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El Museo Universidad de Navarra rearticula su colección a modo de diálogo

La exposición En torno a María Josefa Huarte invita a descubrir con una nueva mirada la colección del Museo. Presentada por primera vez en 2015, y tras su paso por el Museo de Bellas Artes de Bilbao en 2020, la muestra reúne una selección de 44 obras pictóricas y escultóricas, todas ellas vertebradas alrededor del legado de la coleccionista navarra.


“Su donación está presente de un modo distinto, con distintas relecturas. Y recordar a María Josefa es un motivo de alegría. Ella quería que sus obras fueran un germen para que la colección creciese y abriese líneas de trabajo e investigación. Esta muestra refleja ese espíritu, porque no quería un conjunto estático, sino que generase muchos más proyectos”, declaró Jaime García del Barrio, director del Museo Universidad de Navarra, acompañado de Ignacio Miguéliz, comisario y responsable de Colección y Exposiciones del centro.

Por este motivo, se ha tratado de trascender el conjunto original –donado a la Universidad de Navarra en 2008– en su carácter de colección particular a partir de nuevas incorporaciones que han posibilitado presentarlo de manera museística.

A las 47 piezas iniciales de 18 artistas diferentes, se han ido añadiendo nuevas obras centradas principalmente en la abstracción. Estas nos hablan del arte contemporáneo español desde la década de los 50 hasta la actualidad, lo que nos permite trazar un recorrido sobre la construcción y la percepción de la imagen durante este periodo a través de las piezas expuestas.

Pueden verse por primera vez obras de autores como Jaime Burguillos, Manuel Gómez Raba y Jean Ipoustéguy; así como nuevas donaciones de piezas de Elena Asins, Manolo Millares, Tsuguharu Foujita y Espectador de Espectadores, del Equipo Crónica, realizada para los Encuentros de Pamplona de 1972. En este sentido, Miguéliz señalaba “la colección del Museo es una colección viva, abierta, en la que todavía seguimos incorporando obras”.

Desde piezas más figurativas como el Descendimientode Foujita y reinterpretaciones de la realidad como las llegan de la mano de artistas como Picasso, Millares, Ipoustáguy, Mompó, Ugalde o Gordillo; la exposición avanza hacia composiciones más abstractas, tanto del ámbito informalista de Mark Rothko o Feito, como de la corriente geométrica que encarnan autores como Palazuelo o Sempere. A todo esto, los visitantes podrán presenciar el protagonismo de los muros de Tápies y Oteiza, que se ven enfrentados.

Sin embargo, la novedad del discurso expositivo no reside tanto en su contenido como en su distribución. El itinerario propuesto pretende favorecer la interacción entre sus diferentes autores y creaciones a partir de “una presentación dialéctica en el que las diferentes obras conviven y dialogan entre ellas”. De este modo, aunque la muestra en su conjunto se estructura en torno a cuatro temáticas, divididas en las cuatro salas de la planta 0 del Museo –la figuración, el muro como espacio de creación, la abstracción informalista y la geométrica– “la ubicación de cada pieza depende más del vínculo y la relación que tiene con otras similares que la adscripción de ese autor a una única corriente.” Alfonso Echevarne

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