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El tríptico de la Anunciación de Joos van Cleve en el Museo de Bilbao


Dentro del programa la obra invitada, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, con el patrocinio de la Fundación Banco Santander, acoge desde mañana y hasta el 13 de octubre una obra maestra del renacimiento de Amberes, La Anunciación, un tríptico de Joos van Cleve (1485-1541), que habitualmente se exhibe y custodia en la sala capitular de la catedral de Santo Domingo de la Calzada, ahora que se celebra el primer milenio del nacimiento del santo, fundador de dicha localidad riojana y que fue impulsor del Camino de Santiago.

Con motivo de dicha conmemoración, la Catedral ha organizado varias actividades para difundir la relevancia del patrimonio artístico y cultural que la devoción al santo ha reunido a lo largo de los nueve siglos de sus fallecimiento. Y eso ha llevado a que el Museo de Bellas Artes de Bilbao y la Fundación Banco Santander se unan para celebrar una efemérides tan importante, dando a conocer en la sala P (Piedad) del edificio antiguo del museo bilbaino esta joya de la pintura flamenca, realizada por uno de los grandes pintores que desarrolló su carrera en Amberes.

Este tríptico de la Anunciación, pintado sobre tabla hacia 1515-1520, es una de las mejores obras de Joos van Cleve.  La parte izquierda está reservada a san Juan en Patmos y la derecha a san Jerónimo penitente, dejando la parte central a la Anunciación como eje de la composición, al haber sido concebida con solemnidad y estar dotada de una espacialidad monumental.

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Joos van Cleve. Tabla central del Tríptico de la Anunciación. 1515-1520. Óleo sobre tabla. Depositado en la sala capitular de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada öleoólóleo

Cleve supo interpretar la pintura italiana como pocos creadores flamencos del primer tercio del siglo XVI. No por ello olvidó las esencias de su tradición pictórica: sus figuras, el ángel y la Virgen, aparecen ataviadas con la elegancia y la belleza de unas ropas cuya materialidad y colorido las hacen excepcionales.

En la tabla central vemos toda la innovación espacial y de pincelada del Renacimiento, mientras que cuando Cleve representó a los santos Juan y Jerónimo en los postigos laterales revela maestría en esos paisajes característicos de los Países Bajos, con una capacidad de evocación, llena de matices, a través de una gama cromática en la que predominan los verdes, azules, blancos y grises. En las grisallas, al cerrar el tríptico, se reproduce la Misa de San Gregorio, con esas escenas que muestran al grupo de cantores y una serie de elementos simbólicos y alegóricos que completan la visión evangélica del tema, que dio respuesta a una religiosidad radical frente a la iconoclastia que se empieza a difundir por los territorios protestantes.

Como sostiene Isidro G. Bango, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid, la historiografía española de finales del siglo XX atribuyó el tríptico a Joos van Cleve, o Joos van der Beke, aunque mucha de su producción pictórica aún no está clarificada, Y añadió que como muchos otros creadores de los siglos XV y XVI no se han establecido con rigor las diferencias aportadas por el maestro a las obras de un taller muy especializado, pero este tríptico sí permite apreciar la calidad de su pintura.

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