El último Canaletto inglés
Sale a la venta una nueva veduta del Bucintoro pintada por el artista veneciano durante los años finales de su estancia en Londres, más grande y con más pedigrí que la rematada en julio (porque fue un encargo del V barón King al propio autor). El lote, estimado por encima de los 30 millones de dólares, se ofrecerá el 4 de febrero junto a otras piezas millonarias de Botticelli, Artemisia Gentileschi y Pieter Brueghel el Joven.
Han pasado poco más de seis meses desde que Christie’s consiguió el récord de Canaletto por Venecia, vuelta del Bucintoro en el día de la Ascensión y ya quiere subir la apuesta. Ofrece una escena similar –pintada en sus años finales de Londres–, encargada por un miembro de la nobleza británica. ¿Conseguirá arrebatarle el puesto? Eso es lo que quiere comprobar la casa de subastas en su sede neoyorquina durante la primera semana de febrero, en una sesión de Old Masters donde los nombres italianos destacan con fuerza.
Giovanni Antonio Canal será el primero de ellos, también el que más expectación despierte. Su veduta de la célebre galera del Dux vista desde el Molo –el puerto de Venecia– sale como el lote número 8 y viene de hacerse una gira mundial por dos de las principales capitales del mercado del arte, Hong Kong y Londres. A partir del 29 de enero se expondrá en la Gran Manzana como un trofeo, ¿y codiciado objeto de deseo?
Desde luego, el terreno está más que abonado para despertar el interés de los compradores, especialmente si no tuvieron ocasión de pujar por el cuadro del pasado verano en Europa. Eso sí, que preparen la chequera. Porque, aunque la casa no ha querido dar una cifra concreta sobre este nuevo lienzo, sí ha especificado a ARS Magazine que su estimación supera los 30 millones de dólares. Un precio nada descabellado, si tenemos en cuenta que el anterior Canaletto se vendió por 31,9 millones de libras (unos 37 millones de euros).
Llegados a este punto, las comparaciones entre ambas vedute se hacen inevitables. Y necesarias. La vendida el año pasado perteneció al primer ministro británico Robert Walpole, era la primera composición de todas las que hizo el artista del Bucintoro y una de las de mayores dimensiones. La que se subasta ahora en Estados Unidos es todavía más grande, además compite en procedencia, porque probablemente fue un encargo del barón Thomas King al propio autor. Permaneció en esta noble familia durante 200 años, pasando a manos del VIII duque King y primer conde de Lovelace (gracias a su casamiento con la hija de Lord Byron). En 2005 salió a subasta, entonces como Colección Champalimaud, y alcanzó un precio inédito: 11,4 millones de libras. ¿Por qué no se ha vuelto a sacar a la venta en Londres y ha pasado a Nueva York? Quizá sea una estrategia para no saturar al mercado.
Pintado hacia 1754, Venecia, el Bucintoro en el Molo en el día de la Ascensión es la última interpretación conocida de Canaletto sobre este tema. Y si hace 20 años alcanzó su primer récord, ahora espera hacer lo propio, especialmente envalentonado con el resultado de su ‘hermano mayor’ conseguido en julio.
Sin embargo, antes de este lote aspire a estrenar la fiebre por las plusmarcas en 2026 –justo el mismo día que el dibujo de Rembrandt en su competidora–, una tabla de Pieter Brueghel el Joven abrirá la veda de las piezas millonarias. Será con una de sus típicas escenas de pueblo que esconde además el episodio bíblico de la Huida a Egipto (en la zona izquierda, junto a un perro que ladra). Una pintura firmada por el flamenco que la casa ha estimado en un millón-millón y medio de dólares.
Esa será la única obra de siete cifras de un autor no italiano o trabajador en Italia en una jornada plagada de Botticelli, Artemisia Gentileschi y Ribera (aunque no es millonario, sí resulta interesante). De la artista femenina del momento cabe destacar un Autorretrato como santa Catalina de Alejandría que hasta hace unas semanas estuvo expuesto en el Museo Nacional de Oslo.
Su dueño lo adquirió en 2018 y posteriormente lo cedió en préstamo de 2022 a 2025. Ahora lo ha recuperado para hacer caja y recaudar, espera, unos 3,5 millones de dólares. De los cinco autorretratos que se conservan de la pintora barroca, este es el primero de todos, según Christie’s, realizado poco después de su llegada a Florencia en 1613. El rostro y la postura parecen coincidir con el cuadro de igual asunto conservado en una colección particular estadounidense; tanto en apariencia como en dimensiones (también en un soporte que pocas veces utilizó Artemisia, la tabla).
Le sigue otro cuadro de Sandro Botticelli: Virgen y el Niño con san Juanito de pequeñas dimensiones que probablemente estuvo destinado a una capilla familiar privada. Una obra cuya autoría se ha debatido durante años, especialmente por la figura del Bautista algo más floja, que ahora sale a subasta como tabla del maestro y taller, avalado por Laurence Kanter, Keith Christiansen y Christopher Daly. Fechada hacia 1488-1490, posee un dibujo subyacente que revela la mano del maestro y varios arrepentimientos. Está estimada entre cuatro y seis millones de dólares.
Hay un último lote sobre el que nos gustaría llamar la atención: un San Pablo de mirada penetrante de José de Ribera. Nicola Spinosa lo sitúa en torno al 1635, poco después del Apostolado conservado en el Prado. Para entonces, el de Xátiva ya era uno de los pintores más conocidos de Nápoles. Este lote, del que se conserva otra versión en una colección italiana, sale con unas estimaciones de 600.000 euros. Sol G. Moreno




