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‘Imprimatur’, una reflexión crítica de M. Soto sobre el poder de la imagen

La artista ofrece un recorrido por la Historia del Arte a través de medio centenar de fotografías y dos videoinstalaciones que le sirven para tratar temas como la herencia cultural, la censura, la autocensura y el control del conocimiento.


“Es acordarme de Zaragoza y pintura, y me quemo vivo”. Así se expresaba Goya, años después de recordar aquel fatídico 1781 en el que tuvo que aceptar que su cuñado, Francisco Bayeu, supervisase sus bocetos para las pinturas del Regina Martyrum de la Basílica del Pilar. Un episodio que recoge, siglos después, la artista Montserrat Soto en su instalación Dato Primitivo 4. Caso Goya (2009), una de las obras que se exhiben en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid e invitan al espectador a adoptar una postura crítica frente a la imagen.

Imprimatur era la palabra utilizada por el Tribunal de la Santa Inquisición para aceptar la publicación de un texto, una vez superada la censura. Y es también la palabra que ha escogido Montserrat Soto para dar título a su exposición, que condensa cerca de 10 años de trabajo, visitando museos y consultando decenas de archivos y bibliotecas.

Cuenta la comisaria, Alicia Murria, que desde que nació la imprenta –siglo XV–, ha surgido el conflicto entre lo que quiero que leas/veas y lo que no. Pues bien, esta muestra ahonda precisamente en “la censura y la autocensura, en la quema de libros, en cómo se almacena el conocimiento [existen archivos secretos] y las imágenes, etc”.

Murria ha trabajado codo con codo con la artista, siempre con la frase de George Orwell en la cabeza: “Quien controla el presente controla el pasado, y quien controla el pasado controlará el futuro”. Quizá por eso, en el recorrido encontramos diferentes ejemplos de control ocurridos a lo largo de los siglos, desde la quema de libros en Ebla, en época romana, hasta la portada de Charlie Hebdo Ebdo publicada al día siguiente del atentado de París.

Entre medias, decenas de siglos de control, de censura y de conocimiento condicionado, siempre bajo la supervisión del poder dominante. Un recorrido por la Historia del Arte en imágenes y palabras, que cubre desde la Edad Media a la Ilustración, poniendo siempre el foto en el libro. «Cuando preparé este proyecto, me di cuenta de que, a lo largo de la historia, se repiten los mismos mecanismos. Primero aparece el medio y luego el control», explica Soto. Antes con la imprenta, ahora con Internet.

La frase antes mencionada de Goya supervisado por Bayeu se une a otras tantas que se reparten por las diferentes salas de Alcalá 31, como la sentencia escrita por Cervantes en el Quijote –“Tú, lector, pues eres prudente, juzga lo que te pareciere, que yo no debo ni puedo más…”– o las palabras del propio Galileo durante su proceso en el que fue acusado de doctrinas heréticas, tras haber discutido las teorías de Ptolomeo relativas al geocentrismo.

Junto a las palabras, decenas de obras maestras de Zurbarán, El Greco o Murillo; Correa de Vivar, Berruguete o Alonso Cano; el maestro de Sigena o de Taull, entre otros muchos, agrupadas de manera abigarrada en varios paneles. Sin orden ni concierto. Sin un espacio vacío. Toda una metáfora del bombardeo constante e infinito al que Internet, las RRSS y la televisión nos someten diariamente.

Imprimatur forma parte del programa de PHotoespaña y puede visitarse de forma gratuita en Alcalá 31 hasta el 5 de agosto. Sol G. Moreno

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