El Meadows, devoto de las pinturas sudamericanas
El museo de Dallas inicia la temporada entre ángeles, santos y advocaciones marianas. Reúne más de 60 pinturas de la Fundación Thoma, desde grandes lienzos devocionales hasta retratos en pequeño formato, que reflejan la creatividad experimental de artistas indígenas, europeos y africanos que trabajaron en los centros urbanos de Sudamérica.

Una niña de nueve años se convierte en santa de nuestra devoción dentro del Museo Meadows. Se llama Petronila Méndez, es caraqueña y su retrato constituye una de las piezas más singulares de Espectáculos de poder y fe, la exposición con la que el centro de Dallas inaugura el curso.
La obra forma parte de un conjunto más amplio de 63 pinturas procedentes de la Colección de Arte de las Américas Españolas de la Fundación Thoma, reunida por los mecenas locales Carl y Marilynn Thoma.
Dichas piezas, creadas entre 1600 y 1850 en los actuales territorios de Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela y Ecuador, dan testimonio del poder político del Imperio español y del papel central que desempeñó la Iglesia católica en la región.
Por eso, en el recorrido predominan imágenes creadas ex profeso para espacios de devoción, como ilustra uno de los apartados de la muestra, donde se exhiben cuadros como Nuestra Señora de Belén de Cuzco con un donante, Nuestra Señora de la Guía de Caracas y el Exvoto dedicado a Nuestra Señora del Monte Carmelo, todas del siglo XVIII.
Esta sección hace pareja con “Espacios domésticos”, en la que se ilustra cómo el mobiliario y las obras de arte eran un reflejo del nivel económico y social de las élites. Aquí cobra especial protagonismo el pequeño retrato de la joven caraqueña presentada antes como Petronila Méndez.
La niña aparece con una expresión serena sobre un fondo de nubes. Ataviada con un corpiño rosa y falda blanca con encajes de Flandes, lleva unas perlas venezolanas y luce un chiqueador en la mejilla.
Pintado en 1763 por Diego Antonio de Landaeta, constituye uno de los pocos retratos infantiles conocidos del periodo provincial venezolano y es la única obra confirmada de este artista afrodescendiente.
Según Adam Jasienski, cocomisario de la exposición y profesor asociado de Historia del Arte en la Escuela de Artes Meadows de SMU, la muestra también es una oportunidad para explorar “cómo los artistas de toda América adaptaron y transformaron las imágenes europeas en otras profundamente arraigadas en las historias locales, los materiales disponibles y las prácticas devocionales de cada región”.
En el ámbito “Vírgenes americanas”, por ejemplo, nos encontramos con nueve óleos sobre lienzo, plata o madera que ilustran las iconografías religiosas locales.
Entre ellos están Nuestra Señora del Rosario de Pomata, datada hacia 1669 en Bolivia, de autor anónimo; Nuestra Señora de Guadalupe de Extremadura de Sucre (1784), también de origen desconocido; o Nuestra Señora del Characato (siglo XVIII) del peruano Cipriano de Toledo.
La sección más numerosa en piezas es “La enseñanza de la fe”, compuesta por obras destinadas a explicar la doctrina y fomentar la meditación. Aquí son ilustrativas El arca de Noé (siglo XVIII) realizada en Quito, La entrada de Jesús en Jerusalén pintada en Cuzco, o el óleo pintado por el colombiano Gregorio Vázquez de Arce a finales del siglo XVII: La mujer del Apocalipsis.
También hay lugar para “Joyas” –el propio nombre adelanta lo que encontraremos en esta sala– como San Francisco de Asís intercediendo ante la humanidad o El Triunfo de Cristo, además de Nuestra Señora de la Merced con unos cautivos. Composiciones pintadas en Bolivia, Perú y Ecuador, respectivamente.
La exhibición se complementa con una instalación inmersiva de una capilla que recrea, a partir de música y aromas, la atmósfera de un espacio de culto. El montaje trata así de evocar el contexto original para el que se concibieron estas obras y permite al visitante experimentar un momento de contemplación divina. Tras su clausura en Dallas, la muestra viajará al Princeton University Art Museum (27 de febrero–1 de agosto de 2027) y al Raclin Murphy Museum of Art de la Universidad de Notre Dame (24 de agosto–19 de diciembre de 2027). Nerea Méndez Pérez





