafetta (1480-1534), cronista de la expedición, quien apenas dejó constancia del protagonismo de Malaca.

Al fondo del Palacio de Cristal se sitúa una segunda instalación que nos lleva al contexto de la Exposición General de las Islas Filipinas de 1887, para la que fue construido el Palacio de Cristal. La iniciativa, liderada por el Ministerio de Ultramar, tenía por objeto exhibir la vida y cultura del archipiélago filipino, que dependía de España. En dicha exposición se mostraban la flora, fauna y las poblaciones del archipiélago, junto a algunas actuaciones de los indígenas Igorrotes, grupo étnico al que pertenece Tahimik, exhibidos como si fueran una especie exótica.  José Rizal, precursor de la Independencia filipina, denunció este hecho y lo llegó a calificar como un zoo humano, consciente del abusivo trato que estaban recibiendo sus compatriotas y en el grupo escultórico decide vestirle con un taparrabos para subrayar su unión con la cultura de la que formaba parte. Junto a José Rizal, aparecen algunos personajes de las novelas que este médico escribió, como Fray Dámaso, villano del relato y a quien Tahimik representa como un lobo y una mujer como María Clara.

El último grupo escultórico describe los choques culturales contemporáneos en forma de batalla entre la resistencia indígena filipina e iconos americanos como Marilyn Monroe o Mickey Mouse, conocidos mundialmente a través de la pantalla.  Tahimik explica así el concepto de la instalación: “Es una guerra cultural que continua aun hoy en día, en la que Hollywood domina todas nuestras historias. Esta era una forma de decirle a Hollywood que se fuera, que tenemos nuestras propias narrativas, que estamos hartos de sus historias de sexo y violencia, y que tenemos nuestra propia mitología”.

Junto a Marilyn y el mundo Disney también aparecen otro héroes de la cultura popular norteamericana como Spiderman, Capitán América o Mujer Maravilla. Para el artista filipino: “Estos superhéroes siguen colonizándonos, son como un virus cultural”, y los representa sobre cohetes de la armada americana, a los que enfrenta con deidades protectoras locales de Filipinas.

En la parte central del Palacio y suspendido se ha colocado un anillo celestial de deidades indígenas que están contemplando estas tres luchas culturales. Construida con materiales de cestería que nos remiten al dapay, lugar circular de transmisión oral, donde los ancianos de la aldea pasaban el testigo a las siguientes generaciones. “Estas deidades miran hacia abajo sabiendo que la guerra cultural no morirá, y que resistiremos. Nuestra cultura es fuerte”, añade  Tahimik.

Recommended Posts
0

Start typing and press Enter to search