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Evocación de la Casa Mediterránea en la Fundación ICO


Ayer abrió sus puertas en el Museo ICO (Zorrilla, 3-Madrid) una sugerente exposición Imaginando la casa mediterránea. Italia y España en los años 50, comisariada por Antonio Pizza, catedrático de Historia del Arte y de la Arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona y experto en las interrelaciones entre arte y arquitectura de los dos últimos siglos. En esta ocasión ha desarrollado una muestra de tesis en torno a las maneras de habitar y cómo se configura el espacio en un momento histórico tan decisivo como las dos décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, examinando los vínculos y afinidades arquitectónicos y plásticos de dos países países mediterráneos. Analiza, entre otras cosas, el influjo que tres grandes arquitectos internacionales como Gio Ponti (1891-1979), el italo suizo Alberto Sartoris (1901-1998) y el austríaco Bernard Rudofsky (1905-1988) tuvieron en la modernización cultural española y cómo sus nuevos postulados encontraron interlocutores tan significados como José Antonio Coderch, Manuel Valls, Federico Correa, Bohigas y Martorell, y Milá, entre otros.

En la presentación el director del Gabinete de Presidencia del ICO, Alfonso Noriega, dijo que con esta exposición se llega a 70 proyectos expuestos en el Museo ICO desde 1996, aunque desde 2012 se decidió que estas salas se especializaran en arquitectura. Y añadió que persiguen que esta apuesta desde hace siete años tiene tres objetivos fundamentales: el papel de la arquitectura frente a los grandes problemas y retos de la sociedad actual; la arquitectura y el urbanismo desde el ángulo de la fotografía; y presentar a las grandes figuras, escuelas o corrientes de la arquitectura contemporánea.

Pos su parte Antonio Pizza señaló que esta exposición forma parte de una investigación que han desarrollado durante tres años un amplio equipo, que ha realizado un trabajo colectivo en el que han participado 15 profesores universitarios y expertos nacionales e internacionales. Y remarcó que el montaje responde a una interpretación espacial de lo que es, en sentido amplio, la casa mediterránea, a través de documentos, planos, fotografías, croquis, videos, revistas, entre otras piezas, que permiten acercarnos a la evolución del lenguaje moderno en arquitectura con un sentido muy didáctico.

La exposición se estructura en varias salas y en las tres plantas del Museo ICO. Comienza en la planta baja con Genealogías, una sala introductoria en la que encontramos esos dibujos del proyecto de hotel propuesto por Gio Ponti en el bosque de San Michele en la isla de Capri en 1939, que también incluye la perspectiva del edificio central y del patio de dicho edificio, para pasar a la personalidad creadora de Gio Ponti y Alberto Sartoris, dos arquitectos que a partir de 1949, supieron encontrar en España a otros arquitectos que apostaban por la reforma del país y desarrollar juntos la idea del mediterraneísmo y renovar el estilo imperante en la España de los años 50, gracias a las tendencias que recogían en la prestigiosa revista Domus, fundada por el primero en 1928 y a la que estuvo ligado hasta los años 70. En esas salas se exhiben fotografías de los dos arquitectos italianos junto a españoles como Coderch, libros que renovaban la arquitectura de esos años, carteles y fotografías de proyectos de Coderch que llamaron la atención de Ponti porque en ellos encontró rasgos de modernidad.

En la primera planta, gracias a un conjunto de fotografías y otros documentos, hay una sección denominada La internacionalización de lo popular, centrada en la IX Triennale de Milano (1951), que llamó la atención porque en muy pocos metros el pabellón español mostraba gracias a una instalación de Coderch con la ayuda del crítico de arte Rafael Santos Torroella, que simbolizaba una recreación algo surreal al conjugar fotos de Gomis y Leopoldo Plasencia con elementos de la arquitectura de Gaudí y otros objetos tradicionales diseminados en ese espacio. Y sigue con esas fotografías de la arquitectura popular ibicenca captadas por Luigi Fini.

Todo eso enlaza con el mediterráneo español reflejado en la revista Domus, con imágenes de Casali en Cadaqués, pueblo en la Costa Brava que es como una isla y que tanto influyó en José Antonio Coderch, que se convirtió en corresponsal avezado de la revista italiana. Las propuestas y reportajes contenidos en Domus tendrían incidencia en las nuevas creaciones arquitectónicas de Federico Correa, Alfonso Milá, Peter Harnden y Lanfranco Bombelli, sin olvidar la Casa Ugalde y la Casa Rovira, entre otras, del propio Coderch.

En el recorrido también vemos dos cuadros, uno de Togores y otro de Sunyer porque en esos lienzos también late el alma de lo mediterráneo, como preámbulo de las arquitecturas en la costa mediterránea con los proyectos de Bohigas y Martorel a las afueras de Barcelona y Girona, la casa Pérez del Pulgar en Cadaqués, proyectada por Barba Corsini, la original forma de asomarse al Mare Nostrum de Antonio Bonet Castellana,  la casa Agustí de Sostres, y la casa estudio de Rudofski en Frigiliana a finales de los 6o y principios de los 70, una sintesis habitacional de un itinerario común, cuyos planos fueron firmados por el propio Coderch. Un montaje limpio de Enrique Granell posibilita un recorrido atractivo para el visitante por la calidad y variedad de los elementos expuestos como esos videos que son ventanas actuales a una realidad transformadora. Julián H. Miranda  

Hasta el 12 de enero

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