El retrato de Mariana de Neoburgo de Van Kessel llega a las Colecciones Reales
Patrimonio Nacional adquirió en Subastas Segre el pasado 28 de octubre de 2024 un retrato inédito de la reina Mariana de Neoburgo como viuda que, sin duda, se trata de un original indiscutible de su pintor de corte, Jan van Kessel II. Para esta institución supone una novedad contar con una imagen de Mariana como viuda, que, como podrán ver nuestros visitantes en los próximos meses en la Galería de las Colecciones Reales, presenta variaciones muy singulares con respecto a la tradición retratística de la Casa de Austria española. TEXTO: Carmen García-Frías Checa
Al fallecer Carlos II el 1 de noviembre de 1700 en el Alcázar de Madrid, su segunda mujer –Mariana de Neoburgo– quiso contar pronto con su nueva imagen de reina viuda, con idea de reforzar su delicada situación en la corte española. Van Kessel, confirmado en su puesto de pintor de cámara de la reina, fue el encargado de realizar este nuevo prototipo, por eso la acompañó durante sus primeros cinco años de exilio en el Alcázar de Toledo, adonde tuvo que marchar tras las instrucciones dadas por el nuevo monarca, Felipe V.
Según comenta Palomino (1714) en su biografía sobre el pintor, el artista siguió realizando “muchos retratos” de la reina viuda durante los años toledanos de su exilio hasta 1706, año en que renunció a continuar a su servicio, ya que Mariana tuvo que desterrarse a Bayona por orden del rey, tras su evidente posicionamiento con su sobrino, el archiduque Carlos de Austria.
Una revisión de los retratos pictóricos y grabados conservados de esta etapa de su vida pone de manifiesto que Mariana no quiso ser representada con el atuendo y la toca tradicionales de las reinas viudas españolas. Su deseo fue efigiarse como una mujer madura, entrada ya en los 30 años pero agraciada, mostrando exclusivamente su luto por el color negro de su vestimenta y velo, ya que su pronunciado escote continúa en la misma línea que sus imágenes como reina.
Este retrato, hasta ahora no conocido por la crítica especializada, debió de ser uno de los “muchos” que se efectuaron en Toledo. De él partieron otras imágenes casi exactas, que ya eran conocidas por diversas publicaciones desde los años setenta del siglo XX y tan exhaustivamente han sido estudiadas por la gran especialista sobre la figura de Mariana de Neoburgo, Gloria Martínez Leiva.
Entre las más parecidas, están la miniatura engastada en un rico joyel de plata y esmeraldas de la reina viuda, también de Jan Van Kessel II, del Museo Nacional de Artes Decorativas (inv. CE27316), que la representa de igual forma, incluso con la sencillísima cadena negra que le cuelga sobre el pecho; o la versión algo más variada del pintor francés Jacques Courtilleau, que Mariana regalaría a su dama de honor Joséphe d’Urtubie, casada con el conde de Bruix, mayordomo mayor de la reina y en cuya familia se sigue conservando. Esta última se diferencia por presentar el habitual collar de perlas que Mariana llevó en sus últimos retratos de reina consorte y por presentar la corona real sobre un bufete.
El retrato de Patrimonio Nacional procede de una colección francesa, lo que parece bastante lógico, dado el largo periodo de 32 años que Mariana de Neoburgo pasó exiliada en Bayona, pudiendo haber sido regalado a alguno de sus servidores o personajes amigos.
Su estado de conservación es bastante bueno, ya que se pueden apreciar bien la brillantez de sus ojos azules, el carmín nacarado de su pequeña boca, el pelaje de sus manguitos de visón, las texturas brillantes del manto que envuelve a la reina, o la transparencia del velo. Únicamente sobre la carnación desnuda alrededor de su cuello se vislumbra la huella de haber perdido un collar de garganta, seguramente el habitual de perlas, al que Mariana era tan aficionada, y que el ejemplar de Courtilleau sí conserva.