FRANZ ERHARD WALTHER ENCUENTRA UN LUGAR PARA EL CUERPO EN SUS ESCULTURAS HABITABLES

FRANZ E. WALTHER ENCUENTRA UN LUGAR PARA EL CUERPO EN SUS ESCULTURAS HABITABLES

El artista alemán activa varias de sus piezas expuestas en el Palacio Velázquez del Museo Reina Sofía y explica cómo la obra no se completa sin la presencia e intervención del espectador.

Para Franz Erhard Walther (Fulda, Alemania, 1939) la escultura empieza con el cuerpo. Este es el que define su obra, le da significado e incluso la completa. Tal vez por eso, para demostrar la importancia del cuerpo humano en su producción, acudió el pasado martes al Palacio de Velázquez para activar algunas de sus esculturas. Una de ellas, por ejemplo, situada longitudinalmente sobre el suelo, se convierte en pedestal de estatua viviente cuando el artista la pisa y se coloca sobre ella; otra, en cambio, adquiere sentido cuando el autor sigue la secuencia de fragmentos propuesta para recorrer los tres pasos que integran la obra.

“Todas mis esculturas necesitan ser completadas, por eso no me gusta hablar de público ni de espectadores, sino de activadores”, explica Walther. “Al principio [década de los 60] pensé que la mejor manera de activarlas era a través de la imaginación”, más tarde introdujo el cuerpo como elemento activador.

Vista de sala de la exposición “Franz Erhard Walther. Un lugar para el cuerpo” del Palacio de Velázquez. MNCARS, 2017. Fotografía: Joaquín Cortés/Román Lores.
Vista de sala de la exposición “Franz Erhard Walther. Un lugar para el cuerpo” del Palacio de Velázquez. MNCARS, 2017. Fotografía: Joaquín Cortés/Román Lores.

La intervención del artista coincide con su exposición Un lugar para el cuerpo que puede verse en la sede que el Museo Reina Sofía tiene en pleno parque del Retiro. Se trata de la primera gran antológica de Walther en España y muestra un conjunto de esculturas, dibujos, pinturas y documentación gráfica que recorre toda la trayectoria del autor, desde la década de los 50 del siglo pasado hasta la actualidad. Telas y costuras componen gran parte de su producción, entendida como una especie de assemblage textil en el que no solo intervienen los materiales propios de la escultura, sino también el tiempo y el espacio.

Dos elementos articulan el recorrido de la muestra: la acción y el lenguaje. De hecho, la relación entre ambos con el público es fundamental para comprender la obra de Walther, para quien el cuerpo, el tiempo y el espacio se convierten en materiales escultóricos. No en vano entiende sus piezas como espacios habitables que modifican su apariencia en función de cómo actúe el público frente a ellas.

Series como Obras en acción El nuevo alfabeto están presentes en la exposición, que podrá visitarse hasta el 10 de septiembre. Durante estos meses, varios mediadores preparados por el propio artista activarán algunas de las obras que se exhiben en sala. SGM

palacio-velazquez3 Vista de sala de la exposición “Franz Erhard Walther. Un lugar para el cuerpo” del Palacio de Velázquez. MNCARS, 2017. Fotografía: Joaquín Cortés/Román Lores.