El retrato de la escritora chilena Teresa Wilms Montt, pintado por Julio Romero de Torres, en Durán

El retrato de la escritora chilena Teresa Wilms Montt, pintado por Julio Romero de Torres, en Durán

El retrato de la escritora chilena Teresa Wilms Montt, pintado por Julio Romero de Torres, en Durán

El óleo de 1920 se ofrecerá por 60.000 euros el martes 20 de marzo


(Si quiere ver los resultados de la subasta, pulse aquí)

 

Con una asombrosa frecuencia, Durán consigue sacar al mercado lienzos de calidad del cordobés Julio Romero de Torres (1874-1930). En junio pasado, por poner un ejemplo, fue el turno del Retrato de María de la Concepción Luque Álvarez, 1925 (O/L, 106 x 121 cm; ver), salió a pujas por 120.000 euros; en marzo, otro buen Retrato de la Señorita Berot (O/L, 69 x 52 cm; ver) -probablemente la hija de los propietarios de los talleres Berot de Córdoba-, por 95.000 euros; o en enero de ese mismo 2017, en que vendió por 30.500 euros un menor pero interesante Amarantina (O/L, 37 x 34 cm; ver), que había partido desde los 17.500 euros, por no hablar de los 150.000 euros pagados en septiembre de 2016 por el Retrato de la señorita de Alfonso, 1924 (óleo y temple/L, 80,5 x 90 cm; ver), hija del célebre fotógrafo de la primera mitad del siglo XX.

Probablemente sea por estos resultados, y algún que otro contacto, por lo que lleguen a esta sala con esa frecuencia, que no se percibe en otras, tantas obras del cordobés. Y esta vez se trata del Retrato de Teresa de la Cruz (O/L, 93 x 75 cm; lote 95), a la que Julio Romero de Torres pintó en 1920. Teresa Wilms Montt (1893-1921), segunda de siete hermanas, de sangre aristocrática y descendiente de cuatro presidentes de la república, escritora chilena con una azarosa vida, publicó sus artículos en España desde su llegada en 1918 bajo ese pseudónimo.

Inés Martín Rodrigo, con motivo de la llegada a España de los Diarios íntimos (ver) de la chilena, habla en un artículo publicado en ABC en septiembre pasado (ver), de su corta vida, desde que se casó “a los 17 años y en contra de la voluntad de sus padres, hasta su suicidio en París, el día de Nochebuena de 1921. Entre medias, su encierro en un convento de clausura de Santiago de Chile por adulterio, su paso por Buenos Aires, Nueva York, Madrid, Londres, Córdoba, Granada, Sevilla, hasta pisar, finalmente, tierras francesas en busca de sus hijas, a las que había abandonado, siendo unas niñas, cuando dejó su país”. Una vida sorprendente, una mirada transgresora y un mundo interior sufriente, que cautivó a Vicente Huidobro -que la sacó del convento-, a Valle-Inclán -que prologó su libro de poemas, Anuari, al poco de conocerla en Madrid-, a César González Ruano, a Juan Ramón Jiménez… Sin duda, debió ser una mujer extraordinaria, y nada de su tenebroso final puede intuirse en este luminoso y atractivo retrato, de mirada clara aunque un tanto melancólica, publicado en la revista Grecia el 20 de febrero de ese mismo 1920 y reproducido en el catálogo de la primera exposición del artista cordobés en Buenos Aires, en la galería Witcomb, en septiembre de 1922, al poco del fallecimiento de la escritora.

En esa sección de retratos, interesantes son también el Retrato del Marqués de Zuya (O/L, 152 x 126 cm; 102) de Fernando Álvarez de Sotomayor; ofrecido en marzo de 2016 en esta sala por 22.500 euros, sale ahora a pujas por 16.000 euros. O el menor, muy abocetado, de Ignacio Pinazo: Dama (O/T, 17,5 x 14 cm; 84), por 400 euros.

Cerca de ese 1920 que hemos comentado, Benjamín Palencia evolucionaba de un estilo donde primaban los azules hacia un cubismo sintético que proporcionó interesantes paisajes, antes de su etapa con Alberto ya de la Escuela de Vallecas. De ese primer momento, me parece interesante resaltar un pequeño Bodegón de flores y flores, c. 1916 (O/T, 27 x 35 cm; 116), que no será del gusto de la mayoría, pero que permite intuir una calidad posterior alta, por apenas 1.500 euros. Similar, en ese sentido, puede ser el voluntariamente simplificado Bodegón (O/T. 40 x 40 cm; 120), de Juan Manuel Díaz Caneja; lejos estamos de sus complejos paisajes a base de planos y matices de color, bordeando siempre los marrones, amarillos, naranjas e incluso malvas, pero los 3.500 euros en que se ofrece no dejarán de ser interesantes para sus verdaderos coleccionistas.

Acabamos con dos piezas más recientes; como probablemente no entusiasman se han buscado precios atractivos. Me refiero a la Composición, 1986 (Tm/cartón, 103 x 74 cm; 118), de José Manuel Broto, por 2.750 euros, y a Cabezas, 1995 (O/L, 81 x 100 cm; 148), de Bonifacio Alonso, por 3.000 euros. Y entre ambos mundos de inicio y de final de siglo, una pequeña colección de obras del figurativo José Bardasano, lotes 96 a 101, que merece la pena ver. Daniel Díaz @Invertirenarte

Julio Romero de Torres. Retrato de Teresa Wilms Mont, Teresa de la Cruz, 1920. Salida: 60.000 euros
Juan Manuel Díaz Caneja. Bodegón. Salida: 3.500 euros
Fernando Álvarez de Sotomayor. Retrato del Marqués de Zuya. Salida: 16.000 euros
José Manuel Broto. Composición, 1986. Salida: 2.750 euros
Benjamín Palencia. Bodegón de flores y frutas, c. 1916. Salida: 1.500 euros