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 ESTEVE, GOYA Y LA CASA DE OSUNA EN EL PRADO

Hoy se ha presentado en el Museo del Prado la exposición El desafío del blanco. Goya y Esteve, retratistas de la Casa de Osuna, a partir  de una obra sustantiva de la donación Alzaga, el Retrato de Manuela Isidra Téllez-Girón, futura duquesa de Abrantes, adquirido recientemente por 300.000 euros donados por Óscar Alzaga. y que quizá pueda considerase como el mejor retrato conocido de Agustín Esteve (Valencia, 1753-1820) y uno de los más singulares de los retratos infantiles del arte español del siglo XVIII. La muestra, que permanecerá abierta hasta el 1 de octubre, reúne una gran selección de retratos que el pintor valenciano hizo de los IX duques de Osuna y de sus hijos, junto a otras obras maestras de Goya y miniaturas de Guillermo Ducker, entre otras piezas.

La donación Alzaga incluyó seis obras de su colección particular: Antonio del Castillo, Herrera el Viejo, Juan Sánchez-Cotán, Ligozzi, Anton Raphael Mengs y Eugenio Lucas Velázquez, y para el próximo mes de octubre el Museo del Prado organizará un acto de homenaje a este coleccionista y mecenas de la primera pinacoteca española.

En el acto de presentación han intervenido el presidente del Real Patronato del Museo del Prado, José Pedro Pérez-Llorca, el director adjunto de  Conservación e Investigación del Museo del Prado, Agustín Úbeda; el catedrático y mecenas Óscar Alzaga que valoró con humildad el agradecimiento de los máximos responsables del Museo y dejó en el aire dos preguntas con variadas respuestas: ¿de quién es un cuadro? y ¿para quién se pinta? para terminar manifestando que este tipo de obras como el retrato de Esteve debe formar parte del patrimonio colectivo. Por último, Virginia Albarrán, comisaria de la exposición, destacó que en el retrato en torno al que gira la muestra, Agustín Esteve, supo fundir la influencia del espacio velazqueño con la gracia y colorido de Murillo, una de sus influencias. Y añadió que la niña está mirando al espectador con candor en ese reto que supuso las gradaciones en blanco en esta composición.

La singular exposición incluye un total de 15 obras y por primera vez los retratos que el pintor valenciano Agustín Esteve hizo de los hijos de los duques de Osuna y cuelgan en las dos salas del museo algunas composiciones procedentes de la Fundación casa Ducal de Medinaceli, de las colecciones Duque del Infantado, Masaveu y Martínez Lanzas de las Heras, y junto a esos cuadros, composiciones de Goya de la duquesa de Abrantes, de los duques de Osuna y sus hijos, y de la marquesa de Santa Cruz, todos ellos presentes en la colección del Museo del Prado, junto a algunas miniaturas de Guillermo Ducker y una fotografía Jean Laurent del último tercio del siglo XIX, que sirven para contextualizar la exquisitez pictórica del retrato de Manuela Isidra hecho por Esteve.

Hay en ese breve pero delicado conjunto de obras algunos elementos que llaman la atención del espectador como son la influencia de Goya en Esteve, aunque también el tratamiento de la luz y ese dominio maestro a la hora de conseguir transparencias en los vestidos de las mujeres retratadas y cómo no en muchas de esas piezas en la dificultad para representar el color blanco.

Volviendo al cuadro central de la exposición, el Retrato de Manuela Isidra Téllez-Girón (1794-1838), futura duquesa de Abrantes, fue pintado por Esteve en 1797 y supuso una transición entre el retrato de finales del siglo XVIII hacia el XIX. El pintor valenciano demostró poseer una elegancia refinada y un dominio técnico por el espacio y por el concepto mismo de la personalidad retratada. No en vano esta obra le llevó a ser considerado el pintor oficial de la familia, algo que compartió con Goya.

El matrimonio de Pedro de Alcántara Téllez-Girón, futuro IX duque de Osuna, con su prima María Josefa de la Soledad Alonso-Pimentel, condesa-duquesa de Benavente, fundió dos linajes y dio lugar a una familia que tuvo prestigio intelectual y artístico muy destacado en su tiempo. Como se puede ver en algunas de las obras, la condesa-duquesa de Benavente puso mucho empeño en la educación y formación de sus cinco hijos como la afición a la música y el canto, entre otras habilidades que los dos pintores representaron en los cuadros. Julián H. Miranda

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