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ESCULTURAS CLÁSICAS EN MOVIMIENTO EN LA GULBENKIAN


Penelope Curtis, directora del Museo Calouste Gulbenkian, ha comisariado la exposición Escultura en cine. La impresión del objeto. En ella plantea la transversalidad que puede darse entre dos disciplinas artísticas tan diferentes como la escultura clásica y el cine. Es toda una declaración de intenciones por parte de Penelope Curtis porque ella cree que este diálogo de géneros y de artistas aparentemente muy alejados puede servir de inspiración tanto para los creadores como para el público que visita las exposiciones al ofrecernos una nueva mirada y una sentida expresión artística tan diferente a los originales de los que parten.

La muestra, abierta al público el pasado viernes en las salas temporales del Museo Gulbenkian, reúne cinco aproximaciones en celuloide a la estatuaria clásica de siete artistas contemporáneos: Lonnie van Brummelen (1969) & Siebren de Haan (1966); Anja Kirschner (1977) & David Panos (1972); Rosa Barba (1972); Mark Lewis (1958); y Fiona Tan (1966) que al igual que los grandes fotógrafos de mediados del siglo XIX se siguen interesando por las posibilidades de trabajar con esculturas hasta alcanzar la impresión y percepción del objeto. Gracias a la evolución tecnológica estos artistas acarician o cuestionan una serie de esculturas o fragmentos de ellas para plantearnos un nuevo relato de famosas imágenes del período greco latino, inspirándose en obras exhibidas en museos de ciudades del viejo continente: Atenas, Berlín, Múnich, Londres, París o Roma. La exposición permanecerá abierta hasta el 2 de octubre.

El original recorrido se inicia con la propuesta de los artistas holandeses Lonnie van Brummelen y Siebren de Haan, titulada La Revolución de los gigantes, que reúne una grabación a cámara lenta de las imágenes impresas del Altar de Pérgamo, como reivindicación de los problemas que muchas veces tienen los artistas con los derechos de reproducción de esa obra en el museo berlinés y en otros. Ellos han sabido darle la vuelta al realizar un documental de espléndida factura, con todo lo que acontece en los restos conservados en el Museo de Pérgamo del famoso Altar, pero sobre todo para preguntar/nos a quién pertenece el copyright de los derechos de obras creadas hace varios miles de años.

En la segunda sala, la alemana Anja Kirschner y el griego David Panos presentan un trabajo muy conceptual, Última sustancia, en el que juegan con problemas recientes como la crisis financiera que ha sufrido Europa en los últimos años, y muy en concreto con la crisis griega, al contraponer la proporción elegante de la Acrópolis ateniense, junto a una mina de la que se extraía en la antigüedad metal para acuñar moneda; los planos y el ritmo alterno de imágenes y oscuridad acentúan la fuerte expresividad de los colores, sonidos y danzas rituales que conectan presente y pasado.

La italiana Rosa Barba- que también tiene expuesto actualmente su trabajo más reciente en el Palacio de Cristal del Museo Reina Sofía de Madrid- presenta un documental grabado en los Museos Capitolinos de Roma y lo hace seleccionando una serie de piezas de gran belleza, captando toda la fuerza en la historia almacenada de esa serie de objetos. En la tienda y en los almacenes de conservación Rosa Barba encuentra espacios de quietud donde esas obras recuperan su aura, algo que casi siempre suele ser posible en lugares sin demasiados espectadores. La desnudez de las formas y la iluminación dota de vida a las esculturas, que casi siempre llegan a recuperar significados perdidos cuando dialogan con los espectadores.

Esas piezas, a veces con una luz dorada intensa, nos sugieren emociones, pensamientos y nos trasladan con su poder de evocación a valorar el paso del tiempo y cómo ese mismo cronos va transformando el canon de belleza clásico a la mirada contemporánea.

Uno de los momentos más emotivos de este singular recorrido por la escultura y el cine se produce al contemplar ese corto de 6 minutos del canadiense Mark Lewis, un realizador con más de 100 proyectos audiovisuales en su haber, que siempre se ha sentido atraído por la posibilidad de rodar a museo cerrado esculturas clásicas. Esta posibilidad se la brindó el Museo del Louvre cuando le invitó a filmar cinco esculturas, entre ellas la espléndida sala en la que se exhibe Hermafrodita dormida, junto a esas imponentes cariátides que parecen contemplarla en su lecho. Lewis rodó durante toda una noche esta bella pieza del siglo II, con iluminación artificial, que semeja la luz suave que penetra por una ventana del museo, Con su cámara fue captando con parsimonia ese cuerpo femenino recostado, en los que destacan sus formas voluptuosas y las texturas de su piel, hasta que termina mostrando su miembro viril, lo que no resta sensualidad a la película que sorprende por su enigma. “Realizar estos trabajos con el museo cerrado y de noche te hacen descubrir un ángulo diferente de las obras y suponen una cierta revelación de la belleza que se esconde en la soledad y luz tenue del museo”.

Por último, la indonesia Fiona Tan ha grabado con cámaras de diferentes características un peculiar y riguroso viaje a la casa museo londinense de John Soane, famoso arquitecto neoclásico que realizó algunos de los mejores edificios del siglo XVIII y XIX en Londres como el Banco de Inglaterra o la Dulwich Picture Gallery, entre otros. El trabajo de Fiona Tan, en el que empleó más de un año en su realización y montaje, capta la dimensión como coleccionista de Sir John Soane, que compró pinturas, dibujos pero también una serie de antigüedades, entre los que habría que destacar esos relieves, yesos y esculturas griegas y romanas. En este particular Inventario, y en la proyección multipantalla que nos plantea, hay interesantes reflexiones sobre las piezas que parecen originales y que sin embargo pueden ser copias, pero también nos plantea hallazgos y desapariciones constantes en el modo de proyectar detalles de las piezas, que nos hablan de un mundo desaparecido y lejano pero que sigue ejerciendo una fascinación actual cuando contemplamos su armonía, acentuada por esa música de cello que nos retrotrae al lamento de una voz humana.
Esta atrevida exposición interdisciplinar rompe una lanza a favor del diálogo entre artes de la antigüedad con expresiones de la contemporaneidad como el cine o el video para los miles de visitantes nacionales e internacionales que se acercan mensualmente a las nuevas exhibiciones del Museo Gulbenkian. Julián H. Miranda

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