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Finaliza la restauración del Crac de los Caballeros en Siria

Esta fortaleza es uno de los últimos vestigios de las Cruzadas en el país árabe y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2006, pero los bombardeos de la guerra civil -conflicto que dura ya más de nueve años– dañaron su interior en 2013.  Ahora, por fin, acaban las labores de rehabilitación, que han costado 20 millones de libras.


Hace 14 años que la UNESCO declaró el Crac de los Caballeros (o Hisn al-Akrad, Castillo de los kurdos) como Patrimonio de la Humanidad, título que ostentan menos de 1.000 lugares culturales en todo el mundo. El castillo, desde luego, merecía tal reconocimiento. Antiguo asentamiento de una tribu kurda desde 1031 y posterior sede central de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén durante las cruzadas, es uno de los castillos medievales mejor conservados que existen. Además, mantiene un doble recinto amurallado que es el prototipo de arquitectura militar del siglo XII y XIII (solo comparable con la Alcazaba de Málaga).

Pero la guerra civil llegó a Siria y entonces todo cambió. Los bombardeos, saqueos y luchas entre rebeldes y fuerzas gubernamentales por dominar esta posición estratégica destrozaron parte de la famosa fortaleza, situada en una colina de la actual de Homs. Fue así como pasó del olimpo al purgatorio, en 2013, cuando la misma UNESCO lo incluyó en la lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro (junto al casco antiguo de Alepo y las ruinas de Palmira).

“El castillo cerró sus puertas en 2012”, explica su directora Naïma Mouharatam. Tras los bombardeos de 2013 sufrió graves desperfectos en la iglesia y el Gran Salón. Finalmente pudo volver a acoger público en 2018, año en el que un equipo de arqueólogos sirios y húngaros comenzó las labores de rehabilitación del edificio.

Según ha informado Mouharatam, estos trabajos acaban de finalizar, de modo que la base militar vuelve a lucir su mejor cara, tras invertir unos 20 millones de libras. Aunque todavía falta restablecer el sistema de drenaje del agua en el interior del castillo, se da por terminada la restauración.

“El año pasado tuvimos 23.000 visitantes, este año en cambio solo hemos sumado 5.000. La pandemia ha dejado aislada a la ciudadela”, lamenta su directora, que estos días debe limpiar además los destrozos provocados por los incendios de estos últimos días. No está sola en esta labor, ya que decenas de voluntarios equipados con rastrillos, palas y escobas se han movilizado esta semana para limpiar la fortaleza. Todo para conseguir que el Crac de los Caballeros (Krak des Chevaliers) vuelva a brillar como en la época de los cruzados. SGM

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